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FIRMAR TRATADOS INTERNACIONALES, UN DEPORTE
Jefes de muñeca fácil |
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Secretario General de la ONU |
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LOS PRESIDENTES de Gobierno, los Jefes de Estado, bien intencionados, sobre todo los elegidos por listas izquierdistas o socializantes, han hecho gala a lo largo de todo el siglo XX de un disponibilidad de muñeca para firmar tratados internacionales que justo es que nos detengamos un poco ante un deporte no bien conocido, el deporte de la muñeca fácil, y que ha de servirnos para retratar lo que ha sido el siglo XX, un siglo superideológico, el que desarrolló todas las ideaciones mostrencas del siglo XIX. Permítanme, primero, que precise o describa la imputación de izquierdista o socializante. Llamo izquierdista, socialista, socialdemócrata o allegados, a los militantes de partidos que han aspirado al dominio del Estado sobre los ciudadanos. A eso llamo izquierdistas o socializantes, a los individuos que han organizado la incautación sistemática de una parte de los excedentes económicos de la población para ponerlos al servicio de élites políticas con la ideología apropiada, clarividentes. Las derechas y los agentes del centro, lógicamente, comparten las mismas aspiraciones aunque son los izquierdistas y socializantes los ideadores del modelo social occidental y digo que mundial. Ellos son los triunfadores.
Los izquierdistas o socializantes aspiran y han aspirado en todo momento al dominio del Estado sobre los ciudadanos, jamás a lo contrario, y si no han ido más lejos, en los casos en los que no han podido ir más lejos, es porque importantes bolsas de electores se han opuesto guiados, probablemente, por el instinto. En los casos en los que sí han podido ir más lejos, el antiguo bloque del este, los países africanos, asiáticos o Cuba, la Venezuela de Chávez, que regala petróleo en Pensilvania cuando buena parte de sus ciudadanos no lo tienen ni para cocinar, o la Nicaragua de Ortega, el fracaso y las calamidades se han adueñado de la realidad a velocidad de vértigo. Cualquier observador honrado, simplemente honrado, advierte que el mal tiene su origen en el contenido churri de dicha ideología y en los churris que la defienden y la patrocinan.
Dicho lo cual deben ustedes saber, a modo de ejemplo, que España ha firmado y ratificado los principales tratados internacionales sobre derechos humanos, ocho en total, que ha ratificado los siete convenios internacionales de la OIT, Organización Internacional del Trabajo, los ocho tratados internacionales anexos a la Declaración del Milenio. Otra cosa bien distinta, claro, es remitir a los órganos de vigilancia de los Tratados sobre Derechos Humanos los informes regulares a los que se obligan sus suscriptores. España como la mayor parte de países no cumple. Los que no están sin fecha, no están empezados o están retrasados. Por firmar, en todo caso, que no quede.
España ha ratificado el Estatuto de Roma sobre el Tribunal Penal Internacional. 1998 (Roma, Italia). Que lógicamente todavía no ha entrado en vigor y que tardará en hacerlo al ser el derecho internacional de referencia un asunto muy escabroso sobre el que nadie quiere pronunciarse y sobre el que hablaremos más adelante y que ningún Tribunal Supremo Nacional desarrolla estando legitimado para ello en la parte que le compete, ¿por qué será? Ha ratificado dos convenciones sobre la prohibición del uso, almacenamiento, producción y comercialización o transferencia de minas antipersonas y sobre su destrucción, 1997 (Oslo, Noruega). ¿Lo ha cumplido España o ha dejado España de fabricar o almacenar minas antipersonas más allá de los gestos simbólicos? No. Ha ratificado el Protocolo de Kyoto, sobre el cambio climático. Baste saber que España es de los países que más se han desviado de los objetivos previstos en dicho Protocolo. Ha ratificado la Convención de los derechos del niño (1989, Nueva York). ¿Quiere saber lo que hacen nuestras empresas en países emergentes? Es un protocolo que prohíbe a los niños trabajar sin distinción de tareas. Les prohíbe trabajar a secas. En muchos lugares, ahora, ni van a la escuela ni trabajan, holgazanean y se convierten en delincuentes potenciales. Es un protocolo que considera a los niños berzas y que tienen en poca consideración la inadecuación de la mayor parte de sistemas educativos o su nefasta adaptación a las necesidades de la población de cada lugar. Ha ratificado otro protocolo sobre los militarización de niños en guerras irregulares (2000, Nueva York). ¿Quieren saber si España vende armas en los conflictos en los que están implicados los niños? Sí. Ha ratificado otro convenio sobre la explotación sexual de los niños (2000, Nueva York). Acérquese a las agencias de viaje y compruebe la oferta de viajes a destinos cuyo principal aliciente es el turismo sexual y con menores. Ha ratificado la Convención sobre diversidad biológica (1992, Rio de Janeiro). En España se salvó, casi de milagro, allá por los setenta, el cerdo ibérico al socaire del celo depredador de los veterinarios. El cerdo ibérico era, al parecer, una especie poco rentable para hacer salchichas. Ha ratificado una Convención más sobre desertificación (1994, Paris). ¿Qué ha hecho España desde entonces, me refiero a qué ha hecho en nuestro propio país? Ha ratificado, igualmente, una convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (1979, Nueva York). ¿Qué ha hecho España desde entonces?. Las mujeres están dejando de serlo, ya no procrean, y además son de cuota?
España ha ratificado el Convenio Internacional de los derechos económicvos, sociales y culturales de 1966, el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de 1966, la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1965, la Convención contra la Tortura y los castigos crueles y degradantes de 1984, la Convención sobre la prevención y el castigo del crimen y el genocidio de 1948 y la Convención sobre el Estatuto de Refugiado de 1951. Quiero recordar el comportamiento político de España y de casi toda Europa en la guerra de Bosnia-Herzegovina, las hemerotecas en las que son visibles, bien visibles, el punto de vista de nuestros líderes políticos, son un verdadero museo del horror. Los Estados Unidos tienen que subcontratar a terceros países para detener e interrogar asesinos aterritoriales, miembros de organizaciones peligrosísimas, igualmente aterritoriales, QUE PUEDEN MATAR POR DECENAS DE MILES DE UNA TACADA, y lo tienen que hacer porque no existe legislación de referencia para enfrentarse a una enemiga tan mortífera, irregular y que explota sin escrúpulos las flatulencias del derecho internacional y las debilidades del derecho nacional. La propagación de derechos, al aliguí, fuera de contexto, su universalización irracional, absolutista, es una práctica a la que hay que poner freno. Constituye una aberración generar derecho internacional que nadie está dispuesto a respetar, a ejecutar o que sencillamente no puede hacerlo por imperativos de mayor cuantía. Un mundo más habitable no se alcanza con derecho internacional devaluado. Se alcanza sobremanera con principios morales y con derecho de referencia JUSTO, CONTEXTUALIZABLE y POSIBLE.
En el artículo 13 y 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en el artículo 13.2 se dice que toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar a su país. En el artículo 14, se dice, en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. Siempre me hago la misma pregunta ¿qué pasaría si 100 millones de indomusulmanes pidieran asilo en España, cómo negárselo? En el artículo 13.1 se dice que toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir la residencia dentro de un Estado. De nuevo, me asalta la pregunta anterior, ¿qué pasaría si todos los habitantes de un país quisieran vivir en la misma zona? El mundo occidental padece una hemorragia de derechos estúpidos, fuera de contexto y en muchos casos desastrosamente mal formulados, confundiendo la churras con la merinas. Si usted tiene un deseo no importa lo disparatado del mismo, formúlelo. La ONU lo convertirá en derecho internacional en un coser y cantar, lo que tarden en pasarlo a máquina y hacer copias. No sé si soy gilipollas, lo que sí sé es que no soy ese tipo de gilipollas que va po ahí promoviendo derechos de segunda y tercera generación. ¡Majaderos! Los derechos humanos han sido objeto de una oferta de bazar incalificable al dictado de los energúmenos de turno. El martes, día 29, más.
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ERC, PSC Y EL FIN DE LA HISTORIA
Pagar los platos rotos |
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L BOICOT a los productos catalanes es un volcán que puede entrar en erupción al más mínimo incidente. Ahora no hay boicot, existe boicot en grado de tentativa pero no boicot propiamente dicho. ¿Puede entrar en erupción el volcán? Las declaraciones y actuaciones en cascada de ERC, PSC, IU y la propia Generalidad conducen inexorablemente a la elevación de la temperatura del magma. Los tres socios, los tres tontos y muy tontos, han calculado mal sus fuerzas y se acercan irremisiblemente al fin de la historia, de su historia. Al tripartito, a los tres tontos muy tontos, se les acabó el momio, con lo que tengan tendrán que pelear y aceptar el desenlace. Se acabó el oxígeno. El empresariado catalán ha leído e interpretado muy mal, fatalmente mal, los acontecimientos políticos. Son responsables del sinsentido que han organizado dándole alas al victimismo político y compinchándose con lo peor de cada casa y con pregoneros con intereses que no son los suyos. El mal está hecho y son pocos, muy pocos, los empresarios catalanes que fabrican productos españoles con coraje para poner freno al disparate en el que se han enrolado. El discurso político al que algunos empresarios catalanes dan amparo no se corresponde con una Cataluña llena hasta la bandera de españoles. Creo que ha llegado la hora de que cada cual se ponga al frente de su propio timón. La Caixa es un monstruo, un monopolio de facto en Cataluña, pero con pies de barro. Hace falta un leve empujoncito para que todo el entramado político y empresarial catalán salta por los aires o sufra un severo correctivo, que en puridad nadie quiere. Y lo que vale para Cataluña sirve para el País Vasco y para Galicia. El papel de las minorías fanáticas, sobrerrepresentadas, ha servido para abrir llagas que tardarán en cerrarse. El PP y el PSOE son responsables directos, como patrocinadores del actual régimen, del estado de cosas. El totalitarismo lingüístico es un gigantesco agujero en la línea de flotación y habrá naufragio. La paciencia de los españoles está al límite. El discurso político irredentista gallego, vasco y catalán produce asco, mucha violencia y, por paleto, vergüenza ajena. Los platos rotos hay que pagarlos. |
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