José Luis Rodríguez vuelve. Zetapé se queda en Madrid Cazurra Bit 04 Marzo 2005
El Congreso de Viena. Grabado de la época
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N NINGÚN SITIO En ningún sitio está mejor Zetapé que en casa. Vuelve a León el día 12 a pasar el fin de semana. En la Moncloa vive el líder, el que dirigió a las masas durante el largo año insurreccional de 2003 y el que entrego las llaves de Granada a Bin Laden. José Luis Rodríguez Zapatero no vive, propiamente, en la Moncloa. En la Moncloa vive el líder. Si quiere recordar a José Luis Rodríguez Zapatero, el líder tiene que volver a León, a pasear por sus calles y apoyar la zorrera en las barras de nuestros bares, el lugar donde nos brota la alimaña táctica que todos los leoneses llevamos dentro. Es en León donde crece ese estilo emboscado de los leoneses y es aquí donde tiene que volver Zetapé. Cuando vuelva a Madrid podrá pasar de nuevo el rabo por encima de los decretos leyes, ese penacho que bien limpia y aparta el polvo. En el rabo empieza el zorro. Es aquí, en el País Cazur, donde crece el zorro y crece el rabo. Zetapé es cazurro. Se le ve en la formas. A un zorro no se le ve venir, solo se nos ve marchar. Los leoneses perdonamos la pieza pero jamás la zorrería.
Viene a despachar asuntos personales. No viene a despachar sobre el Inteco, José Luis Rodríguez Zapatero viene a acodarse en una barra para referirnos los que aprendió en los pasillos de la Asamble Nacional Francesa. El todo Versalles. Viene a lamerse las heridas de su francés maragato. Al buen zorro no le gusta el francés. Es muy difícil hablar bien el idioma de Luis XVIII, hace falta mucho entrenamiento para afilar la boca y que quepa en tan poco espacio lengua, dientes y lo que se va a decir, es difícilismo. El francés los enseñan los contorsionistas de la boca.
Viene a contarnos todo lo que aprendió en el 26 de la rue de l'Université, en la Assemblee Nationale, a decirnos que Gabancha, todo un imperio, es un gran país, que le saludó, fíjese, Béatrice Vernaudon, la representante de la Polynésie Française. ¡Hasta tan lejos llega Francia! José Luis Rodríguez Zapatero ya no recuerda España. España, por hache o por be siempre se estudió mal en nuestras escuelas. Ahora Zetapé recuerda Francia, que va desde Madrid, fíjese, hasta la Polynésie Française.
Zetapé fue a París a hacer lo que hizo Fernando VII en el Congreso de Viena, a reírle las gracias Luis XVIII, digo a Chirac. A pesar de que fue España quien derrotó a Napoleón nuestro entreguismo a Luis XVIII, primero en el Tratado de París y después en el Congreso de Viena, impidió que las víctimas europeas de Napoleón le reclamaran daños y perjuicios a Francia. Francia se negó a admitir reparaciones de guerra y la devolución del botín artístico. El resto de potencias aceptaron porque Fernando VII se puso del lado de su valedor, Luis XVIII, y el canciller Metternich prefirió ante la compostura española, derrotada en la victoria, la alianza absolutista a las reparaciones de guerra. A eso fue Zetapé a París. A rendirse rindiéndose, a dar fe de la política exterior francesa. Nos lo quiere contar en la intimidad, acodado en la barra, azorrándose con un pietro picudo en la derecha. Él sabrá. Rumia si es por viejo o por zorro. Quiere volver a Madrid sabiéndolo. Quiere saber su caso.
Rostros de Acero y Hormigón
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L ACERO y el hormigón han subido tanto, pero tanto, en dos años, eso dice el Ildefe, que el edificio de la Infosede ha pasado a costar el triple, 3,8 millones de euros, el 66,66% del valor total del proyecto Ciudad Digital. Visto y oído. Invertir en software y servicios, en eso, específicamente en eso tienen que invertir las ciudades digitales, en costosos proyectos de ingeniería de software. Nada que ver con la realidad, en la práctica es un asunto que a nadie interesa. Por obra y gracia del liderazgo político municipal español, 200 millones de euros, aproximadamente, el coste total de los famosos proyectos de ciudades digitales, se han transformado en obra civil que nada tiene que ver con las ciudades digitales del futuro. Mientras no se demuestre lo contrario, las infraestructuras de telecomunicaciones las proyectan y ejecutan las operadoras y la ingeniería de sóguar, no menos costosa, que correspondería desplegar a los particulares y administraciones públicas, no la proyecta y ejecuta nadie o muy pocos. Los particulares no consideran que ha llegado el momento y las administraciones públicas prefieren gastarse el dinero en soluciones de otro tiempo que a nadie importan y para nada sirven, bien arropaditas, por supuesto, por las multinacionales de turno que ni pierden comba ni se despistan: al necio, necedades.
Las administraciones públicas rápidamente se adjudican el papel protagonista y se proponen como lo hizo en su día la Unión Europea misiones como la universalización y la formación, cuando se habla de nuevas tecnologías. Convendría recordar que en la universalización el rol lo han desempeñado el mercado, siendo la administración un obstáculo para su universalización y nadie desconoce que la formación ha corrido a cuenta de la propia sociedad. La universalización ha evolucionado al rebufo de la demanda civil y las administraciones locales, regionales y nacionales, están siendo sobre todo un obstáculo más que un apoyo estructural. Las infraestructuras de alta velocidad no han alcanzado mayor despliegue por pasotismo de las administraciones no sabiendo ni qué hacer ni como estructurar el acceso a la red de manera cooperativa con la iniciativa privada y los ciudadanos. La universalización de las nuevas tecnologías y de Internet se está haciendo a golpe de oferta y demanda y de ningún modo porque lo decidan o patrocinen las administraciones. El rídiculo es el único destino para su planes de capitalización del avance de las nuevas tecnologías. Es un problema de ignorancia.
La Universalización de Internet crece al rebufo de buenos servicios en red que hacen de atractores. Son los servicios, los buenos servicios en red, los que tiran de la demanda y movilizan la oferta de acceso a la alta velocidad. Ha hecho más por la universalización de Internet la Librería Amazón, que la acción combinada de todas las administraciones públicas del mundo. Nada hace más por Internet que las inversiones que se realizan con tino y sabiduría en servicios de alto valor añadido a través de Internet (ingeniería de software). Las administraciones públicas están herrando su intervención. Han cometido errores de bulto, de muy grueso calibre y siguen cometiéndolos sin que nada les detenga. Su arrogancia nadie la detiene. Todos recordamos el dantesco espectáculo de las subastas de licencias de telefonía móvil de tercera generación, en toda Europa, a las que acudieron gloriosas las operadoras. La ignorancia combinada de la clase política más los ejecutivos de las operadoras (abogados y economistas), dio como resultado la subasta de humo más disparatada de la historia. Nadie sabía ni lo que hacía ni lo que decía pero se impusieron a las opiniones ilustradas y cualificadas, desatando una campaña de prensa y opinión alucinada y envolvente. La tercera generación como no podía ser de otro modo es convergencia de datos bajo los protocolos TCP/IP. A los que dijimos, casi gritando, que se habían vuelto locos, nos tildaron de locos. El mundo al revés. Nada ha cambiado. Los necios tienen la sartén por el mango y con el mango nos sacarán los ojos. No hay problema. Para eso está la ONCE.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja