¿Se necesitan juzgados específicos de violencia de genero? Cazurra Bit 18 Marzo 2005
Michelle Lougee. Appetite, 1999
E
L CONSEJO General del Poder Judicial ha decidido que sí, que se necesitan y estudian abrir al menos uno en Castilla y León y acaso en la propia ciudad de León. Hemos escrito anteriormente, nunca es suficiente, sobre ese disparate que ha hecho furor, conocido como violencia de género. Existe violencia y si se quiere especificar, estaríamos ante manifestaciones violentas cuando intervienen relaciones de afecto o vínculos familiares. Es violencia que se produce en el seno de la familia o en el ámbito de vínculos afectivos, en curso o extinguidos por una de las partes. Occidente tiene un problema de interpretación y enunciación del problema.
No se conoce otra aproximación al problema de la violencia entre personas, dentro de un vínculo familiar o afectivo, que la que se deduce de las interpretaciones feministas y que propenden unilateralmente a considerar dichas manifestación como la quintaesencia del machismo y de un proceso de inculturización erróneo o fallido. Decimos una vez más que se trata de una aproximación falsa, errónea y fracasada. La conocida como violencia de género nada tiene que ver con el machismo. El machismo es un proceso cultural para arropar la violencia instintiva. Estamos hablando de violencia, de capacidad para la violencia o la depravación, anterior al vínculo afectivo y que encuentra en el seno familiar o en los vínculos afectivos un entorno propicio y controlado para las personas violentas; un ámbito sin barreras e ideal para el que necesita, por razones desconocidas para la ciencia, expresar su instinto violento, depredador o perverso.
Los problemas derivados de una adecuada protección de las personas expuestas a dicha amenaza nada tiene que ver con la justicia. Entran de lleno en el terreno de la prevención y en la correcta identificación de los casos de riesgo. Es más importante identificar y formar a la personas para identificar los casos de riesgo y el nivel del riesgo al que están expuestas. Juzgar el delito es un problema posterior cuando el mal se ha cometido.
Combatir la violencia, dentro de vínculos afectivos o familiares, requiere como primera premisa un acercamiento certero a la naturaleza del problema. Un violento u asesino intentara verbalizar su conducta, si está a su alcance, con argumentos próximos a la idiosincrasia machista. No hace al caso, es una parte despreciable del problema. No va más allá de una argucia para apadrinar instintos enfermizos y violentos anteriores y altamente peligrosos.
Nuestras sociedades necesitan salir del limbo de las frases hechas y la líneas argumentales acomodaticias, ilógicas y acientíficas para apuntalar interpretaciones ideológicas del problema de la violencia dentro de vínculos familiares o afectivos. Necesitamos, aprovechando toda la casuística de la que se dispone, profundizar en el problema sin anteojeras, con profundidad de campo, y empezar a identificar la sintomatología y los indicios de conducta que pueden conducir a situaciones peligrosas para las mujeres y las personas expuestas al peligro. Es urgente abandonar los prejuicios y la disquisiciones vacuas y tipificar las conductas sexuales y verbales que aportan indicios, las conductas posesivas enfermizas o los indicadores de violencia. Un buen manual protege mejor a las mujeres y les permite advertir el riesgo con prontitud. La formación de expertos permitirá auxiliar a los que tienen dudas, disuadir a los incursos en conductas potenciales agresivas o peligrosas, midiendo el nivel de riesgo, y corresponde a estos profesionales, en combinación con los jueces, promover medidas consistentes y efectivas.
A los juzgados llegan denuncias de violencia que se corresponden con desavenencias y desencuentros dentro del vínculo afectivo, repudiables pero carentes de peligro y que puestas sobre el papel son indistinguibles de aquellas otras de alto riesgo. El sistema no funciona y necesita de un filtro que separe el polvo de la paja. El actual sistema deja al Juez a ciegas e indefenso de criterio.
No basta con juzgar con diligencia los casos de violencia contra las mujeres. Tenemos que intentar prevenir el delito y aprender a proteger a la parte más vulnerable del vínculo familiar y afectivo, las mujeres y los niños, ante la violencia o las conductas depravadas. Los expertos de familia los más capacitados para valorar la importancia del vínculo afectivo, son los más indicados, para adentrarse en esa zona oscura del cerebro humano con capacidad para fabricar el mal. A ese grupo de expertos les correspondería identificar la intensidad del riesgo.
Un psicópata es una pieza fallida de la condición humana. Mientras la ciencia no evoluciones nos enfrentamos a su amenaza. En el mismo sentido las conductas dentro del vínculo familiar o afectivo, de alto riesgo, deben ser consideradas y tratadas con medios proporcionales y atinentes. Las ideologizaciones absurdas vienen sobrando.
El problema fiscal de Castilla y León
Ni flexibilidad en la deuda pública, ni dinero para Proyectos de Medio Ambiente, ni garantías ante la segura reducción de fondos europeos, ni compensaciones para aplicar leyes estatales (Ley del Menor, de Calidad de la Enseñanza, de atención sanitaria a una población muy envejecida y dispersa geográficamente) ni por la deflación del IRPF o para generar incentivos fiscales para la instalación de tejido empresarial en la Comunidad. El Gobierno de la Nación por boca del Secretario de Hacienda, Fernández Ordóñez, le ha dicho a la Consejera de Castilla y León, Pilar del Olmo, que no hay dinero y tampoco tiempo para atender a Castilla y León. ¿Qué le pasa al Leonés, al inquilino de la Moncloa, por qué no tiene tiempo para su región, por qué es tan despreciativo, por qué no es capaz de separar la animadversión política de la gestión profesional de los asuntos de Estado?
A Castilla y León le está llegando el momento, el turno, de encabezar o liderar con pelos y señales, sin complejos, un modelo fiscal alternativo y prepararse para incardinarlo en el nuevo estatuto de autonomía que resulte de la Reforma Constitucional. Cada vez queda menos tiempo. Salvando España se salva Castilla y León. Cierto. Pero no lo es menos que salvando Castilla y León se salva España. Es mucho lo que podemos hacer. En un lado se sitúan los que aspiran a la autofinanciación con extras del resto de comunidades, Cataluña y Euskadi. Cataluña a través del modelo de pagar por renta y recibir por personas, lo comido por los servido, y Euskadi a través del Cupo, técnicamente inmejorable para los vascos y solo superable por la vía de la secesión. De la reforma constitucional emergerá un nuevo modelo de financiación y competencial. La situación no da más de sí. Castilla y León necesita arbitrar, con transparencia, un modelo fiscal conveniente para sus intereses. Ha dejado de ser útil, agazaparse y jugar las únicas bazas de la gestión privada, delicada, callada, diplomática y ágil. Pudiendo seguir siendo así no es obstáculo para el debate libre sobre una alternativa fiscal que contemple nuestros intereses y los de España. El estado central tiene que adelgazar, las Comunidades Autónomas podrán crecer en la justa medida que asuman más competencias y la asignatura pendiente, mil veces suspendida y con pésima nota, siguen siendo las administraciones locales.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja