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NOTA: Las secciones 'Diario de a bordo' y 'Ojalá', se renuevan los martes, miércoles, jueves y viernes. La sección de 'El Púgil' se renueva todos los martes.
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La puerta de atrás de la sanidad pública
Antonio Yuste • 05 Septiembre 2005
Estetoscopio
HACE TIEMPO que la política, en España y en el mundo occidental, es lo más parecido a un mundo diabólico repleto de trampas y oscurantismo. Se ofrece gratis por la mañana lo que se planea saquear por la tarde (impuestos). Las arcas públicas no pueden costear los mal llamados servicios básicos gratuitos, enseñanza y sanidad. Están exhaustas en todo el mundo occidental y también en España. La ausencia de ingresos fiscales para abordar el incremento constante de los costes en los que incurre el Estado en la prestación de servicios a los que tiene derecho el ciudadano, en este caso la sanidad, ha empujado a toda la clase política a la ideación de fórmulas para ocultarse cuando le piden más dinero al ciudadano, vía impuestos, y al revés, ufanarse, mostrarse y enseñorearse por todo tipo de pasarelas cuando anuncian que gastarán tanto y tanto, para éste, para el otro, para aquí y para allá. De la educación nadie se ocupa porque es una batalla que la sociedad ha dado por perdida. Nadie sabe para que sirve el Sistema de Educación Nacional y qué hacer con él. Se tiene la percepción de su irrelevancia y poco más.

La broma macabra consiste en reivindicar la titularidad pública de los servicios sanitarios, bramando contra el capitalismo de mierda, mientras se compra tiempo para continuar con el saqueo de los derechos de los ciudadanos y de la Caja Pública. Diabólico
La famosa “gratuidad” de los servicios públicos, el maná social a cuenta del Estado, es decir de la presión fiscal o de nuestros impuestos, ha desembocado en lo que desembocan los imposibles, en la alucinación financiera. Los ideólogos de la Propiedad Pública, socialistas, totalitaristas y estatalistas de izquierdas y derechas, pusieron poco celo en inspeccionar los bolsillos del Estado, siempre rotos, mal zurcidos y con innumerables agujeros, por donde se despeña el tesoro público. Es difícil, muy difícil, gestionar la Caja Pública si no se hace las 24 horas del día delante de un pelotón de fusilamiento. El dinero de todos, el ajeno, es fácil cambiarlo de partida presupuestaria o conducirlo a donde no debía estar. El dinero de otro es muy atractivo y despilfarrarlo no produce bajones de tensión ni jaqueca alguna. Es la razón de fondo que explica los atropellos y granujerías urdidas por la clase política y los grupos de presión que controlan los servicios públicos. No hay gratuidad que valga, bien sabido es. Los costes crecientes e imparables de todo los servicios que presta el Estado bajo el falso rótulo de "gratuitos", se sufragan, no existe otra vía, de la única manera posible y conocida: con los impuestos de los ciudadanos.

Los problemas surgen cuando la supuesta
gratuidad se convierte en un despilfarro a manos llenas. Los problemas surgen cuando las gente empieza a razonar que son los grupos de presión que controlan los servicios públicos y no los contribuyentes o los ciudadanos, los que toman las decisiones. Me estoy refiriendo a los sindicatos corporativos de médicos, a grupos de funcionarios organizados comos grupos de asalto y control, a las multinacionales farmacéuticas y de tecnología o maquinaria médica; me estoy refiriendo a los intereses corporativos de profesores y catedráticos, a los oscuros comités de funcionarios que diseñan los planes de estudio, a los grupos editoriales; me estoy refiriendo a los grupos de presión que diseñan obra civil e infraestructuras. Los supuestos servicios públicos, propiedad de los españoles, están a merced de un enjambre de intereses incontenible e ingobernable que ha puesto en jaque su viabilidad, haciéndolos entrar en bancarrota desde el punto de vista financiero y en quiebra técnica desde el punto de vista de su funcionalidad social, cada vez más disctuda.

Nadie manda y nadie resuelve. Las recetas que se nos ofertan para que la rueda no se detenga y para que el edificio no se derrumbe, es aumentar la presión fiscal. Pero como se trata de ocultaciones y maniobras emboscadas los grupos de presión organizados en torno a la obra civil han ideado un nuevo mecanismo de extorsión de la Caja Pública, me estoy refiriendo a la Ley 13/2003, un refinanimiento del Gobierno de Aznar de otro anterior diseñado por Felipe González, que regula e integra el contrato de Concesión de Obra Pública como parte de los contratos de las Administraciones Públicas. Cuando las arcas de las administraciones están vacías y existe demanda de servicios, el estado puede licitar obra civil o infraestructuras a cuenta del constructor o de intereses privados a cambios de la explotación de dichas infraestructuras (empezó con las autopista y se ha extendido a residencias de ancianos, hospitales y lo que se ponga a tiro) con la garantía del Estado. Estamos hablando de la privatización del servicio público por la puerta de atrás, con el añadido siniestro de que los ingresos los garantiza el Estado. Es decir, una nueva vuelta a la tuerca que extorsiona la Caja Pública. Diabólico.

A este tipo de maquinaciones acude toda la clase política estatalista y tosca, de izquierdas, de derechas y nacionalistas. Todo con tal de evitar el giro maldito: privatizar los servicios básicos y devolver el control de los mismos al contribuyente y ciudadano vía precios, comparación de calidades e innovaciones. La Sanidad y la Educación son dos sectores muy maduros a los que la iniciativa privada ya concurre, todo hay que decirlo, con más éxito que el Estado.

Los estatalistas solo aspiran a retener poder sobre el gasto o el dinero. Un poder ridículo y menguado pero es la idea de poder que les atrae. No les interesa el poder para generar riqueza y prosperidad, de eso se ocupa la gente que crea empresas u oferta bienes y servicios, les atrae, exclusivamente, el poder que se deduce de controlar el dinero de los demás. Es cierto, el ciudadano gasta mejor que el Estado, con más criterio, se juega mucho en ello y obtiene el control de su vida. Es cierto pero es un imposible, la clase política lo impide y el sistema lo persigue con saña. El juego consiste en seguir burlándose de la propiedad privada, de la libertad, de la justicia, de los derechos políticos de las gentes, de la eficacia y la eficiencia a cuenta de invocar la superioridad de la propiedad pública para dar cobijo a todo tipo de extorsiones. La broma macabra consiste en reivindicar la titularidad pública de los servicios sanitarios, bramando contra el
capitalismo de mierda, mientras se compra tiempo para continuar con el saqueo de los derechos de los ciudadanos y de la Caja Pública. Diabólico.

El problema está sobre la mesa. Los servicios públicos no están bajo control de los contribuyentes o de los ciudadanos y la clase política ha perdido el control de tales mastodontes. Los servicios básicos que el Estado presta al ciudadano, sanidad y educación, están bajo el control de grupos de presión incontrolables y muy ambiciosos que necesitan seguir saqueando las arcas públicas para mantener y aumentar sus privilegios a cuenta del despotismo en la prestación del servicio y de su baja calidad
. Mañana, día 6, más.
HURACAN KATRINA
¿Lo peor está por venir?
Katrina a su paso por el estado de Lousiana (ESTADOS UNIDOS)
2005 Atlantic Hurricane Outlook
Previsiones para Agosto-Noviembre
Tormentas tropicales 11 - 14
Huracanes 7 - 9
Huracanes de fuerza superior 3 - 5
L
AS PREDICCIONES del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos constituyen información de dominio público. La peligrosidad del huracán Katrina había sido anunciada con mucha antelación. La información era bien conocida y preocupante excepto para la Gobernadora de Lousiana, Kathleen Blanco, y los alcaldes de las zonas costeras, bajo el síndrome del descreimiento de la ferocidad de Katrina. Tanto la gobernadora como los alcaldes están dando muestras de una incompetencia delirante. Con las infraestructuras en los estados de Lousiana, Misisipi y Alabama totalmente destruidas o fuera de servicio, con un superficie equivalente a España (poner sobre el mapa de España un Katrina de 600 kilómetros de diámetro), los planes de emergencia y reacción se han convertido en papel mojado o se los ha llevado el viento. Debe saberse que una catástrofe de tales magnitudes hubiera sacado los colores a cualquier clase política en cualquier parte del mundo. ¿Lo peor está por venir?, ¿habrá más huracanes y tan peligrosos como anuncia el NOAA?, ¿le tocará otra vez a Lousiana?. Hasta el Congreso de los Estados Unidos ha tardado en reaccionar enviando una partida de emergencia a George Bush de 10.500 millones de dólares. A todos nos ha costado aceptar el furor devastador del Dios Viento.
Ojalá
DIANE ARBUS
Diane Arbus. Fotografía de 1970. El hombre más grande del mundo en casa con sus padres. Fue conocido como el 'Gigante Judío'.
El Púgil
Sobre Trafalgar de Benito Peréz Galdós
John Colstane. Buque Victoria entre dos naves francesas



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4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja