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MICHEL ROCARD, exprimer ministro con Mitterrand y prohombre del socialismo francés, explicaba hace unos días el revolcón popular recibido en el referéndum. Decía el Sr. Rocard El mundo ha experimentado una desregulación económica en gran escala, prescrita por la doctrina monetarista apoyada por las fuerzas conservadoras predominantes en los países desarrollados de Norteamérica, Europa y el Lejano Oriente. Ese tsunami económico nos ha llegado de los Estados Unidos: nada en él es positivo para Europa, pero las fuerzas de derecha en todos nuestros países, que se han unido en la mayoría que gobierna Europa, se han congregado en su apoyo.
Decía que el no de muchos franceses bebía en el argumento anterior. Es curioso. La receta que proponía era la siguiente, Sólo Europa en conjunto, centrada políticamente en la idea de una mejor reglamentación, es lo suficientemente grande para bloquear el tsunami neoliberal, pero necesita gran claridad doctrinal, una firme voluntad política y una constitución. Ya lo sabe, no se llame a andanas, nuestro problema, el problema de Europa, es la pavorosa falta de claridad doctrinal y la escasez de reglamentos.
El crecimiento exponencial de la burocracia bruseliense, el aumento de competencias, proporcional al vaciado de los estados soberanos, no nos está dejando ver la parte oscura de la jungla de reglamentos y directivas, de mayor rango que las leyes nacionales. La Unión Euorpea es un ingenio, de principio a fin, diseñado por individuos como Michel Rocard, los que abundan en Francia y en las filas de la izquierda y la derecha europea. Gentes ancladas en el pasado con la cabeza llena de oficinas siniestras, manguitos, sellos, pólizas, boletines oficiales, criterios mistéricos, pálidas fluorescencias, citas, esperas, recursos, pasillos, sobornos, trampas y por supuesto, eso dicen ellos, criterios objetivos, muy objetivos, del tamaño de la verdad y verdades como puños y, digo yo, en las que nadie confía. Eso es Bruselas, un costurón de burócratas con jefes de Estado en el trapecio. Un circo.
La naturaleza de cualquier burocracia es absorber y acumular poder. Poder de decisión y poder de gasto. La burocracia de Bruselas no cesa de engordar. Ellos organizan los programas científicos, los programas tecnológicos, los programas culturales, las políticas agrícolas y suma y sigue. ¿Cuánto tiempo tardaremos en aceptar que todo lo que organiza y gestiona Bruselas es un gigantesco fracaso? ¿Cuánto tiempo más necesitamos para aceptar con humildad que el modelo socialdemócrata de planificación y de uniformidad a gran escala seguido por Bruselas ha sido un colosal desastre? ¿Le suena lo del Espacio Europeo de Educación, de investigación, de bienestar ? ¿Qué es toda esa jerga?, ¿dónde acaba tanta frase, en qué papelera?
La Unión Europea y sus países, uno a uno, han crecido a un ritmo entre tibio y mortecino. El gran problema de Europa, es exactamente, el exceso de directivas, leyes, reglamentos que para poco sirven, a todos confunden y mucho estorban. No es accidental que el país que menos se ha dejado seducir por la Unión Europea, el Reino Unido, sea el que más crece y a un ritmo vertigionoso y constante.
La Unión Europea necesita más que nada ser adalid de la libertad, de la transparencia y de la seguridad
España entregó su mercado y su planta industrial con la negociación del Tratado de adhesión. El último hito de claudicación tan siniestra, administrada por nuestra clase política, ha sido la voladura de Izar, nuestros astilleros. No se explica bien porque países como Corea del Sur levantan desde la nada, con vigor y en tiempo récord un potentísimo sector naval y España, que viene de tenerlo todo, de una gran tradición, liquida su historia y su oficio. ¿Ha sido un proceso espontáneo?. En parte sí, fruto de nuestra indolencia e idocia, con nuestra clase política al frente, y en parte impuesto para salvar otras instalaciones industriales, particularmente, en Francia y Alemania.
La clase política estatalista, de izquierdas, de derechas y también los sindicatos, ha sido hasta el día de hoy, desde hace 25 años, los grandes responsables de la construcción burocrática Europea. En la Europa continental, la política está ocupada por los funcionarios de toda condición, expertos en Estado, en reglamentos y en generar programas y más programas para abordar cualquier problema, naturalmente, a cuenta de los presupuestos públicos. Los europeos estamos acusando el golpe. Las arcas públicas no dan más de sí. El 40% de los presupuestos de los Estados europeos occidentales se destinan a mantener la burocracia. Pesada carga es esa.
La Unión Europea necesita más que nada, ser adalid de la libertad, de la transparencia y de la seguridad. Precisamente lo que no es. La puerta mejor cerrada es la que puede dejarse abierta. Europa no está organizada como guía de la libertad y de la transparencia. La mejor prueba nos la proporciona la opaca gestión del Banco Europeo de Inversiones, con fabulosos recursos, más que el Banco Mundial, asunto muy desconocido de la opinión pública europea, y con una gestión que podría tildarse de secreta. No somos adalides de la libertad. Lo hemos dejado muy claro y muy alto en la Guerra de los Balcanes y en las gigantescas mareas humanas a favor de Sadam Hussein y Osama Bin Laden. También es cierto que se trató de un vendaval inspirado por la clase dirigente de la Europa continental que ha entrado con celeridad en crisis. ¡Fue tanta su impostura!
Tenemos que concentrarnos en organizar nuestra interdependencia y huir como se huye de la peste de la fascinación de la uniformidad a golpe de reglamento
A la postre, dicho vendeval ha resultado ser el estertor final de las ideologías que han intoxicado el siglo XX y que tanto daño y dolor nos han inflingido. La cosecha de manejos tan turbios se están recogiendo en forma de reclamación y exigencia de devolución de competencias a los estados nacionales. El liderazgo político europeo ha renunciado por razones desconocidas a la conversión de Europa en un enclave de libertad, atinente con nuestras tradiciones, posible, y comprometido con la Gran Causa de la Libertad. Los distintos troncos cristianos crearon sus respectivas ideologías totalitarias. La cultura católica genero el fascismo totalitario y el cristianismo ortodoxo el totalitarismo comunista. Han fracasado.
Con la caída del muro de Berlín, por primera vez en la historia de la Humanidad, la civilización occidental estuvo a las puertas de su unidad de acción sin las fracturas ideológicas de antaño. Pero no pudo ser. Mitterrand primero y Chirac después, dos demiurgos antiguos, fósiles ideológicos, impusieron su orden alternativo a la caída del muro de Berlín, con nada entre las manos excepto residuos políticos del pasado. Los resultados están a la vista. Es la historia viva y vivida de cómo una nación, Francia, enloquece, se enroca y cierra las ventanas de Europa, negándonos la luz, y empujando a todo un continente por la pendiente del desastre, la pérdida de identidad y la recesión económica.
Nunca ve el Sol la sombra. El lado oscuro de la integración nos está impidiendo ver la luz. Los europeos debemos huir de la tentación de construir un gran estado burocrático y plenipotenciario. Llevamos mil años administrando nuestros asuntos domésticos. Derribar algo tan sólido traerá consecuencias desastrosas. Tenemos que concentrarnos en organizar nuestra interdependencia y huir como se huye de la peste de la fascinación de la uniformidad a golpe de reglamento. Necesitamos mejorar la calidad del poder legislativo europeo, para organizar la libertad en las fronteras de la Unión Europea, libertad de conciencia, política y económica y la causa de la libertad en el mundo. No es un tema menor. Necesitamos generar instrumentos de prosperidad que no mengüen la capacidad de autogobierno. Necesitamos organizar nuestra seguridad. Una seguridad activa e integrada en un perspectiva occidental. Nadie necesita uniformizar lo que está mejor libre o crear burocracia para organizarle el gasto y los ingresos a los estados miembros. Mañana, día 9, más.
-----Miguel Ángel Moratinos
MOSCA CAZURRERA. El manporrero del Sultán. La competencia sin autoridad es tan ineficiente como la autoridad sin competencia. Ambos requisitos cumple el Ministro Moratinos. Además añade a todo lo que hace, por si no fuera suficiente, servilismo y maldad, mucha maldad. Mientras Moratinos viaja a Marruecos a rendir pleitesía, su segundo, Bernardino León, viaja a los campamentos a tomar el pelo a los saharauis.
TODOS APRENDIMOS en el colegio que la materia está compuesta por átomos, y que estos a su vez contienen protones, neutrones y electrones. Pero la realidad es mucho más compleja y existen muchas más partículas en el mundo de lo diminuto. Un tipo de partículas subatómicas, son los bosones. Estás partículas son especialmente interesantes porque son las que generan las fuerzas del universo.
LA ALIANZA MALDITA anti-mercado libre entre sindicatos de trabajo, el SPD y largos segmentos del CDU encaja bien dentro del estado emocional de las cosas en la Alemania contemporánea. Con la economía de Alemania, sus programas de bienestar social y el mercado de trabajo en una crisis seria, la gente está comenzando a perder su espíritu emprendedor.
EL EXPEDIENTE Antibióticos constituye un caso tópico del proceso sindical español. La historia de Antibióticos recrea a pequeña escala, con todos los detalles e ingredientes que le son propios, la historia sindical española del último cuarto de siglo y reproduce todos los patrones de una población en grave estado de indigencia moral.
EL SISTEMA Educativo Español garantiza a todos el mismo fracaso. Es igualitario.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja