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BAJO EL FLAGELO DE LA GUERRA
Refundar la ONU
Antonio Yuste • 09 Septiembre 2005
Caricatura de la Paz
LA LIGA DE NACIONES, antecesora de la actual ONU, fue víctima de las desastrosas consecuencias de la II Guerra Mundial. Feneció para alumbrar la Organización de Naciones Unidas y cuyos antecedentes, formulados en forma de ideas, son anteriores a la I Guerra Mundial. La Liga de las Naciones nace al calor de las calamidades de la I Guerra Mundial. El liderazgo mundial y la opinión pública de entonces se horrorizaban ante la ferocidad de la guerra moderna y la capacidad de destrucción que se desplegaba en el campo de batalla. Bajo el flagelo de la guerra, se impulsan primero la Liga de Naciones y más tarde la Organización de Naciones Unidas.

Podría decirse que la principal fuente de inspiración de la ONU es el espanto. Es la consternación general la que hace decir al presidente Truman
“una razón profunda para dar gracias a Dios Todopoderoso” al conocer que la Conferencia de San Francisco, 1945, había concluido exitosamente dando a luz a un borrador de la Carta de las Naciones Unidas. En el preámbulo de la Carta de la ONU se dice literalmente “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra…”

Decir “nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas” se trata, evidentemente, de una presunción jurídica inapropiada. Es falso, aunque dicha carta haya sido ratificada por los parlamentos nacionales y en teoría, solo en teoría, incorporada al derecho interno de cada país. Es falso y es una forma de hablar y expresarse incorrecta. Por ese es otro tema.

Edificio de la ONU en Nueva York, sede de la organización
Sobre los orígenes de la guerra se ha ESCRITO mucho aunque se ha formalizado muy poco lo que ha sido escrito sobre el particular. Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos, 1913-1921, y gran animador de la Liga de las Naciones, realizó un esfuerzo de formalización y afirmó que la guerra era una consecuencia directa de tres factores: carreras armamentistas, gobiernos antidemocráticos y un sistema de equilibrio de poder inestable. De una u otra manera tales criterios siguen flotando en el imaginario colectivo. La mejor prueba de su extraordinario éxito ha sido la doctrina de la disuasión nuclear y la destrucción mutua asegurada entre la URSS y EE UU como ejemplo de equilibrio de poder. Un equilibrio de poder estable y terrorífico. No es difícil comprender cuan difícil es determinar cuándo la posesión de armas trasciende el derecho a la legítima defensa para convertirse en carrera armamentista, cuándo un gobierno es antidemocrático y cuándo se rompe el equilibrio de poder y qué es, exactamente, equilibrio de poder. ¿Es válido un equilibrio de poder que se logra a través del terror o la destrucción mutua asegurada? La mejor prueba de que se trataba de una formalización errónea es que hoy en día la ONU es el principal factor de distorsión, el mayor obstáculo, para determinar qué es una democracia, qué es equilibrio de poder y qué es carrera armamentista.

En la conferencia de Paris convocada por la Liga de Naciones, para hablar de las consecuencias de la I Guerra Mundial, Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos introdujo una nueva variante para reemplazar al escurridizo “equilibrio de poder”. Introdujo lo que en 1935 se convertiría en “colectivo de seguridad”. Propuso que la Liga de Naciones proscribiera la agresión y promoviera el desarme y que todo estado que infringiera el pacto fuera atacado por la alianza del resto de naciones. No funcionó. El primer revolcón que recibió la Liga de Naciones fue el rechazo del Senado de Estados Unidos que desairando a su presidente rechazó la adscripción de Estados Unidos a la Liga y a la Corte Permanente de Justicia. La desconfianza de la clase política de los Estados Unidos hacia las antiguas potencias coloniales, enemigas de la libertad, ha sido, permanentemente, el caldo de cultivo del aislacionismo americano.

La Liga de Naciones fue inoperante por muchas razones y la principal se refiere a que sus premisas fundacionales eran de muy mala calidad. La sensación de inseguridad colectiva sustituyó con rapidez a su contrario, la seguridad colectiva.

