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EL ESTADO BUROCRÁTICO, TUTELOSO E INEFICIENTE Recuperar el control de nuestras vidas
Antonio Yuste 21 Junio 2005
Tom Friedman
ENSEÑAR A LOS DEMÁS a ser virtuoso es mucho más fácil que serlo. Mientras en Francia y Alemania las cosas les iban económicamente regular pusieron mucho empeño en dar lecciones a troche y moche al resto de socios de la Unión. Se sacaron de la manga el Plan de Estabilidad, esa ecuación de déficit, inflación y crecimiento, y amenazaron con reventar de ira y hacer caer su fuego purificador sobre los países que desafiaran su autoridad. A franceses y alemanes, se les olvidó pensar que ellos, a su vez, eran un pozo insondable de contradicciones y de formas de organización social absurdas. Aplicaron las sanciones a quien se dejó y prohibieron aplicárselas a sí mismos. Eso, en resumidas cuentas, es la Unión Europea, un compendio de dos países, Francia y Alemania, fuertemente estatalistas, con poblaciones acostumbradas a la tutela psicológica, parasitadas por efecto de sus propias creencias estatalistas y como es bien visible, paralizadas, sin entender qué les pasa.
La Unión Europea fracasó en la pasada cumbre en aplicación del egoísmo desmedido, corrosivo, de Francia y Alemania. Se propusieron hace tiempo dar el zarpazo al resto de Europa a coste cero y están en ello. Quieren hacerlo a costa del resto, para mejorar su nivel de vida y para reforzar sus ideas antiguas sobre el papel de Estado y su papel central en Europa. El asunto no da más de sí. España en el 2005 generará un déficit comercial con Europa, particularmente con Francia y Alemania, de entre 25.000 y 30.000 millones de euros. Así viene siendo desde nuestra entrada en la Unión Europea y aún más desde que formamos parte del euro. ¿A cambio de qué, de cuánto? A cambio de mucho menos y a cambio de aceptar con resignación la división social del trabajo en la Unión Europea que Alemania y Francia nos han reservado. Ser sus camareros. Les entregamos nuestro mercado.
Salirse de la Unión Europea, del euro, llevarnos las mesas y las sillas de Bruselas y los diputados de Estrasburgo sería un bonito gesto. Vivir en España es un artículo de lujo. Los europeos que quieran vivir en España tendrán que pagar mucho dinero por vivir entre nosotros.
Salirse de la Unión Europea, del euro, llevarnos las mesas y las sillas de Bruselas y los diputados de Estrasburgo sería un bonito gesto. Vivir en España es un artículo de lujo. Los europeos que quieran vivir en España tendrán que pagar mucho dinero por vivir entre nosotros. La clase política francesa y alemana, rancia, envejecida y antigua está demostrando ser muy dura de mollera. El modelo estatalista de Francia y Alemania es un modelo patológico, malsano, donde todo lo que hace el estado es bueno y lo que hace la iniciativa privada es malo o muy malo y lleva en sus genes la maldad intrínseca. A lo largo de la historia del siglo XX se confundió necesidades de la población con derechos universales. Se confundió la demanda de nuevos servicios, con servicios que tenía que ofrecer el Estado en exclusiva y sin competencia. Se confundió la conveniencia de saber, la obligación de saber con derecho a saber. Se confundió la libertad de circulación y asentamiento dentro de un estado, no de todos, con derecho a tener una carretera para ejercitar la libertad de circulación y un piso para ejercitar el derecho de asentamiento. La necesidad de trabajar se confundió con derecho a un puesto de trabajo. En Suiza, por ejemplo, el derecho de asentamiento, esta sometido a la voluntad de la comuna. No es libre y a mi me parece bien.
Nietzsche decía que lo mejor y lo esencial no puede comunicarse más que de hombre a hombre. Es lo que hago cuando les digo que tenemos que recuperar el control de nuestra vidas que nos ha sido arrebatado por el Estado. El estado con la excusa de que tiene que prestar muchos servicios, programa nuestra vida, hora por hora, para que le demos cuenta de nuestros quehacer y arrebatarnos una parte, cada vez más grande del rendimiento de nuestro tiempo. Primero nos organiza hasta extremos denigrantes, regulando nuestro tiempo y nuestras actividades y después nos saquea con mil trucos inconfensables nuestros habientes. El Estado nos dice qué tenemos que aprender, en qué condiciones, a qué coste, sin escapatoria y sin competencia. Organiza la vida y el tiempo de nuestros hijos hasta los veinte años con autoritarismo y sin tener que rendir cuentas. Organiza nuestra forma de tener salud y de curarnos, sin escapatoria, sin alternativas, sin competencia y sin tener que rendir cuentas. Lo resuelve con comités de estandarización de su modelo autoritario, en plan sabiondo, con soberbia. Organiza que podemos leer, ver, escuchar con sus licencias y antojos, presumiendo una sabiduría que no tiene y una inteligencia que se exime de demostrar. Eso hace el Estado confundir beneficios socialmente útiles con el derecho a prestarlos en régimen de monopolio y en exclusiva.
Los impuestos se disparan para dar cobertura a modelos y sistemas de vida sin viabilidad, inoperantes y absurdos
El estado lleva más de un siglo avanzando en la dirección opuesta al sentido común. Confundiendo las churras con las merinas y propagando sofismas que nos presenta como axiomas indiscutibles. Detrás de dicho fenómeno, hay que decirlo, se emboscan las ideologías contra la propiedad privada y la riqueza. Dichas ideologías son las responsables del agujero negro en el que estamos, donde lo que se nos presenta como derecho tiene su envés en presión fiscal. ¿Podía ser de otro modo? Los impuestos se disparan para dar cobertura a modelos, a sistemas de vida sin viabilidad, inoperantes y absurdos. Consumimos más energía que la que producimos pero nos autonegamos a producirla e investigar en el modo de autoabastecernos. El fracaso académico es espectacular pero nos negamos a reconsiderar qué es lo que enseñamos y cómo.
El rendimiento académico de nuestras estructuras de educación superior es nefasto en proporción a los recursos invertidos pero nos negamos a subirlo al estrado. El rendimiento de nuestra estructuras de sanidad es más que discutible pero nos negamos a su reformulación prisioneros de los intereses corporativos de los médicos. La receta médica alcanza cifras estratosféricas pero los intereses corporativos enquistados en la estructura del estado no permiten la revisión del modelo. El transporte público es esencial pero el grueso de la inversión en infraestructuras y organización de las ciudades se consagra al transporte individual y privado. Nuestra población se muere sola y abandonada, en mitad del estado del bienestar, en el corazón del estado del bienestar, pero somos incapaces, por el tapón que ejercen varias generaciones, de reconsiderar la viabilidad del modelo. Respiramos verdadero veneno en nuestras ciudades pero somos incapaces de hacerlas habitables, hacerlas servibles y de defender su valor patrimonial y económico. El Estado lo impide. El Estado del bienestar poco a poco ha dejado de ser una estructura garante de derechos, libertades y seguridad para convertirse en el enemigo jurado de la gente, en una pesadilla totalitaria.
Tarifa plana. Todos debiéramos pagar por tener la protección de un estado garante de nuestra libertad, seguridad y derechos
Recuerdo a Margaret Tatchter repetir que debiéramos pagar un impuesto por persona, por ciudadano y acabar con el galimatías fiscal en el que estamos prisioneros. Ronald Reagan aseguraba que los impuestos modernos son mistéricos. Los dos hicieron grandes esfuerzos para que el estado retornara a la senda de la credibilidad, comprensibilidad y viabilidad. Se adelantaron a su tiempo y se quedaron solos. La persecución de la riqueza ha estado acompañada de la socialización de la pobreza. La progresividad fiscal, paga más el que más tiene, ha sido siempre una engañifa, una inocentada que nos han gastado los ideólogos de izquierda. Los sistemas fiscales del mundo occidental están atestados de figuras para evadir a los inspectores de hacienda. Las han creado los mismos que defendían la progresividad. ¿Para qué se persigue a la riqueza, acaso para forzar su huida del país? ¿Qué hace el rico con su riqueza? Si no se siente amenazado gastársela e invertir. Si siente que se la van a quitar, huirá con ella. ¿Qué haría usted?
Todos debiéramos pagar por tener la protección de un estado garante de nuestra libertad, seguridad y derechos. Tarifa plana. Todos pagan la misma cantidad. Los impuestos los tienen que pagar las personas una a una, por serlo, y por tener la protección de un estado garante de su libertad, de su seguridad y de sus derechos. Si todos pagan lo mismo todos tienen el mismo derecho a recibir en igualdad de condiciones los servicios del Estado. Es un principio de justicia que nada tiene que ver con la riqueza. La riqueza es peligrosa cuando se vuelve contra la gente o se utilizan métodos fraudulentos para acumularla. En el resto de casos, casi todos, es una bendición a condición de que no se la persiga por ningún medio. El estado debe clarificar sus funciones y sus muchos enredos fiscales.
Si los ciudadanos renunciamos a pagar un impuesto directo, hartos de estar en el punto de mira del Estado, cosa muy comprensible, lo tendremos que pagar indirecto (tarifa plana para todos), un IVA, el que se decida, para las transacciones entre ciudadanos. El resto de tasas e impuestos especiales, deberá corresponder a cada provincia y al servicio de los objetivos comunes de cada población en función de la peor o mejor calidad de vida que persigan, con finalidad conocida y transparencia en su gestión. Ya ven que no hablo de quién debe recaudar. La administración deber ser única y en mi opinión debiera recaudar las administraciones fiscales provinciales, las más cercanas al ciudadano, que entregarán a cada parte lo que les corresponda. En un estado de derecho todos están obligados a cumplir la ley. Un Estado garante no es un estado que proporciona él mismo los servicios con su paquete de empresas y de funcionarios, aportando ruido y celo mezquino en la organización del gasto. Si el estado o las administraciones públicas no pueden destilar lo mejor de cada sociedad se convierten en una trampa histórica (Rusia, Italia, Argentina, Nigeria ). Los estados europeos son perfectibles y muy mejorables. Lo harán al tiempo que se deshacen de su pazguata clase política.
La Seguridad Social es el mejor ejemplo de mentira. Los que trabajan pagan a los que no, pueden estar jubilados, prejubilados, enfermos o en paro. No es un sistema contributivo para el futuro ni es un sistema de solidaridad intergeneracional, es una gigantesca estafa conceptual, metodológica y un pésimo modelo cuando la economía se derrumba o la pirámide demográfica se invierte. Es un no-sistema. El estado del bienestar desde el punto de vista de la libertad de los individuos y de las comunidades para administrar y organizar sus diferencias es un verdadero antisistema.
La discusión que tenemos pendiente es cómo recuperar el control de nuestras vidas y cómo deshacernos de una clase política nefasta. Necesitamos futuro y la Muy Vieja y Muy Noble clase política Europea nos lo roba. Empiezo a estar haíto de sus títulos de izquierda, de derechas, de centro, verdes, nacionalistas y cosas así. Mañana, día 22, más.
-----Logotipo de la televisión de Hizbolah Al-Manar
MOSCA CAZURRERA. Complicidad. Es difícil asimilar la razón última por la cual la Fiscalía de Estado no ha procedido contra el Consejo de Administración del consorcio Hispasat, uno por uno, contra el Secretario de Estado de Telecomunicaciones y contra el propio Presidente Rodríguez por permitir que Hispasat traslade al mundo entero la señal del canal de televisión Al-Manar, del grupo político Hizbolah. Un canal abiertamente pro-jihad islámica que invita a todos los musulmanes al martirio contra Occidente y al asesinatos indiscriminado de infieles (no-musulmanes). Es una más, otra, del uso y abuso de los servicios del Estado Español por parte de la clase política francesa con la aquiescecia de la más altas magistraturas de España ¿Soberanía?
DISTINGO entre la literatura de la felicidad, que no necesita ir escrita en libros, el don't worry, be happy y la felicidad ágrafa, de los que no necesitan leer nada. Hay una encuesta del Instituto de la Juventud de España, del año pasado, en la que se dice que la población más feliz de Europa es la de los jóvenes españoles. Son los que se sienten más felices. Quizá sea así porque son lo que menos leen.
SABÍA USTED que gente que incita a cometer atentados como el 11-M, que pregona el odio y la violencia hacia nosotros, cuenta con un canal de televisión que transmite gracias a un satélite español? Pues es cierto. La televisión se llama Al-Manar (el faro en árabe) y el satélite es de la compañía española Hispasat. Al-Manar no es cosa de broma. Creada en 1991 gracias a una licencia en el Líbano, es el órgano mediático del grupo terrorista Hizbolah, creado diez años antes por Irán para influir indirectamente sobre el futuro de ese país y sobre Israel.
OCURRIÓ, no obstante, lo inevitable. Lo que que ocurre cuando la intervención del Estado distorsiona de manera duradera los mercados. En poco tiempo los excedentes se convirtieron en un mal crónico, muy onerosos para las arcas públicas y en una fuente de conflictos con otros proveedores del mercado mundial que no dependían de las ayudas públicas. Tanto dinero fácil derivó en explotaciones irregulares muy dañinas para el medio ambiente y para las arcas públicas, al socaire del dinero fácil del Estado.
EL SISTEMA Educativo Español garantiza a todos el mismo fracaso. Es igualitario.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja