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Nos merecemos la verdad
25 de Octubre de 2004

Ha hecho mal el PP enfilando la actuación de Bono con el adjetivo de revanchista, acusándole de hurgar en la herida del Yakolev-42 para sacar ventaja política. Todos sabemos que hay mucho de eso. Pero también sabemos que los ciudadanos se merecían la verdad, la verdad con mayúsculas, del escándalo del Yakolev 42. Bono ha hecho bien haciendo lo que ha hecho y el PP ha hecho lo contrario de lo que cabía esperar. Hubiera sido mejor para todos y para el propio interesado admitir sus errores o falta de diligencia. Ya suponemos, y Bono lo ha dicho por activa y por pasiva, que no se hizo lo que se hizo con mala fe. Los errores, no obstante, están ahí y conviene purgar las responsabilidades. ¿Por qué hay que pasar página a toda costa cuando existen formas rápidas y eficaces de esclarecer la verdad?. ¿Desde cuándo los españoles no nos merecemos la verdad?. ¿Dónde está escrito que el político tiene derecho a la inmunidad e impunidad universal y que no es responsable de sus actos?. ¿En qué siglo vivimos?.

El espectáculo proporcionado por
Zaplana y Trillo no forman parte, precisamente, de las mejores gestas de la vida parlamentaria. Ya sabemos lo que teníamos que saber sobre el Yakolev 42 y tomamos nota. Y lo que ha ocurrido con el Yakolev 42 conviene que ocurra con la comisión del 11-M. Los españoles nos merecemos la verdad.


Gallardoncias
18 de Octubre de 2004

Niño díscolo, hiperactivo y con problemas, Gallardón ha dado un traspiés inútil e innecesario. Ha puesto a prueba el grado de tolerancia de su partido hacia su excentricidad y le ha salido el tiro por la culata. Se puso a pedir de boca y se la partieron. No quería competir en libertad y democracia, quería pedir y pidió. Su maniobra empezó con un capricho y terminó como terminan estas cosas, con una bofetada.

Gallardón, el David Beckham de la derecha, no juega a la democracia, está en otra cosa, en vender sus derechos de imagen. Hace furor entre los militantes del PSOE y los columnistas de la Casa Polanco. Hace furor, exactamente, entre los que jamás le votarán. Pero aspira a formar parte del decorado de la derecha. Su estrategia es la de los derechos de imagen, el contrato con el PP es publicitario. Gallardón cede al PP la amazonía que lleva en las cejas y el PP obtiene algún tipo de bendición de la Casa Polanco para tener a todo el espectro político bajo control. La derecha no tiene otro político en nómina como Gallardón, marisabidillo, de verbo monocromo y estilo político bajo en baterías, tipo Piqué, calculador y tecnológico a los que ni harto de vino confiarías tus ahorros.


Paradojas
11 de Octubre de 2004

El debate organizado en la
Washington University de Saint Louis (Missouri) entre Kerry y Bush, además de ofrecer un distinto formato al de Miami. Los espectadores presentes en la sala, por mitades, demócratas y republicanos, sometieron a los candidatos a preguntas en ocasiones duras y alcanzó momentos de cierto dramátismo cuando el senador Kerry prometó con la mano en alto y mirando fíjamente a las cámaras que no subiría los impuestos a los que percibieran una renta inferior a 200 mil dólares al año, prácticamente el 99% de la población de los Estados Unidos (?).

El debate produjo un dato curioso y paradójico para nuestros clichés.
Bush acusó de manera continuada a Kerry de ser un liberal. Por qué lo hacía. Pues lo hacía porque para buena parte del electorado republicano ser un liberal es lo mismo que ser un izquierdista peligroso. Para la izquierda europea, esta es la paradoja, ser un liberal o un neoliberal, es ser un fascista peligroso, exactamente lo contrario que en EE UU. En España se forjó la palabra liberal (una persona liberal era un persona buena, desprendida y receptora), en España, los liberales produjeron por partogénesis la Constitución de Cadiz. ¿Se puede ser liberal en España?. Para los que nos sentimos liberales es complicado. La razón de tal paradoja es obvia: ni los conservadores americanos, ni las izquierdas españolas son liberales.


El colosal error de Kerry
04 de Octubre de 2004

La soberbia con la que un sector de la opinión pública de los EE UU está ventilando la guerra iraquí, subsumiéndola en un asunto más o menor interesante para su renta percápita, tendrá un precio muy alto para todos los que se han sumado a dicha estrategia. El cenit de dicha estrategia la alcanzó Kerry el pasado día 30 de septiembre en su debate televisado contra Bush. Le dijo a Bush que la conducción de la postguerra estaba siendo un colosal error.

¿Qué estarán pensando los iraquíes, muy atentos al debate televisivo?. De todo. ¿Cómo ser iraquí y no experimentar la íntima sensación de ser un juguete, de ser su vida un juguete, en manos de la clase media de los
EE UU y del humor con el que se despierten el día de las elecciones?. ¿Es posible lograr la adhesión del pueblo iraquí ha semejante espectáculo?. Es malo para las posibilidades electorales de Kerry manifestarse en dichos términos. Pero será mucho si peor si gana, al complicar sus posibilidades de acción ejecutiva. El iraquí medio, ahora mismo, está pensando que Kerry y los suyos son un circo con los que divertirse. Olvida Kerry que los iraquíes, una parte pequeña pero muy guerrera, está dispuesta a matar por la razón principal de que odian a Occidente, con todos los demócratas dentro, y no podrán resistir la tentación de buscar los límites. Es lo suyo.


Salvar y preservar
el mastín leonés
27 de Septiembre de 2004

Manso y noble, desparramado pero soberano, así aparece el
mastín leonés en el lienzo de Velázquez. El mastín leonés es hipermétrico y mediolíneo, moloso, de fuerte cabeza, de gran alzada y tiene una mirada atenta, noble, simpática e inteligente. Su ladrido es ronco, grave y profundo para ser percibido y sentido a grandes distancias. Es cariñoso y manso con la gente que conoce y feroz y valiente con extraños que juzga peligrosos. Es una animal previsible, muy atento, siempre mira, y seguro de sí mismo.

Sus cualidades las hemos asociados al cuidado y defensa del ganado de las amenazas del lobo. La extinción del lobo y el descenso de las cabeza de ganado merino, han puesto en jaque su supervivencia. El
mastín leonés no se merece un futuro tan incierto. Es una gran raza, hermosa y saludable. Damos la bienvenida de manera anticipada a la asociación leonesa, la que fuere, responsable de la llevanza del libro genealógico del mastín leonés. El mastín leonés es un poderoso y viejo amigo de los pobladores del País Cazur.
La santa alianza entre terroristas e ignorantes
25 de Octubre de 2004
Mártires asesinos
Existe una alianza tácita entre ignorantes occidentales y terroristas islámicos. Benito Pérez Galdós narra en sus Episodios Nacionales la vida de un español convertido al judaísmo en la ciudad marroquí de Tetuán, hacia el año 1859. Y cuenta Galdós que en tanto que judío, su protagonista era siervo de un musulmán y recibía el mismo trato que se dispensa a un animal doméstico o de compañía. El catedrático de literatura árabe, Serafín Fanjul, nos recuerda siempre que puede que el trato recibido por los judíos en la sociedad musulmana de la época del al-Andalus fuera malo, lo que no quiere decir, previene, que en las sociedades cristianas fuera bueno, pero que viene a cuento para dejar constancia de que el mito de la Tres Culturas y su armoniosa convivencia es una mentira más grande que la estepa siberiana y más alta que el Everest. La peripecia vital de Maimónides es buen ejemplo para demostrar que los propagandistas de las Tres Culturas en el solar del al-Andalus (la península ibérica para los árabes), no dicen la verdad. Maimónides, por ejemplo, fue primero obligado a emigrar, después a hacerse musulmán y finalmente procesado por haber vuelto al judaísmo.

Los que agolpan en la boca los fonemas del multiculturalismo, trocean la realidad para recomponerla y ofrecerla como más conviene a sus creencias. Es con tan singular procedimiento como organizan sus rifirrafes verbales para insistir en que el uso del “
hijab”, el pañuelo en la cabeza, es una manifestación, una más, de singularidad cultural. Y efectivamente, así es, pero con significación bien distinta a la que ellos promueven. No es algo colorista y divertido, una manifestación de recogimiento espiritual o una manifestación íntima e intransferible de recato. Nada de eso, significa la aceptación de sumisión y obediencia de su portadora a su dueño (padre, marido, hermano o tío). Y aunque no sea un rito de origen islámico, nos recuerda Serafín Fanjul, que la práctica de la ablación ha sido acogida por el gran Shej de al-Azhar, El Cairo, como medio para subordinar y controlar más eficazmente a las mujeres.

Bernard Lewis defiende, en su libro “Los asesinos, una secta islámica radical" que el uso del crimen político organizado fue sistematizado por los ismaelitas, más conocidos como los asesinos, con gran influencia y predicamento durante los siglos XI-XIII, cuyos actos rivalizaban en horror con sus ideas milenaristas y mesiánicas y que actuaban como polo atractor de importantes grupos de población fanatizadas y hambrientas. Los ismaelitas eran los seguidores de Ismael, desheredado irregularmente como sucesor al Califato en un complot familiar a finales del siglo XI. Y es a finales del siglo XI cuando aparece un movimiento ultrapuritano ofreciendo un nuevo orden, bajo la tutela de un imán al que se le debía obediencia ciega y que ritualiza el crimen político. En los inicios estuvo el movimiento ismaelita, o de los asesinos, a las órdenes de Hasan-I Sabbah y más tarde de Sinan Ibn Slaman. Su objetivo era el asesinato de todos aquellos que juzgaban réprobos por haber pervertido el Islam. Asesinaron al visir Nizam al-Mulk, su primera víctima, al Califa Mustarxid (1139), atentaron contra Saladino en (1174), y asesinaron a Conrado de Monferrato (1180), rey de Jerusalén y a Felipe de Monfort (1270), en el periodo en el que estuvieron a las órdenes del Sultán mameluco de Egipto, Baybars.

La muerte de sus víctimas formaba parte de un ritual sacramental, mataban con puñales, no con veneno o proyectiles (flechas, lanzas…), el asesino no intentaba escapar y moría feliz en el martirio siendo vergonzoso sobrevivir. El asesinato era un deber religioso y moral y un ritual casi artístico que había que ejecutar respetando determinadas reglas, que se sistematizaron para planificar el terror como un arma política y mediante el cual alcanzaban el paraíso en el más allá
. El procedimiento ha sido rescatado por diversas organizaciones fundamentalistas islámicas y desde luego por, Yihad Islamica, Hamas, Hezbolá, los Martires de al-Aqsa y desde luego por al-Qaeda, con las variantes de nuestra época. El puñal ha sido sustituido por los explosivos. La inmolación en el acto político es algo extraño a la tradición cristiana y evidencia el distinto valor de la vida en el ámbito cristiano e islámico, un bien en sí mismo para el mundo cristiano, un bien instrumental en la tradición asesina del islam. Los ismaelitas eran en su origen chiitas, sus métodos y sus métodos son utilizados en la actualidad por chiitas y sunitas.

La propia palabra 'asesino', desentrañada por el arabista
Silvestre de Sacy en 1809. proviene de otra árabe hashish y que las distintas variantes que aparecen en los documentos de las cruzadas, assasino o assissini, son variantes de las árabes hashishi y hashshash, cuyos plurales son hashishiyyín y hashshashin, que aludían a los seguidores de Hasan-I Sabbah.

Y aunque los ismaelitas son ahora un secta pacífica repartida en pequeñas comunidades, en la
India, Irán, Irak, Siria, Egipto y las montañas del Pamir (entre Afganistán y Tayikistán), que en su mayoría acepta como jefe espiritual al Agha Kahn al que tributan con dinero, oro y piedras preciosas, sus orígenes son inquietantes. Los ismaelitas liderados por Hasan-I Sabbah se asentaron e hicieron fuertes en el Norte de Irán, junto al mar Caspio, en Alamut, una fortaleza a 1.800 metros de altura, situada en la sierra de Elburz, dominando un valle de tierras fértiles, cerrado y rodeado de acantilados. Fue el Sha de Persia quien otorgó el título de Agha Kahn en 1818 al hijo de Shah Khalilullah, entonces Sheik o jefe de la secta de los ismaelitas. Y no es casual que el primer movimiento que rescata el fenómeno del martirio se diera en Irán, en plena guerra irano-iraquí, reclamando el Ayatolá Joemini, jóvenes-mártires para abrir camino a las tropas regulares iraníes que entraban en territorio iraquí a través de caminos minados. Y es menos casualidad que con la guerra del Líbano entrara en escena el movimiento Hezbolá, con gran implantación en las población chiita libanesa. Un movimiento que rescata el ritual sacramental de los asesinos mártires.

Poco importa lo que digan los muy dignos portavoces de la multicultaralidad, está juerga también va con ellos y a ellos alcanza. El
hiyab, la ablación, la Yihad Islámica, Hamas, Hezbolá, Los Mártires del al-Aqsa o al-Qaeda también forman parte de la multiculturalidad. La añoranza del al-Andalus está presente en el sistema educativo de todo el mundo árabe. De manera más templada, pero muy reivindicativa, en Marruecos o Túnez y de manera muy agresiva en lugares como Siria o Irak.
La soberbia de la izquierda
18 de Octubre de 2004
Francis Crick
Francis Crick recibió en 1962 el premio Nobel por su descubrimiento de la doble hélice del ADN, la molécula de la vida. Ha prologado ahora The quest for consciousness: a neurobiological approach, escrito por su íntimo colaborador Christof Koch. La búsqueda científica del alma es un propósito compartido por numerosos ensayistas. Nos recuerda Crick que la “idea que tenemos de nosotros como personas es tan equivocada, al día de hoy, como la que tuvieron nuestros antepasados hace siglos cuando creyeron que el Sol giraba alrededor de la Tierra”. No sé cuando tocará públicamente revisar nuestras ideaciones culturales sobre nuestra especie y sobre sus individuos. A la humanidad le cuesta tanto aprender como revisar sus estereotipos culturales. Y la política es un buen exponente de lo que decimos. En el momento presente, el mundo occidental milita en el abracadabra de que la cultura del deseo es la única posible. Se trata de identificar el deseo, describirlo, popularizarlo, familiarizarse con él e interpretarlo en clave de derecho civil. Es la llamada cultura individualista, que modula a la sociedad, al grupo, para que acepte a todos sus miembros en igualdad de condiciones. La aceptación de la diferencia se ha convertido en una máxima universal y sin límites. Lo que vale tanto para los deseos sexuales como para las conductas biológicas, económicas y culturales.

El mundo occidental está organizado en torno a la supremacía de los derechos individuales sobre los de grupo, al punto, al extremo, de estigmatizar desde todo tipo de tribunas cualquier otro punto de vista. La izquierda, derrotada en todas sus supuestas formulaciones económicas, derrotada en todas sus interpretaciones económicas y sociales, deslegitimada en todos sus asertos económicos, se ha hecho fuerte en la defensa cerrada de la subordinación de la cultura del grupo a la cultura del individuo.
Es la cultura que ha otorgado a la mujer, como individuo, todos los derechos sobre la supervivencia del grupo o comunidad (aborto y contracepción), es la que ha eliminado de la conducta sexual de nuestra especie cualquier forma de limitación ni siquiera ante peligros epidemiológicos, la que tiene ideas confusas sobre la vida, la condición humana y la potencialidad de nuestra especie, o que exaspera el valor de palabras como paz, igualdad, justicia o tolerancia hasta vaciarlas de contenido. La cultura individualista ha olvidado que los derechos individuales de hombres y mujeres se expresan en comunidad y que no existe otra opción.

En lugares como
España, la derecha ha asumido con entusiasmo la dictadura de la cultura individualista y cuando gobierna, financia casi en exclusiva proyectos culturales relacionados con la cultura del deseo, la cultura de la diferencia, elevadas al rango de dictadura, y la cultura de la exasperación infantil de palabras y valores.

EE UU, es el único referente en el mundo occidental, que se ha revelado contra la dictadura cultural de la izquierda. Paul Weyrich, arquitecto de la Mayoría Moral en Estados Unidos, o la estrategia de Richard Viguerie y su proyecto de “Correo Directo” o esa otra de Howard Phillips con su campaña “defunt the left” son ejemplos de un intento de reconstrucción de un proyecto cultural para reinstaurar la cultura de los intereses de grupo o comunidad en el comportamiento político y en las leyes. Un proyecto cultural que generó una mayoría política republicana en el Congreso capitaneada por Gingrich y que hizo posible la emergencia de poderosos grupos de pensamiento que hoy conocemos como neoconservadores.

Ni que decir tiene que la resistencia a la cultura individualista se hizo desde donde era posible, desde las iglesias evangélicas de los
Estados Unidos, desde la religión, la única institución que ha mantenido la antorcha de los valores tradicionales del grupo, entre otros el de la familia, y mayor vocación por la defensa de la comunidad o la defensa del individuo dentro de una comunidad. Las religiones son el último reducto que proporcionan una cosmovisión del individuo dentro de una comunidad de valores, como alternativa a la cultura individualista del hombre frente al Estado que en su caricatura no es más que el hombre frente al reglamento. Las leyes son un destilado de muy alta sofisticación cultural tan necesario como difícil de aprender. El individuo es lo que por sí mismo puede ser y lo que la comunidad piensa que es. No toda la vida del individuo es reducible por las leyes. La identidad individual se construye en comunidad porque somos una especie social.

En
España se padece un nivel de ofuscación y oscurantismo cultural asfixiante. Lo que lleva a interpretar los problemas en claves equívocas e inadecuadas. La derecha, cuando gobierna y en la oposición, se comporta dentro del canón cultural de la izquierda o la cultura exclusivamente individualista, lo que está produciendo un gran malestar espiritual. La sociedad ha llegado a creerse que la redención se alcanza por el dinero y el poder. Y es mentira, es falso, desde la primera a la última letra. La izquierda no representa más que a una parte de la sociedad y la derecha exacerba con su conducta el malestar espiritual de la sociedad (la de derechas e izquierdas). Existen las palabras deseo y ocio pero también trabajo, disciplina, compromiso, testimonio y pertenencia. El hedonismo no resuelve los problemas de comunidad alguna. El valor de las leyes adquiere otro significado cuando el individuo forma parte del grupo y el individuo y el grupo se reconocen en las leyes. A los católicos les toca salir del armario. A la izquierda le toca conducirse con menor soberbia y a los laicos elevar el listón del rigor. Los laicos de latiguillo o frases hechas hace mucho tiempo que aburren. Tenemos que ponernos de acuerdo en muchas cosas, en la necesidad de desarrollar conciencia del límite, en la no exasperación del valor de las palabras de paso, las que evocamos para definirnos, en qué es la vida, qué la familia, determinar el valor del individuo ante la comunidad, de la comunidad frente al individuo, organizar nuestra deuda con la ciencia y la tecnología y los derechos y obligaciones a los que debemos comprometernos como especie.

Los excomulgos de la izquierda, a
Cazurrabit le hastían y estomagan. La inexistencia de estrategia cultural por parte de la derecha o su desprecio, tampoco produce alivio. Cuando ambas cosas se producen la política se hace irrespirable.
Supercherías legales
11 de Octubre de 2004
Pésima interpretación de algunos delitos

Pedro Giménez García
El asesinato en Barcelona de las leonesas María Aurora y Silvia y la presunta autoría del violador Pedro Giménez García, nos inducen a hacer la siguiente reflexión. Somos victimas de una descripción poco equilibrada y errónea de algunas disfunciones sociales. El legislador y el rosario de loguistas (filosofólogos, politólogos, psicólogos, pedagólogos, comunicólogos o teólogos) que dan consistencia, betún académico y moral, a dichas descripciones están socavado la eficacia legal y penitenciaria de las sociedades modernas. Imputar las conductas peligrosas a errores de socialización y dar por sentado que la rehabilitación es posible para todos los casos con una acción combinada de reprensión, autorreconocimiento y autoinculpación es una exagereación de la potencialidad de dichas terapias. No hay que descartar el éxito en algunos casos. Pero de ningún modo puede extrapolarse dicho éxito o hacerlo universal.

La estrategia punitiva y los programas específicos de rehabilitación por el
castigo, el autorreconocimiento y autoinculpación tiene su origen en la existencia de una contravalor, contramodelo o virtud cierta, de origen religioso, para los pecados capitales del hombre, pecados de conducta, la avaricia, la envidia, la soberbia, la agresividad, la sexualidad impura o los deseos de toda condición, desordenados o exacerbados, etc. Este modelo de imágenes ha hecho suponer a los loguistas que estábamos, de manera universal, ante problemas pedagógicos y no, por ejemplo, ante perturbaciones orgánicas de naturaleza física, anteriores a los proyectos de socialización y no reducibles por el ingenio y habilidad de los programas de inculturización en valores cívicos o religiosos.

Y esta y no otra es la razón que explica que político y legislador interpreten que el cumplimiento de la pena incluye con automatismo rehabilitación. Tanta certeza tienen los distintos
loguistas, legisladores y jueces que a través de la pena se redime la conducta, que han establecido de manera universal los permisos y la libertad condicional a partir del cumplimiento de un porcentaje de la condena.

La
pena capital tiene su origen en dos percepciones muy íntimamente vividas y sentidas. De un lado, la convicción de que existen conductas que ocasionan tanto espanto que no existe punición posible o suficiente para reparar el daño, de otro, la percepción de que existen conductas irreversibles. La extinción de la condena capital en la mayor parte de Occidente tiene su origen en dos razones: de un lado, la exaltación de las posibilidades de reparación de la conducta y de otro, en los errores de aplicación de la cadena capital. A estas alturas todos sabemos que la razón frecuenta todos los argumentos, a favor y en contra, antes expuestos.

Las terapias para agresores sexuales se sugieren para el periodo anterior a los beneficios de permisos o libertad condicional, duran aproximadamente un año y concluyen con un
Informe de Responsabilidad. La terapia persigue ayudar al interno, a evaluar conductas sexuales, distorsiones cognitivas, grado de agresividad hasta lograr que sea consciente del daño que ha causado a la víctima a sus allegados y a su propia familia, el análisis de su propia conducta como agresor, la identificación de motivaciones profundas, mecanismos que las precipitan, sistemas de alerta y formas de actuar. Todo el proceso concluye en un Informe de Responsabilidad que el interno debe rubricar, con detalles que en la mayor parte de casos no aparecen en el sumario y la elección de un familiar al que explicar el delito en los mismos términos del informe. Un familiar que tiene que ser su apoyo en el exterior.

Para los especialistas en la terapias de conducta, lograr que el interno llegue a la fase del
Informe de Responsabilidad constituye un éxito. Un agresor sexual de niños debe saber que pasar junto a un colegio es un fallo, que no puede cometer, comentan los expertos en reorientación de conductas. El problema de estos programas, decimos nosotros, es que el agresor sexual de niños, para casi todos los casos, ya sabía con anterioridad al programa y a cometer el delito que era un fallo pasar por delante de un colegio de niños. ¿Qué ocurre cuando el mandato de los deseos profundos son superiores, muy superiores, al mandato social?. Y qué cuando se simula, cuando se simulan todas las formas del mandato social, simplemente porque hay incapacidad orgánica, física, para su reconocimiento y aceptación, cuando existe imposibilidad orgánica, física, para sentir culpa alguna por desobedecer el mandato social?.

Se dice que un tonto que viaja mucho se convierte en un tonto muy viajado, nunca en un listo. La diferencia estriba en que un tonto muy viajado en su manifestación más perturbadora puede ser un incordio mientras un agresor sexual es un peligro público de primer nivel. Igual que los violentos, sádicos, o psicópatas varios. Una vez que el delito se han ventilado judicialmente y las responsabilidades depuradas, no consiste en hacer responsable al reo de las perturbaciones que padece,
consiste en admitir que efectivamente las padece, del mismo modo que no convertimos, como norma general, al enfermo en responsable o culpable de las enfermedades que padece.

En una encuesta realizada por
María José Beneyto Arrojo y Vicente Garrido Genovés de la Universidad de Valencia, durante el periodo comprendido entre 1993 y 1996 a 76 agresores sexuales en prisiones de Cataluña y Valencia, de los cuales 37 eran violadores de mujeres adultas, 36 agresores sexuales de niños y 3 delincuentes sexuales que agredían indistintamente a mujeres adultas y menores, concluyeron que existen pocos violadores responsables de un gran número de las mismas: violadores sistemáticos. Algunos de ellos psicópatas con uso de violencia grave. Por lo general, dice el estudio, los violadores de mujeres adultas y de niños racionalizan el delito y solo un tercio presenta abuso físico sexual en su pasado sin ser posible registrar evidencia de alteraciones psicológicas significativas, ni de aislamiento o falta de habilidades sociales. ¿Leyeron el estudio los legisladores?. Violaban porque no podía evitarlo.

De este tipo de estudios suele desprenderse, en manos inexpertas, que los violadores saben lo que hacen y pueden controlarse si quieren. Se hecha en saco roto que los mismos estudios suelen identificar el dato más revelador de todos: las mayoría de los violadores no experimenta culpabilidad alguna, asunto de importancia capital para poder cumplir con el mandato social.
Gas Kyoto
04 de Octubre de 2004
La dura factura del Protocolo de Kyoto

Chimenea
El Protocolo de Kyoto, forma parte de los grandes enigmas de la humanidad, no es un protocolo falso como lo eran los Protocolos de Sion, pero tiene su propio arrastre mistérico y tremebundo, en virtud del cual los países signatarios se comprometen a reducir, para el periodo 2008-2012, el total de sus emisiones de gases de efecto invernadero por lo menos en un 5% en relación con los niveles de 1990, para proteger al sistema climático de las peligrosas interferencias antropogénicas.

El Protocolo de Kyoto dice, entrelíneas, más o menos lo siguiente: "
El hombre no sabe producir, no sabe vivir, es un inútil, es un individuo muy peligroso y como consecuencia de todo ello, emite mucho gas de efecto invernadero a la atmósfera. No medimos el alcance de nuestro actos, estamos interfiriendo en el sistema climático y nos merecemos un Protocolo de Kyoto que nos ponga de por vida en posición de firmes, nos haga abdicar de nuestras logros y sirva para ralentizar aún más la atribulada evolución de nuestra tecnología, nuestras máquinas herramientas y nuestras formas de perseguir el conocimiento".

El
Protocolo de Kyoto se fundamenta en el aserto científico de “dicen que dicen” que la acción antropogénica es la máxima responsable del cambio climático con su emisión continuada de gases de efecto invernadero Dióxido de carbono (CO2), Metano (CH4), Óxido nitroso (N2O), Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC), Hexafluoruro de azufre (SF6). Aserto tan discutido, controvertido y probablemente erróneo, hace años que lleva los galones, el marchamo, de la ONU. El Protocolo de Kyoto es uno más de los acertijos a los que nos tiene acostumbrados dicha organización.

Resulta que según los modelos climáticos los efectos del
Protocolo de Kyoto en su actual formulación aportarían una reducción de la temperatura de 0,13ºF, una cantidad no medible pero que reduce un 3% el PIB mundial, como nos recuerda e insiste mucho en ello Patrick J. Michaels.

La mitad de la energía de una nación se consume en el transporte. Por lo tanto las naciones más grandes, con más necesidades de desplazamiento emitirán más dióxido de carbono, incluso después de ajustar sus emisiones con el
Protocolo de Kyoto. Si se considera dicho parámetro, las naciones más perniciosas e ineficientes son las más pequeñas y más productivas en una lista que lideraría el Reino Unido. Contaminarían en proporcioón mucho más que las grandes, si se tiene en cuenta que no padecen sus necesidades de transporte.

Los
Protocolos de Kyoto actúan en la práctica como un arma económica que favorece a unos pocos. España está en el rango de los perdedores, que emitió 260.654 Gg de dióxido de carbono en 1990, base de cómputo, un 1,8% del total mundial y tiene un compromiso asignado del 92% sobre dicha cantidad. España tendría que emitir en 2009, 239.801 Gg y está emitiendo en la actualidad 390.981 Gg (datos de 2001). El actual sistema es un sistema para penalizar a las grandes economías. No se valora su eficiencia, se valora el volumen de emisión global y no el volumen de emisión por cada euro producido.

Con el actual sistema el país perdedor es lógicamente
Estados Unidos, que emitió 4.957.022 Gg en 1990, el 36,1% del total mundial, y tiene que emitir en 2009, 4.610.030 Gg, una reducción equivalente a la que geneera el PIB de Francia. EE UU está emitiendo en la actualidad 6.673.442 Gg (datos de 2001). Si se utilizara el sistema de valoración por cada euro producido el país perdedor sería Rusia, que emite mucho dióxido de carbono y produce prácticamente nada. ¿Por qué, entonces, Rusia ha firmado el Protocolo de Kyoto?. Porque Rusia, en el presente periodo se ha beneficiado por ser país en desarrollo de la exención de mengua en la emisiones. Emitía 2.388.720 Gg, el 17,6% del total mundial y podrá seguir emitiendo la misma cantidad en 2009. ¿Puede hacerlo?. Desde luego. Su parque industrial vetusto y derrengado se ha hundido en buena parte. La Federación de Rusia está emitiendo en la actualidad 1.686.155 Gg (datos de 2001). ¿Es Rusia un país respetuoso con el medio ambiente?. De ningún modo, es un país devastado económicamente y le interesa suscribir el Protocolo de Kyoto porque puede vender cuota.

El
Protocolo de Kyoto, con confuso respaldo científico, penaliza a las economías más eficientes y prósperas sin resolver el problema de fondo. Incentiva lo contrario de lo que persigue, se comporta como un gas soporífero para la economía, gas Kyoto, y termina favoreciendo lo que los ecologista tanto ha criticado, la energía nuclear, y dando alas a sistemas muy ineficientes. Para alcanzar dichos compromisos los países están obligados a reducir drásticamente su emisión, cosa que pueden hacer por tres vías: con involución económica (decreciendo), con creación de sumideros (reforestación) para compensar el crecimiento económico, y con sistemas de producción alternativos. Si ninguna de las tres cosas se cumple, España tendrá que comprar cuotas de reducción a países que sí lo han hecho (no se conocen) y les sobre, o a países que se hayan estampado la crisma económicamente hablando. ¿Cuánto costará a España el exceso de emsiones?. No se sabe pero puede oscilar entre los 5 mil y 8 mil millones de euros.

No parece el
Protocolo de Kyoto un apropiado instrumento para reducir el volumen de emisión de dióxido de carbano y el resto de gases trazas presentes en la atmósfera como parte de la acción antropogénica. Es cierto que tenemos un consumo desaforado de la energía capturada al Sol a lo largo de millones de años por los seres vivios y almacenada en combustibles fósiles. Puede que el sistema climático y la interacción de dos fluidos, océanos y atmósfera y un sistema semi-sólido, hielo en los casquetes y vegetación, se deba a más factores que los ocasionados por el uso que hace el hombre de los combustibles fósiles y la manipulación de la tabla periódica de elementos e incluso que otros factores sean más determinantes. Presunciones de apariencia científicas, estrictamente las justas. Reducir los indicadores de contaminación es bueno para todos y es doblemente bueno para lo que más expuestos están a efectos tan perniciosos. Debiera tener en consideración, de todos modos, que no tenemos mecanismos alternativos, de repuesto para mantener vivo nuestro sistema de bienestar.

Necesitamos enfrentarnos al problema de la contaminación pero con más inteligencia y eficacia práctica que la que se deriva de parar, porque sí, el crecimiento económico y la acción del hombre. El Protocolo de Kyoto se parece más a un gas paralizante,
gas Kyoto, tan desastroso y pernicioso como los que se pretende combatir.

España, a lo largo de los últimos 14 años, según el Ministerio de Medio Ambiente Español, ha aumentado sus emisiones en Dióxido de Carbono en un 49%, de metano en un 36%, de oxido nitroso un 9,4% y de hexafluoruro de azufre un 155%. Se ha reducido en un 16,1 % los hidrofluorocarbanos y un 67,5% los perfluorocarbonos.
El secuestro de la marca Europa
27 de Septiembre de 2004
¿Aquí, quién manda?

Irak
Tiene mucha razón Ana Palacio cuando afirma que Francia y Alemania han secuestrado la marca Europa. Buena parte de la opinión pública europea ha llegado a la conclusión de que la voluntad de los mandatarios de ambas naciones es la voluntad de Europa y algo aún más grave, la última palabra. Se nos ocurre pensar que para este viaje no se necesitaban tantas alforjas. Mientras la opinión pública española siga en sus trece, habrá que concluir que estamos ante una versión, prolongada en el tiempo, de la Europa de principios del siglo XIX como si el reloj de la historia se hubiera parado. Una versión de Europa que nada tiene que ver con la famosa Libertad que decimos defender. Es una versión inmovilista de Europa anclada en los espacios vitales y en la lucha atávica por la supremacía que tanto furor desata en Francia y Alemania. Nada parece haber cambiado y coincidirán con nosotros que se trata del antónimo de la Europa de los ciudadanos, libre y democrática, que se pretende crear.

Se trata de un estado de opinión impulsado por la fuerzas aerotransportadas mediáticas, académicas, políticas y antiglobalización, que hace furor y que ha devuelto
Europa al periodo de entreguerras, entre la I y la II Guerra Mundial, donde las fuerzas pacifistas hicieron posible el rearme de Alemania. ¿Qué fue de aquellos pacifistas?. ¿En qué parte de la historia universal se recuerdan y glosan sus actos de arrempetimiento?.

A nadie parece importar que la parte de la península de
Corea que EE UU preservó del comunismo es hoy una nación próspera y saludable, en contraste con el régimen criminal, nauseabundo y misérrimo de Corea del Norte. ¿Dónde están los pacifistas que crearon las condiciones para que los Jemeres Rojos del heroico Pol Pot, apadrinados por China, produjeran la inmensa carnicería del pueblo camboyano?. ¿Dónde están los pacifistas del mundo entero que obligaron a los EE UU a abandonar con el rabo entre las piernas Indochina para solaz y esparcimiento de las fuerzas comunistas?. ¿Dónde está su acto de contricción?. Las famosas fuerzas comunistas de Vietnam, Laos y Camboya se enredaron en una operación de represión contra su propio pueblo, una vez derrotado EE UU, que hizo palidecer las acciones militares del imperial invasor americano. ¿Qué están haciendo ahora las heroicas fuerzas comunistas de Indochina?. Están imitando de manera descarnada el capitalismo, buscando los mercados occidentales, nuestros dólares y euros, pero sin libertad, sin garantías jurídicas y con un autoritarismo deleznable?. ¿En qué parte de la historia universal se ubican los actos de contrición de las fuerzas pacifistas, de los años 67 y 70 del siglo pasado?. Se tiene la impresión de que están gobernando, que gobiernan ellos y sus herederos.

Produce escalofríos la inconsistencia intelectual de prebostes de la prensa, la academia y la política, cuando usan como comodín la tolerancia y la libertad, precisamente, para entregarla y subsumirla en un yermo océano multicultural a duras penas habitado con algunos acordes, unos pocos olores y demasiadas supercherías.

Francia y Alemania consideran el terrorismo un asunto español muy particular, para enredo y regocijo general y que nada tiene que ver con la causa de la Libertad. Francia y Alemania se reservan el derecho a acabar con su propio terrorismo como suelen hacerlo ellos, a hachazos y sin contemplaciones. Y como era de esperar consideran, punto menos, que luchar contra las fuerzas medievales y acaudaladas del islam es un asunto menor que no debe preocuparnos.

La
Eurabia de Zetapé, Chiraq y Schroeder con el Al Andalus (la península ibérica para los árabes) como puente, no anuncia nada bueno. Importantes núcleos de la opinión pública española están disparando a las piernas de nuestras raíces y nuestra civilización, promueven el derrumbe de las cuotas de libertad y racionalidad tan arduamente conseguidas a cambio del ideal hueco del multiculturalismo, ignorantes de la complexión expansiva, absolutista y criminal de las fuerzas islámicas terroristas.

Los pueblos francés y alemán se han equivocado mucho a lo largo de la historia con consecuencias fatales para la Humanidad. El pueblo español, a la par, se ha equivocado mucho y se está equivocando ahora, libremente. Ha elegido el lado fanático de la historia. Y si el pueblo español es libre para equivocarse,
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