La existencia de la ONU como es bien sabido, no evitó la III Guerra Mundial o Guerra con Sordina (Guerra Fría), la extrema crueldad de la misma y numerosos conflictos bélicos irregulares, tan destructivos o más que las guerras declaradas entre estados
El impulso imprescindible para la constitución de la Organización de Naciones Unidas surgió de los rescoldos de la Liga de Naciones y básicamente de los herederos de Wilson, los wilsonianos americanos, que en su segunda intentona, sin repensar las premisas fundacionales, acordaron ganar en eficacia, sustituyendo “la fortaleza moral de la Humanidad” —fuerza arrolladora que solo podía segregar ansias ilimitadas de felicidad y sosiego—, y de la que dudaban para mantener la paz, por otra fuerza más consistente, con numeroros pertechos militares, esto es, las grandes potencias. En su origen las grande potencias eran cuatro, Estados Unidos, Unión Soviética, China y Reino Unido y se uniría una quinta, Francia, a petición de la Unión Soviética y del Reino Unido, contra el punto de vista de EE UU que desconfiaba del general De Gaulle. Así fue diseñado y así fue como se creó el Consejo de Seguridad con derecho de veto y así fue como se introdujo el artículo 51 de la Carta, que incorporaba el derecho a la legítima defensa mediante alianzas militares regionales, origen de la OTAN (1949) y del Pacto de Varsovia (1955). La ONU contrariamente a la Liga de Naciones adquirió, eso sí, un marcado acento anticolonial, visto con muy malos ojos por el Reino Unido, Francia, España y Portugal, las viejas potencias coloniales.

La existencia de la ONU como es bien sabido, no evitó la III Guerra Mundial o Guerra con Sordina (Guerra Fría), la extrema crueldad de la misma y numerosos conflictos bélicos irregulares, tan destructivos o más que las guerras declaradas entre estados. Son muchos los que afirman que estamos en medio de una IV Guerra Mundial contra el terrorismo, que se ampliara a los llamados conflictos irregulares, y que producirá mucho dolor e innumerables bajas en justa correspondencia al tipo de armas que hoy en día pueden desplegarse. Las nuevas formas de hacer la guerra a partir de la confabulación de intereses transfronterizos añade la incertidumbre y desasosiego que faltaba (11/M). El derecho de veto ha paralizado repetidamente la capacidad de acción de la ONU. De otro modo, la ONU ha sido usada por las grandes potencias para garantizar sus intereses y la autoprotección que no siempre coinciden con los de la Humanidad si tal cosa puede ser establecida.

¿Qué está fallando en la ONU? En mi opinión fallan sus bases fundacionales y fallan sus procedimientos. La Paz no puede ser un objetivo por sí mismo, es un concepto absurdo y confuso. Tan absurdo y confuso que nada puede ser construido en torno a él. Es una palabra—concepto irrelevante. Bajo un tiranía muy cruel puede reinar la paz. Bajo un régimen libre y democrático, aunque rico, puede reinar la guerra, la guerra ajena o de saqueo fuera de sus fronteras. Bajo un régimen democrático y libre, aunque pobre, puede anidar igualmente sed de extorsión o conquista. Bajo un régimen legítimamente manso pueden prosperar fuerzas guerreras o violentas. Naturalmente estoy hablando de hipótesis. El precio de la paz entre la extinta URSS y EE UU se convirtió en guerras atroces en muchas partes del planeta. Naturalmente, esto no es una hipótesis, fue exactamente la III Guerra Mundial, la mal llamada Guerra Fría tan solo porque no hablaron la bombas atómicas.

La ONU no puede ser un organismo para garantizar la paz. La paz no es nada, en todo caso sería la consecuencia de otras cosas y habiendo paz puede tratarse de un acto criminal, es decir, una paz alcanzada por procedimientos innombrables y con objetivos inconfesables. La paz por sí misma, no constituye un acto de justicia o libertad. ¿Tiene que ser la ONU un organismo para distribuir la riqueza? De ningún modo, qué es eso. Por riqueza la mayoría de la Humanidad entiende dinero en efectivo. Los problemas de la Humanidad no se resuelven repartiendo dinero en efectivo. ¿Tiene que ser un organismo para promover el derecho internacional? En mi opinión, eso, exactamente eso, es en lo que debe convertirse la ONU y no es fácil. La Humanidad se fortalece moralmente en torno a principios sobre cuya universalidad no tenemos dudas o muy pocas dudas. Lo importante son las premisas fundacionales de la ONU y los procedimientos que vamos a usar para desarrollar dichas premisas. ¿De tales premisas puede resultar la Paz?, ¿qué cosa es la paz? Puede resultar, en todo caso la Justicia o la Libertad o más Justicia y más Libertad.

La Cumbre del Milenio, por ejemplo, es un buen indicador de los despropósitos de una organización que se contempla asimisma como el embrión de un gobierno mundial burocrático y plenipotenciario, ¿con el dinero de quién?, dominada por un ejército de funcionarios embarrados hasta la nuez en el lodazal del lateralismo y que ven a un obrero de la paz con el mono de la ONU cuando se miran al espejo (metáfora sovietizante con aroma Belle Epoque). ¿Se puede ser más cursi o más estúpido o más antiguo? Es difícil. La única aportación de la ONU a la causa de la paz es un inventario de soluciones que
no lo son, alrededor de las llamadas fuerzas militares de interposición no coercitivas, en Oriente Próximo en 1948, en Asia Meridional en 1949, en el Sinaí en 1956, en el Congo en 1960, en Chipre en 1964... En esto momentos la ONU tiene desplegados alrededor de 65.000 mantenedores de la paz en 103 países y subiendo. Examinar la red de Fondos, Agencias, Oficinas, Consejos, Comités, Programas y Altos Comisionados, triturando dinero sin parar, pone los nervios a flor de piel.

Añadiré, para concluir, que la ONU ha fracasado estrepitosamente en todos los programas de desarrollo en los que se ha embarcado, que ha sido útil cuando ha desempeñado misiones de administrador fiduciario en los procesos descolonizadores y, ya lo he dicho, una auténtica nulidad cuando de preservar la paz se ha tratado, reducida a caja de resonancia al servicio de las grandes potencias. De su papel en el campo de la defensa de los derechos humanos lo conveniente es correr un tupido velo. No parece que país alguno, tampoco Estados Unidos, esté muy por la labor de revisar las bases fundacionales de la ONU. ¡Ya está bien!. El martes, día 13, más.
LA CATÁSTROFE COMO ARMA POLÍTICA
La prensa de los EE UU hace aguas
Nueva Orleans. Ciudad fantasma
V
A DE TONTOS y bastante hipócritas. La catástrofe como arma política. Pues sí y por qué no. En España se practicó con fruicción durante el Prestige y ha estado a punto de repetirse con el incendio de Guadalajara. La prensa de useña acusa a Bush de no saber gestionar catástrofes naturales. Olvidan añadir "del tamaño del huracán Katrina". La prensa useña o buena parte de ella no ha asimilado aún que todo el poderío económico, tecnológico y militar de su nación pueda llegar a ser inconsistente ante una catástrofe astronómica. ¿Son conscientes de lo ocurrido, de su envergadura? Es evidente que no. Lo que vale para la gran mayoría. Para el resto, es un trasunto de oportunismo, inmadurez e hipocresía. Bush es republicano, pero la gobernadora de Lousiana y el alcalde de Nueva Orleans, Kathleen Blanco y Ray Nagin, son demócratas. Se duelen los periodistas de que a Bush le han faltado compasión y tiempo para enfrentarse a la Diosa Katrina. Se dice que los más pobres, los que no tenían coche y dinero no pudieron evacuar la ciudad. Puede ser. Es muy difícil imaginar, de todos modos, a un americano sin coche, indistintamente del color de su piel, es inimaginable. Puede que en Nueva Orleans se quedaran los más insensatos o los que acostumbran a no fiarse del poder, me refiero al poder de los blancos a pesar de que su alcalde fuera también negro. Puede que se quedaran los que se tomaron un poco a chunga la catástrofe que se avecinaba. No es cuestión de buscar responsabilidades que seguro que existen a escala institucional y a escala particular. Una catástrofe de tal magnitud, salta a la vista, desborda ampliamente la capacidad de respuesta de cualquier sistema de protección civil por muy sofisticado que se pretenda. Esta es la lección que tienen que aprender los periodistas y los políticos de polichinela. El cambio climático, los terremotos, las erupciones volcánicas y los tornados en el Mediterráneo están aquí, entre nosotros y parece que muy rabiosos.
Ojalá
JOHN GALLIANO
John Galliano. Colección de alta costura 2005 para Christian Dior
El Púgil
Sobre Trafalgar de Benito Peréz Galdós
John Colstane. Buque Victoria entre dos naves francesas



[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente.
Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?;
2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera;
4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja