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HORRORISMO
El sentido del humor de Bin Laden |
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Antonio Yuste 22 Septiembre 2005 |
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Martín Amis. Al escritor le preocupa el sentido del humor de Bin Laden |
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ME ENTERO de que a Martín Amis, fabuloso escritor, le preocupa el sentido del humor de Bin Laden y que se propone un trabajo forense para rastrear el sentido del humor del drácula del islam. Las claves de un fenómeno como el terrorismo islámico, tan alucinante y espantoso, no las abarca, es cierto, el discurso político convencional y pudiera ser que la violencia islámica como dice Martín Amis, no fuera de naturaleza terrorista sino horrorista. No entraré a discutir si la violencia islámica es de naturaleza terrórica u horrórica. Asegura Martín Amis que al islamismo le falta sentido del humor y padece una crisis de masculinidad agónica, la que les produce la libertad que disfrutan las mujeres en Occidente, a la que habría que añadir el papel, no menos agónico, que juegan en el mundo las sociedades a las que pertenecen. Es rigurosamente cierto que les revuelve el estómago ver a una mujer conduciendo y que tienen una visión apocalíptica de sus acciones terroristas. Sus palabras al reivindicar sus acciones y al anunciarlas, son terminales en la peor acepción de la palabra. Ahora bien, seamos serios, ¿de qué vive el horrorismo islámico?, ¿qué alimenta el horrorismo islámico?
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Bin Laden. Lider islámico que pastorea a los multiculturales, en los que se apoya y que reserva para el postre. |
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El horrorismo islámico tiene un único nutriente: la estupenda acogida que tiene en Occidente, incluso divide a nuestras sociedades. Me refiero al multiculturalismo. El multiculturalismo es la percha en la que el horrorismo cuelga sus discursos exóticos para ser atendidos por los espíritus delicados de occidente, más atentos a proteger cualquier forma de exotismo, incluso el criminal, para endosar a sus aburridas vidas, que al sentido común. Espíritu exquisito que permanece inalterable, incólume, siempre y cuando, claro, no forme parte de las carnicerías con las que nos obsequia el drácula del islam. El multiculturalismo ama lo exótico y si viene bañado en sangre es seguro que advertirá fragmentos de dolor entonados en granate para iluminar tanto su sensibilidad como las retina del progresismo progresado. Al multiculturalismo se acoge el horrorismo para encontrar comprensión y consentimiento en el mundo occidental. El multiculturalismo, para el que todas las culturas pesan lo mismo, que es una aberración intelectual y una gazmoñería antropológica, es otra forma de horrorismo. ¿De qué se ríe Bin Laden o con qué se ríe Bin Laden, se pregunta Martín Amis? No entiendo por qué se hace tal pregunta. La respuesta es obvia, se ríe con la charcutería, la charcutería le produce placer y estoy convencido que comprobar el modo en que su discurso charcutero parte a Occidente en dos le produce contento moral y risotadas. ¿A qué viene esa pregunta?
Los islamistas también se ríen, se ríen incluso los que adoptan como oficio abrir una charcutería en Occidente con restos de infieles. ¿Qué veneno multicultural le hace preguntarse a Martín Amis de qué se ríe Bin Laden? Después de los atentados, los radicales islámicos violentos se entretienen con numerosa y variada chanza. Te dicen, por ejemplo, que lo hacen para salvar la cadena trófica occidental, "con los restos de infieles podéis dar de comer a vuestros cerdos. Y se ríen. ¿Tienen o no sentido del humor?, ¿importa reírse o importa más de qué se rien? Los islamistas radicales y violentos haciendo acopio de todo su ingenio se ríen hasta donde su cultura se lo permite. Es al multiculturalismo, sí al multiculturalismo, al que le falta sentido del humor y sobre todo de la realidad. Los profetas del multiculturalismo se ríen de la intolerancia de occidente. Hacen chistes, columnas literarias y extienden todas sus plumas para anunciar su perspicacia. Martín Amis se queja de que después del 11/S le cuesta escribir sobre sus secuelas y que le ahoga la falta de libertad para hacerlo. Digo con Martín Amis, que la libertad es la primera damnificada del horrorismo. Me ha soprendido escuchar de tan estupendo escritor que tuvo que abandonar una historia política sobre el 11/S porque era demasiado ofensiva para el islam, ¿demasiado?. ¿Tiene los mismos escrúpulos con la iglesia anglicana o católica?
Todos nos reímos y de lo que nos reímos nos delata, mejor nos retrata. Martín Amis también se ríe y exhibe su particular sentido del humor. Su obra literaria es un prodigio de humor ácido y corrosivo y cínico. Cada uno, según su cultura y entendederas se ríe de lo que queda. Martín Amis en una de sus últimas novelas "Los monstruos de Einstein", consagrada a las armas atómicaa, escribió:
«Ellas están allí y yo aquí ellas son inertes, yo estoy vivo, y sin embargo me producen ganas de vomitar, me revuelven el estómago; me siento como si un hijo mío hubiera estado fuera de casa mucho tiempo y comenzara a oscurecer. Es una práctica buena y apropiada. Porque lo haré montones de veces, vomitaré muchísimo, si las armas caen y yo sobrevivo. Todas las mañanas, seis días a la semana, salgo de mi casa y recorro en coche una milla hasta el apartamento donde trabajo. Durante siete u ocho horas estoy solo. Cada vez que oigo en el aire un gemido súbito o uno de los más atroces impactos de la vida ciudadana, o sirvo de huésped a cierto tipo de pensamientos indeseados, no puedo evitar preguntarme cómo sería. Supongamos que sobrevivo. Supongamos que no se me derriten los ojos en la cara, que no me toca el huracán de misiles secundarios en que hormigón, metal y cristal se han convertido bruscamente; supongamos todo esto. Me veré obligado (y es lo último que tendré ganas de hacer) a desandar la larga milla que me separa de mi hogar a través de la tormenta de fuego, los restos de los vientos de mil millas por hora, los átomos descarriados, los muertos envilecidos. Luego Dios mediante, en caso de que todavía me queden fuerzas y, por supuesto, de que aún estén vivos tendré que encontrar a mi mujer y mis hijos y tendré que matarlos».
Martín Amis se ríe de manera sofisticada, es cierto, del apocalípsis según Oppenheimer, el padre de la bomba atómica. Si piensa que Bin Laden, que nada en petrodólares, no tiene sentido del humor, que repare en las imágenes que repartió por el mundo, subido a lomos de un burro, avanzando cansino por las montañas de Afganistán. Era la reencarnación misma del profeta. Con la mano que tenía que sostener el Corán unas veces sostenía un AK-47 y otras un M-16. ¿Piensa Martín Amis que no hay comicidad en esas imágenes voluntaria y premeditadamente divulgadas? ¡Un tío en un burro amenazando al mundo! Son demoníacas pero, permítaseme, totales. Su cuartel general se debió tronchar de la risa cuando las concibieron. El verdadero problema que padece Occidente es la completa pérdida de sentido del humor y de la realidad que padecen los multiculturalistas. Mañana, día 23, más.
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DESAPARECE EN MADRID EL ESPACIO RADIOELÉCTRICO
Estalla la guerra del éter |
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El verdadero espíritu pirata |
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A ANIMADVERSIÓN del Presidente Rodríguez a la presidenta de la Comunidad de Madrid, la pizpireta y salerosa Esperanza Aguirre, es de hemeroteca y de diván. Negarle a la Comunidad de Madrid un segundo canal tiene mucho, lo tiene todo, de estar tronado. Montilla, su brazo ejecutor, tendrá que desplazarse por Madrid en helicóptero, a altura considerable, para no ser alcanzado por las miradas pidiendo guerra o custodiado por la división acorazada Brunete. ¿En que mundo vive, de dónde saca redaños para negarle a la Comunidad de Madrid un segundo canal y otorgárselo al resto de comunidades? Produce escalofríos. ¿Es consciente el ministro Montilla de que son decenas de miles los madrileños los que le han echado mal de ojo? Un madrileño no echa mal de ojo a nadie y cuídete Dios si por mal fario del destino te lo echara. ¿En su ministerio no hay nadie que le preste un poco de sentido común?, ¿por qué se ha llevado el espacio radioeléctrico que sobra para casa y por qué no le devuelve?. Se ha llevado el éter, como se decía antes, y las frecuencias y en el éter solo sobreviven los corsarios. Pregunten a Polanco.
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