Indefinición del modelo
fiscal de Castilla y León Cazurra Bit 29 Marzo 2005
Girar sobre el eje
L
A REFORMA constitucional con su respectiva carga fiscal está llegando. La Reforma se producirá, no puede dejar de hacerse por la pendientes social, política y jurídica en la que están embarcadas dos importantes comunidades autónomas, Cataluña y el País Vasco y que trascienden por obra y gracia de sistema electoral español los deseos, las conjeturas, los principios o las declaraciones y postulados del resto de españoles y de sus formaciones políticas. Los nacionalistas vascos están al frente de la cocina del Estado. Poco importa o a nadie importa lo que opine o diga el Partido Popular de Rajoy, el PSOE de Zetapé, o la Izquierda Unida de Llamazares. Por sorprendente que pueda parecer no importa. El sistema político español y la conducta del electorado español no deja margen para las interpretaciones. Habrá reforma constitucional por variadas razones.
Cataluña y el País Vasco se han subido a bordo de un paquebote sin marcha atrás. La única marcha atrás posible es la derrota estructural de los proyectos de las fuerzas nacionalistas. No es posible. La ley electoral deja sin efecto la derrota estructural porque de producirse generaría un efecto boomerang electoral. Los derrotados se volverían a meter en la cocina del Estado a través de la urnas y con más fuerza. Las políticas de inmersión lingüística e indoctrinación en la cultura antiespaña ya están produciendo réditos electorales a sus protagonistas. Ni el PSOE ni el PP actual, de otro modo y a mayores, están por la derrota estructural y resistir la embestida del efecto boomerang. Habrá reforma constitucional y si no lo hay nos meteremos de hoz y coz en una profunda crisis institucional que necesitará del empleo de la fuerza. El consensismo, la simulación de que España en algún momento de su historia fue un estado unitario fiscal y civilmente y el falso debate de izquierdas y derechas, nos ha apartado del debate profundo de la organización del Estado, de las necesidades reales de España y del debate de la organización funcional del estado. Partiendo de la premisa de que todas las administraciones, locales, autonómicas y nacionales son Estado no es posible pensarlo de otro modo es imprescindible aclarar el modelo fiscal español. En su día Manuel Fraga postuló con gran criterio, la administración única en todo el estado siguiendo el patrón de la subsidiariedad. En todas las partes existen la administración nacional, la autonómica y local, en muchas ocasiones solapándose. Necesitamos y es muy urgente, aclarar:
Quién recauda, por qué conceptos y cómo se distribuye la recaudación
Las competencias de la administración local
Las competencias de la administración autonómica
Las competencias de la administración nacional
Si el mundo que conocemos en adelante no lo podremos reeditar, poco sentido tiene acantonarse en el modelo fiscal conocido y rehuir el necesario debate que se avecina y negar que necesitamos prepararnos para él. Son muchos los que sugieren que los mejor es reservar todas las fuerzas para el instante preciso en el que tal asunto se ponga encima de la mesa. Recomiendan, mientras tanto, mantenerse agazapado acumulando fuerzas y afilando argumentos. Se equivocan y eluden la responsabilidad que todos tenemos. Nada ni nadie nos iluminará como por ensalmo cuando llegué el debate, las ideas que no podamos forjar con tiempo, ganando base social para las mismas, no las forjaremos en los días de autos.
España tiene un problema dramático de financiación raquítica e insuficiente de las administraciones locales. El municipio donde residimos es donde realizamos el grueso de nuestra vida y donde disfrutaremos o padeceremos nuestra mejor o peor calidad de vida. Lógico parece en el siglo XXI que antepongamos la funcionalidad, la eficiencia y la legitimidad a los argumentos mistificados o estrafalarios de inspiración burocrática y corporativa.
Castilla y León necesita concretar su necesidades fiscales. Las que le corresponde administrar con el modelo fiscal que se avecina y que tenemos que forjar y aquellas otras a las que cree puede aspirar por razones de solidaridad interterritorial. No será fácil formularlas y aún menos defenderlas. Ha llegado la hora de preparar escenarios alternativos y de profundizar en el modelo fiscal que conviene a Castilla y León porque se avecinan tiempos de mayor autogobierno.
Pagar por renta y recibir por población es un criterio muy maleable. Establecer quien recauda es asunto que conviene despejar con cautela y con la cabeza fría. Las diputaciones vizcaína, guipuzcoana, alavesa y navarra siempre han recaudado en sus respectivos territorios. La discrecionalidad fiscal de aquellos territorios y su menor carga para soportar los gastos generales del gobierno nacional no puede continuar en el tiempo. España necesita equilibrar la carga fiscal para soportar los gastos generales de España y generar criterios de solidaridad interterritorial objetivables. Ha llegado la hora de hacerse preguntas profundas y empezar a generar escenarios fiscales alternativos. Hace siglos que en España no hay justicia fiscal.
El discurso victimista de catalanes y vascos es insoportable. Es más falso que un euro de madera y de naturaleza canalla y despótica desde hace siglos. Hay que decir basta. El mapa político español está mostrando debilidades y agujeros negros insondables. Decimos lo que dijimos hace unos días, los que es bueno para Castilla y León ha sido bueno, históricamente, para España. No conviene equivocarse ni perder el rumbo.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja