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NOTA: Las secciones 'Diario de a bordo' y 'Ojalá', se renuevan los martes, miércoles, jueves y viernes. La sección de 'El Púgil' se renueva todos los martes.
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ATAQUE FRONTAL A LAS MUJERES
La tiranía de los lerdos
Escenas de la Guerra de Francia
ANTONIO YUSTE
LOS RADICALES islámicos, promotores únicos y principales de la Gran Guerra de la Banlieue, de la Guerra de Francia, han puesto exquisito cuidado en ir quemando guarderías para dejar claro el orden jerárquico en las comunidades magrebíes e islámicas. Han castigado a Francia por dejar en la estacada al Gobierno Sirio y han lanzado un aviso a los líderes y organizaciones moderadas islámicas para que se quiten de en medio y no entorpezcan lo que ellos consideran, sin ambages y con razón, su imparable avance por la historia. Queman las guarderías para advertir a las mujeres islámicas que deben quedarse en casa. La Gran Guerra de la Banlieue ha servido para escenificar su poder y el poder de cada cual. El orden jerárquico en el interior de las comunidades islámicas ha sido brutal y radicalmente alterado. El islamismo radical ha descubierto que la violencia máxima rinde frutos políticos en variadas direcciones.

Escenas de la Guerra de Francia
Han comprobado que los occidentales doblamos la cerviz ante la violencia máxima, que no resistimos porque carecemos de determinación y constituimos una cultura agotada psicológica e intelectualmente. Han comprobado que los zarpazos a occidente rinden un gran tributo en adhesiones y admiración entre la juventud islámica que se siente seducida por el proyecto imperial del Gran Califato. Han comprobado, asimismo, que la violencia máxima, aplicada con determinación subvierte de un plumazo el orden jerárquico en las comunidades islámicas y crean la ilusión entre los jóvenes islámicos de que son sujetos políticos e históricos que hablan de igual a igual con Occidente. La violencia máxima los convierte en actualidad gráfica y mediática. El islamismo radical golpea con gran inteligencia en las opiniones públicas más débiles, donde calcula que la reacción será más tibia o donde calcula que puede excitar el complejo de culpabilidad de sus sociedades, es el caso de Francia.

Golpean con inteligencia y sumo cuidado. Su proyecto es imperial y universal. El Gran Califato es un delirio político que en todo se parece al proyecto de la III Internacional Comunista para establecer vanguardias revolucionarias islámicas por doquier y crear sociedades islámicas en todo el Planeta como fase anterior al paraíso. La retaguardia de la III Internacional era la Unión Soviética y la retaguardia de Al Qaeda, del Gran Califato, son los petrodólares, el golfo pérsico vamos, y las ingentes sumas de dinero, inagotables, que tienen a su disposición. La conjunción de tres factores,
a) petrodólares a granel, b) violencia máxima, y c) sentimiento de liberación y esperanza de la juventud islámica, ha puesto en movimiento grandes masas de energía biológica criminal.

Es lógico que la juventud islámica se sienta humillada. El Corán dice lo que dice y están atrapados en una cultura y formas de vida radicalmente enajenadas de la ciencia, la tecnología, la racionalidad y el arte. Es del todo imposible conciliar orgullo de pertenencia al tronco islámico y modernidad. El proyecto del Gran Califato les crea la ilusión de que el secreto o la solución no está en mirar hacia delante sino todo lo contrario, en mirar hacia atrás. El paraíso, de creerles, lo dejaron atrás y se han puesto en marcha para su rescate.

El islamismo radical, a más, dispone de sus propios analistas y geoestrategas que difunden desde hace meses la especie de que el nuevo misil balístico intercontinental probado por los rusos, el RS-M Topol, el SSX-27 para la OTAN, de trayectoria impredecible e inmune a la destrucción (incluyendo los impactos electromagnéticos), ha alterado el equilibrio de fuerzas en el mundo. A los rusos lógicamente los consideran aliados estratégicos con los que coincidirán en el medio plazo. ¿Y Chechenia? Chechenia no importa, es una contradicción menor con el gran carajal que tienen en la cabeza, la revolución islámica mundial cuya amanecer empieza con la derrota del Gran Satán.

El Gran Califato es un proyecto político que ha encontrato sustento y apoyo en el lerdismo occidental. El Matadero de Mercabarna acaba de lograr la certificación del Instituto Halal de la Junta Islámica que garantiza que los productos que la llevan cumplen todos los requisitos exigidos por la Ley islámica. Por fin, menos mal, digo yo, estaba intranquilo. ¿Cuánto tiempo falta para que el ministro lerdo de turno obligue a todos los mataderos, por ley, a obtener la certificación del Instituto Halal de la Junta Islámica?

La sociología lerda, la protagonizada por el lerdismo institucional, entreverado en el tejido social occidental, promueve la siguiente diagnosis sobre la Gran Guerra de la
Banlieue: estamos ante una crisis estructural, social y cultural. Estructural, con una densidad histórica extraordinaria, debido a la violencia máxima empleada. Social, con los apellidos clásicos de pobreza, exclusión, precariedad y paro masivo. Y cultural porque la nación de acogida ha sido expulsada de los barrios que adoptan otras identidades y reclaman su derecho más o menos de autodeterminación de similar urdimbre a los calaveras de algunas comarcas de las provincias vascongadas y catalanas. Cierto es que los imanes han sustituido al tejido asociativo, político y sindical francés. Pero siendo cierto los ideólogos del lerdismo yerran por los cuatro puntos cardinales. ¿De dónde salen tanto lerdo? Los lerdos salen del única ubre que los puede cobijar, salen de la ubre del Estado, son profesores, funcionarios o activistas de ONGs, sindicatos y partidos, desnortados y mediomaleantes, que hablan y no se agotan de un mundo delirante que solo existe en su imaginación.

Los barrios con identidad propia y separada, hagan sus cuentas, es lo que yo les digo, se integrarán a pesar de los mediomaleantes, cuando sus pobladores realicen el mismo esfuerzo a todos los efectos, pongo por caso, que realiza un nacional francés. No hay política, ni de izquierdas, ni de derechas, ni antiglobalización que pueda alterar dicha circunstancia, excepto que se acepte que los de la identidad propia y separada se alzan con el poder dirigidos por los mediomaleantes y esclavizan a los nacionales. La integración a todos nos cuesta el mismo esfuerzo, un riñón a fuego lento y el otro a la parrilla. El fuego espanta. Estamos en la economía del conocimiento y no basta con desear esto y aquello o estar dispuestos a trabajar. Además hay que saber. Para integrarse hay que achicharrarse que es lo que hacemos todos. ¿Quién cree en la milagrera social desde el Estado? Eso siempre acaba en corrupción máxima y con mucha gente en la cárcel.

¿Tendrán éxito los mediomaleantes en su asalto al poder? No. Los mediomaleantes lo van a intentar desconociendo que es a ellos, precisamente a ellos, a los que más odian los islámicos radicales a los que consideran unos ineptos de usar y tirar. Y fracasará porque tal circunstancia tendría una peaje, la guerra. El resultado de todo esto es que las sociedades laicas, las dirigidas por lerdos, se descristianizan para evolucionar a algo peor e insufrible, el islamismo. Y si no quieren creer en lo que digo lean
Tafsir Al-Qurtubí, traducido al español, una compilación general de las leyes del Corán realizada por Abu Abdellah Muhammad ibn Ahmed ibn Abu Bakr Al Andalusí Al Qurtubi, un angelito comparado con las interpretaciones radicales actuales del Corán, que nació en Córdoba y murió en Egipto allá por 1273. Estamos bajo la tiranía de esos lerdos, que son sordos, a nadie escuchan y de nada entienden. El martes, día 15, más.
VEN, DISCRÍMINAME OTRA VEZ
Discrimíname
La geometría.
D
ISCRÍMINAME otra vez,/ ven, discrimíname otra vez,/ ven castígame con tus deseos/ más/ que mi amor lo guardé para ti/ Ay, ven/ Discrimíname otra vez. El mundo pertenece a los que van siendo discriminados. Si usted no ha sido discriminado por algo jamás será nada y a nada tendrá derecho. ¿Quién le escuchará y a quién podrá dirigirse? Si no pertenece a alguna minoría susceptible de ser discriminada está muerto, no puede ser útil en ningún modo y su funcionalidad social es igual a cero. La discriminación es una ideología circular, absoluta y monoteísta con un solo Dios verdadero, el jambo que la pregona y difunde. Es un caso paradigmático, ya digo, de lerdismo. Fíjese, discriminación por razones socioeconómicas, religiosas, de sexo, culturales, por el color de la piel, por el vestuario, por la maneras burdas, por el aspecto sucio, por los hábitos señudos, por ser ignorante y… claro, vuelta de tuerca, otra vez la discriminación, esta vez positiva, por ser de otra religión, otro sexo, otra etnia, por el color de la piel, por el vestuario, por se feo, por ser guapo, por ser rico, por ser pobre y porque sí. Todo es discriminación, desde el orto al ocaso, todo empieza con una discriminación y termina con otra, bien sea negativa, positiva, neutra, cuadrada, cincuscrita o poliédrica. Vivimos en el imperio de la discriminación. Lo que no es discriminación no existe. Me refiero a la discriminación culpable.

Vean. La minoría gitana programa un anuncio por televisión advirtiéndonos de que más no conviene no propalar nuestros prejuicios sobre la raza gitana no vaya a ser. Los gitanos, que a lo que parece, según el anuncio, son gentes sin prejuicios, se atreven a amonestar públicamente a toda la sociedad. Tienen guasa que un ministro de trabajo y asuntos sociales tenga el atrevimiento de llamarme prejuicioso o lo que es lo mismo financie a una asociación gitana, atufada de supercherías y prejuicios, para atribuirme prejuicios. A lo único a lo que no tienen derecho los gitanos, de ningún modo, es a acusar a los demás de prejuiciosos ante su etnia. Su etnia, ella solita, se ha colocado en el lugar social que le corresponde. Y si quiere cambiar de posición social lo primero que tiene que hacer es dejar de vender burras identitarias y deshacerse de sus prejuicios. Nuestra cultura, la cultura occidental y cristiana no persigue a los gitanos, jamás los ha perseguido y aún menos los discrimina, es la cultura gitana, su propia cultura, la que les persigue y le vuelve socialmente ineptos a fuer de gansadas y supercherías. La verdad me duele a mí. Los gitanos y el ministro del ramo solo tienen tiempo para acusarme de prejuicioso y de discriminar. Estremece comprobar como el lerdismo, el que abjura de la culpa judeo-cristiana, ponga tanto entusiamo en culpabilizar y paralizar nuestras sociedades. Creánme me siento faltal, culpable de mis prejuicios. ¿Qué pasa si le pongo una tea en el culo y le incendio el kiosko al ministro, conseguiré liberarme del estado de postración y culpa en el que malvivo? A los terroristas islámicos parece que les relaja amén del caso que se les hace.
Ojalá
RICHARD DIEBENKORN
Richard Diebenkorn. Woman in Profile, 1958



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Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?;
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