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IBARRECHE ES UN MAL ESPAÑOL Y UN PÉSIMO VASCO
El efecto rebaño |
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LA HUMANIDAD ha probado todo tipo de procedimientos cuando se ha visto en la tesitura de elegir. Hay muchas formas de elegir, muchos sistemas de elección. A todos nos encanta que la parte mayor incluya la parte más sensata. Acertar en la elección no es fácil porque no siempre hay comunión en el valor de la palabra acertar. No suele haber comunión sobre las personas a elegir, el candidato idóneo y los objetivos a cubrir. Los ingleses estuvieron llamando unanimidad hasta bien entrado el siglo XIX ha decisiones tomadas por mayoría simple. Es un ejemplo del extraordinario valor de una mayoría. Incluso para preservar la independencia de criterio y la movilidad del mismo, para preservar un bajo nivel de compromiso con la decisión adoptada, es decir, para preservar el derecho a desplazar la propia opinión, los ingleses tienen en alta consideración las votaciones difusas, por aclamación, a mano alzada sin contar votos, por volumen de manos alzadas y cosas así.
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El Papa Alejandro III (1179) implantó la regla numérica de la mayoría de 2/3 y tan difícil era elegir Papa que Pío II declaró que lo que hagan los 2/3 del colegio cardenalicio, lo hace sin duda el Espíritu Santo contra quien no cabe resistencia. La elección de Papa es cosa del Espíritu Santo. Faltando capacidad para elucidar un criterio que todos puedan compartir, el colegio cardenalicio se entrega a la regla numérica, que es algo así como ponerse en manos del destino. A las mayorías sucesivas de 2/3, absoluta y relativa que el colegio cardenalicio debe formar para elegir Papa, los propios cardenales las consideran asunto poco humano, en exceso aleatorio y más propio del Espíritu Santo. Así de difícil es elegir. Los sistemas de elección han sido múltiples y variados desde tiempos antiquísimos. Desde el voto ponderado intentando que el voto con mayor valor corresponda a los más sensatos hasta la elección por lotería o azar. La controversia, imaginen, sobre quiénes son los más sensatos aún no ha cesado.
En el curso de los años se ha impuesto el razonamiento bíblico, Isaías, 66.6; también Samuel 1, 8, 7 que ha desarrollado sistemas numéricos bajo el supuesto vox populi, vox Dei (la voz del pueblo es la voz del Señor). A saber, todos votan y todos tienen un voto con el mismo valor. La elección por unanimidad un ideal preñado de dificultades hace tiempo que ha sido descartado. Para garantizar la estabilidad de las instituciones al sistema bíblico se le ha reforzado con la desconcentración del poder. Son habilidades difíciles de aprender y las sociedades liberales con sufragio universal y separación de poderes no siempre han gozado de aceptación popular. La separación de poderes es un remedo para prevenir los supuestos en los que el pueblo fracasa en sus decisiones o en sus elecciones. Las mayorías no siempre aciertan y no siempre incluyen a la parte más sensata. Los pueblos también fracasan y es un asunto que de uno y otro modo todos intentamos escamotear. El mejor ejemplo de los que digo lo proporciona el pueblo alemán que fue incapaz de repudiar al Partido Nazi incluso cuando la perdida de la guerra era obvia.
No es el único caso, el pueblo italiano llegó al absurdo de autodisolverse institucionalmente el 8 de septiembre de 1943. El ejército italiano se autodisolvió, los mandos y la tropa se fueron cada uno para su casa, sin hacer ruido, antes de enfrentarse a las tropas aliadas y sin esperar a que las tropas aliadas resolvieran jurídicamente qué hacer con el ejército rendido. El ejército italiano, simplemente desapareció y se disolvió sin dejar rastro. El pueblo ruso es un claro ejemplo de fracaso histórico. Aceptó de grado y por fuerza la revolución bolchevique, después a Stalin y fue incapaz de rectificar el rumbo durante un siglo. Su apuesta histórica por el socialismo con partido único terminó cuando se rompieron las columnas que lo sustentaba y el edificio se les vino encima y les rompió la crisma. La guerra civil española es otro ejemplo de la capacidad de los pueblos para fracasar. ¿Qué quiere decir la afición de los españoles a la guerra civil, qué supone políticamente?, ¿conviene, acaso, sacar conclusiones de más larga proyección que las que específicamente dictan los hechos desnudos?
En el siglo XIX los españoles nos enfrentamos a las tropas napoleónicas y nos sobró energía para desatar tres guerras civiles y declarar la guerra a Estados Unidos. Sepan que España es el único país en el mundo que ha declarado oficialmente la guerra a Estados Unidos, ocurrió el 24 de abril de 1898. Ocurrió tres meses despues de que el New York Journal de Washington publicara una carta interceptada del embajador español al presidente McKinley sugiriendo que era flojo de mente. En el siglo XX guerreamos en el norte de África y nos enfrascamos en otra guerra civil, también muy terrible. Los últimos 60 años, hasta hoy, los hemos despachado con una larga dictadura y una forma subliminal de guerra civil, el terrorismo. España es un país con gran capacidad para los magnicidios, desde el asesinato del General Prim en la calle de Marqués de Cubas, hasta el de Carrero Blanco pasando por Canovas del Castillo en el balneario de Santa Águeda y tantos otros. Nadie imaginaba que la descomposición de la extinta Yugoslavia adquiriera la forma truculenta que adoptó a finales del mismísimo siglo XX, en el corazón de Europa.
Visto con perspectiva España ha sido tradicionalmente un país muy cañero y una zona muy inestable políticamente. Lo que en estos momentos ocurre con un Ibarreche adivirtiendo que habrá Estado Español si las nacionalidades así lo deciden y un Carod Rovira advirtiendo que los escritores de Cataluña que lo hace en Español no son catalanes (yo mismo soy catalán), no presagia nada bueno. Sabemos que no es bueno y sabemos además que no es nuevo. Los españoles tenemos un largo historial de fracasos a nuestras espaldas y prolongado historial de bronca. Vamos a necesitar muchos Marina DOr, si queda alguno en pie, para reponernos de lo que se avecina. El gregarismo convulso detrás de siglas que nos traicionan un día sí y otro también, sin capacidad crítica, sin autonomía para corregir errores y con un modelo institucional trucado, sin separación de poderes, los españoles reproducimos todos los síntomas del efecto rebaño, sin saber qué y cómo, al albur del destino sin otra opción que el espanto, la congoja y el ánimo agrio. La zafra siempre se inicia cuando a la gente se le agría la comida en el esófago. Ibarreche es un mal español y un pésimo vasco, Carod Rovira es un español renegado y un catalán estúpido. zETAp es un truhán que poco a poco, sin querer, va dejando a España en cinta, lo dice Victoriano Cremer. Tendremos contrahechos. el Martes, día 25, más.
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JUGANDO CON LAS COSAS DE COMER
Por cojones treintaitrés |
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ARAGALL Carod Rovira, Artur Más, Pujol, Atonio Duran, Otegui, zETAp, Maribono, Montilla, quién sea, seguirán extorsionando a la opinión pública en tanto no se les meta los dedos en la boca y acaso la mano entera más el antebrazo hasta el codo. Juegan con las cosas de comer presumiendo una digestión feliz. ¿Quiere Carod Rovira que los españoles retiremos todos nuestros fondos de la Caixa, quiere exactamente hacerla quebrar?, ¿quiere hacer quebrar toda la industrial del cava o Nutrexpa?, ¿quiere Ibarreche hacer quebrar toda la Corporación Mondragón, es eso lo que quiere?, ¿qué andan buscando zETAp, Maragall, Maribono y sus socios? ¿Qué tipo de España quieren?
Hasta donde se sabe la industria del cava, la Caixa, Nutrexpa, Mondragón
parecen felices con la escalada verbal, institucional y secesionista a las que estamos asistiendo. ¿Son conscientes la Caixa, Nutrexpa o la Corporación Mondragón de que forman parte de la escalada? Existen dos alternativas, 1) las empresas citadas se ocupan de meter los dedos en la boca y acaso la mano más el antebrazo hasta el codo a los protagonistas de la escalada verbal y secesionista, a ellos les corresponde hacerlo y 2) tendremos todos que aceptar el encogimiento institucional, social y económico de España pero también de Cataluña y Euskadi, un encogimiento que ya asoma por la esquina. ¿Ricardo Fornesa e Isidro Fainé son tan inteligentes?, ¿es tan inteligente Jesús Catania Cobo? Por cojones treintatrés, no multiplica bien. |
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