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SOY ESPAÑOL Y ESPAÑOLEO
¿Qué pasa? |
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SOY ESPAÑOL y españoleo. Es lo que soy. No puedo mutilar mi condición de español para organizar mi mirada sobre el mundo y las cosas. Mi mirada se organiza instintivamente desde mi condición de español. Españoleo instintiva pero también conscientemente. Me siento heredero, en la alicuota parte que me corresponda, de muchas generaciones del más variado signo que construyeron y han hecho posible este gran activo histórico que conocemos como España. Mi relación con dicho activo histórico, con España, es compleja y conflictiva, está llena de claroscuros pero es mi relación, la mía y necesito tenerla. De apátridas y ciudadanos universales paletos estoy haíto. No soy una berza, soy español, ES-PA-ÑOL, y hablo ES-PA-ÑOL y españoleo, ¿qué pasa? Cuando los prebostes mediáticos y académicos incardinan en sus soflamas el adjetivo españolista como un puñal ¿para quién escriben y a quién se dirigen? Hace unos días uno de los propietarios del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, preboste de la impostura, introdujo en una arenga lanzada desde una tribuna de el diario El País, su periódico, el adjetivo españolista como puñal ideológico y descalificador, ¿para quién escribe este calavera en su día defensor del eje atómico Bon, Paris, Madrid, naturalmente, bajo el paraguas nuclear francés, más concretamente bajo el paraguas de aquel enano asesino llamado Mitterrand, que hipnotizó a Felipe González y Clinton y autor intelectual del genocidio de Ruanda y la masacre de Sarajevo.
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Nada impide que los ignorantes se coaliguen. Tienen derecho a su propia coalición. Derecho constitucional. Los problemas sobrevienen cuando la coalición pide permiso para meterse en nuestro cerebro y retorcerlo. Ese tipo de permiso que se pide sin esperar el plácet o la respuesta. ¡Permiso, que voy! Tve 1 y 2, Radio Nacional de España y los canales autonómicos controlados por el PSOE o los nacionalistas, constituyen un arma psicológica estructural que se usa sin piedad al servicio de la gran coalición. ¿Los medios de comunicación del Estado son públicos o de partido? ¿Creen los partidos que son suyos? No lo creen pero les da igual. Esto es un pudridero. El derecho de los totalitarios a coaligarse, me refiero a los descamisados (PSOE), los racistas (PNV, EA), los xenófobos (CiU, ERC, BNG), los arquitectos del mundo (francmasones), los católicos de boina y trabuco (parroquias estado) y los asesinos (ETA y entorno), puede ser más o menos discutible, podemos discutir su idoneidad, su viabilidad legal, su consistencia moral, pero lo que es poco discutible es que dicha coalición ha producido estragos en nuestro estado parafascista, el Estado Social Democrático de Derecho, así define nuestra constitución a nuestro Estado, constituido por partidos políticos. Auténticos estragos y estamos asistiendo a los explosión de sus efectos corrosivos. El siglo XXI, el cambio tecnológico y la economía del conocimiento están retirando la pátina que ocultaba la corrosión, la podredumbre y el estercolero moral.
Los británicos ensayaron durante la primera guerra mundial la organización masiva del entusiasmo. Constituyó su gran arma. El leninismo y el fascismo, que compartían estrategias de comunicación, básicamente repetitivas, arrogantes e intimidantes, se propusieron movilizar al Ejército de la Opinión Pública para conquistar el poder. Hitler, entusiasta de la propaganda anglosajona y leninista, la que estudió y analizó con entusiasmo puntillista, se propuso su superación con lo que el llamó la conquista de los espíritus y las almas como paso previo para conquistar el Estado alemán. El partido nacionalsocialista llegó a patrocinar más de 130 publicaciones, organizaba mítines simultáneos en varias partes de la ciudad, concentraciones constantes, tumultos con violencia programada y patrocinaba programas de radio de manera sistemática con una secuencia establecida, un mensaje al cerebro, otro al corazón y otro más al estómago. Goebbels levantó de nueva planta la secretaría de prensa más poderosa jamás conocida. Las publicaciones nacionalsocialistas antes de conquistar el poder alcanzaron una difusión superior al millón de ejemplares. Hitler, antes de llegar al poder, se desplazaba en avión dentro de Alemania, todos los días, para dar mítines en una exhibición de omnipotencia y tronío. Cuando llegó al poder ya disponía de una maquinaria de propaganda perfectamente engrasada dispuesta para el totalitarismo. Hitler será presidente fue un slogan repetido hasta la saciedad y cuando el mariscal Von Hindenbrug fue reelegido Jefe de Estado, frustrando las expectativas de Hitler, la reacción del NSDAP (Partido Nacionalsocialista) fue fulminante, lanzó una campaña con el eslogan Hitler será presidente igual.
La estrategia de la coalición ignorante se recrea en los mismos procedimientos. No nos gusta el Estatuto catalán, pues dos estatutos. No puede ser una nación pues será una renación. A la coalición ignorante, insidiosa, terrible, no se la puede combatir o aminorar desde las estructuras de un Estado Social Democrático de Derecho, constituido por Partidos, parafascista, que tiende por su propia naturaleza a la sociedad cerrada, al totalistarismo. La sociedad está indefensa y desarmada. La polarización y el alineamiento social es tan atroz como falsa. Diera la impresión de que existen dos únicas trincheras, dos únicos frentes partidarios que parten España en dos, que la atraviesan de Norte a Sur y de Este a Oeste, ciudad por ciudad, barrio por barrio, calle por calle, hogar por hogar. ¿Qué cojones es todo esto? En España manda la gran coalición de ignorantes, con batallones mediáticos y académicos, que pagarán un altísimo precio por dicho alineamiento, dominada, lo repito, dominada por los segregadores y asesinos. El PP estuvo enredado durante una legislatura completa en ese tipo de pactos. A la coalición de ignorantes dominada por los violentos y los segregadores, el PSOE aporta el toque Sor María, extenuante y repetitivo, sustituyendo a la Iglesia y a las Iglesias, organizando la contrición moral de la población y explotando la culpabilidad social para reducir y paralizar la respuesta cívica. Todas las estructuras del Estado, como por ensalmo, han adquirido un perfil humanitario. ¿Es necesario advertir que todo es mentira, una cruel mentira orquestada para proteger la perversidad, la máxima perversidad? Contemplar al corresponsal de Tve 1 en Bagdad reclamar, en un ejercicio de sadismo, un juicio justo para el gran líder de masas de Occidente, Sadam Hussein, produce escalofríos. ¿Tve convirtiendo a Sadam Hussein en un héroe? Pues sí, prepárense para lo peor.
El PP, en medio del lodazal, se ha reservado el infame papelón de la salvaguardar el viejo orden del Estado Social Democrático de Derecho, constituido por Partidos, el que ha hecho posible lo que nos está ocurriendo. ¿Sabe el PP lo que hace? Naturalmente que sí, lo sabe con precisión y no enmendará sus afanes. En su delirium tremens, abstinencia súbita de poder, promueven una vuelta al pasado, una España inexistente organizada en dos únicos ejércitos detrás de dos siglas partidarias que se relacionan diplomáticamente, guardando, supuestamente, las reglas del juego. ¿Es eso creíble? ¿Es eso la libertad, es eso la Justicia, es eso la deliberación libre, es eso la participación? El PP tiene una estrategia de asalto al poder y es probable que le rinda sus frutos. Se comporta como un sindicato de cargos públicos. Al PP le importa una higa las necesidades de España y pensar el futuro. Quieren salvar el pudridero que ha hecho posible la ciénaga en la que estamos. ¡El pudridero que según ellos tan buenos resultados ha dado! ¿Hay que salvar una clase política que ha hecho posible el 11/M? ¿Es eso buenos resultados? De qué demonios hablan. Lo suyo es volver eternamente al pasado, cualquiera, el que toque y no herniarse imaginando el futuro.
En eso estamos mientras el PSOE y sus amigos, daga en mano prestada por Mohamed VI, nos enseñan sus brillos en tanto con sigilo la acercan a nuestra nuez. Nos rebanarán la laringe en cuanto puedan. Tienen metas totalitarias y no se cortan ni con cristal. Toda esta juerga nos saldrá cara, muy cara. El martes, día 18, más.
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MIS DERECHOS HISTÓRICOS Y POLÍTICOS
"Los míos" |
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ABLO COMO Antonio Yuste. A mí me importan mis derechos históricos, los míos, me importan menos los de Carod Rovira, Quintana o Ibarreche. No sé cómo explicarlo. A mí no me importan los derechos históricos de Quintana, Carod Rovira, Ibarreche, Touriño, Maragall y Otegui. A mi me importan mis derechos históricos que nadie defiende. Me importa y mucho tener una clase política que me defienda de manera decidida; me importa que defiendan con consistencia y autoridad, mis derechos históricos y políticos como español y sobre todo que me los devuelvan. No le concedo a Rovira, Touriño o Ibarreche autoridad alguna para hablar en nombre de catalanes, vascos y gallegos. Yo mismo soy catalán. Lo correcto es devolver al parlamento catalán su estatuto y asumir el coste de la batalla política contra los que me niegan mis derechos históricos y políticos como español, los míos, no los de zETAp, Carod Rovira o Otegui. A mi me interesan mis derechos políticos e históricos, los míos y quiero y exijo que me sean devueltos. Estoy roto de tanta humillación. Toda la clase política acude a mis costillas para quebrarlas. Así me siento. Me siento el esparring de todos ellos. Ahora, en este instante, me importa poco cómo se sienten los demás. Me importa, ahora, en este instante, cómo me siento yo, el esparring de todos ellos. Estoy como en un ring donde todos son golpes tontos, como sin malicia, pero constantes, hago de saco y de esparring de una clase política apalancada, la mitad intelectualmente vaga, la otra mitad, malvada. Porque tengo corazón, por eso, porque tengo corazón soy implacable con la clase política. |
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