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LAS ADICCIONES DE UN PUEBLO Entre los pliegues del acordeón vamos pereciendo Antonio Yuste 21 Enero 2005
Molécula de adrenalina
HEMOS asistido recientemente a un operación de acordeón informativa de exquisita brillantez, perfectamente secuenciada y con expléndidos resultados, protagonizada por el Gobierno de España. Me estoy refiriendo al operación de firmeza protagonizada por Zetapé ante el plan de Ibarreche. La operación de acordeón consistió simple y llanamente en ponerse al frente del descontento, en este caso del rechazo al Plan Ibarreche, atraer hacia sí el estado emocional de la opinión pública y acarrearlo hacia un desenlace simulado para hacer posible la descarga de adrenalina. Hecha la descarga, la vida política vuelve por sus fueros y todo sigue su curso, en este caso para negociaciar del Plan Ibarreche tal como habían previsto los nacionalistas. El uso de palabras gruesas ha subsumido al Partido Popular en la ola de adrenalina que se generó. Ahora Zetapé dispone del apoyo de los nacionalistas radicales y de la derecha española, ¿quién da más?, con gran contento de la opinión pública que se sabe gobernada por un gran líder que les permite agrupar adrenalina y a renglón seguido descargarla consumiendo energía y periodos históricos en un corto lapso de tiempo. En este caso de unos días, apenas una semana. El Estado Libre Asociado desde el punto de vista emocional ya está descontado o eso creen el gobierno y los nacionalistas.
En el periodo socialista de Felipe González, las operaciones de acordeón se sucedieron sin descanso a lo largo de todo su mandato con gran satisfacción de los ciudadanos que se sentían emocionalmente bien gobernados. El embrujo fue roto por una sucesión de causas objetivas que alteró el estado de percepción de la gente. Aznar logró enhebrar un discurso con los ciudadanos repleto de razones pausadas, en un tu a tu que ha calado, que ha dejado su huella, pero que se vino abajo, sin embargo, tan pronto como la adrenalina entro en juego. Me estoy refiriendo a la apetencia por el consumo de emociones intensas. No existen estudios conductistas de referencia pero somos muchos los que conocemos el expediente y deseo dejar dicho que si bien todas las colectividades pueden ser atraídas a las operaciones acordeón, el pueblo español es especialmente sensible a este tipo de operaciones con una atracción desmedida e incontrolada por la acumulación de adrenalina, seguida de una descarga. Somos un pueblo adicto a circunstancias que permiten expandir y contraer, repentinamente, la adrenalina.
La crisis iraquí asociada al despliegue de las fuerzas de la coalición fue buena muestra de los que expongo. Imagino a los jóvenes antiglobalización y beodamente pacifistas, borrachos de paz, de una paz inquebrantable, esparramados por los Campos Elíseos del más allá, angelicales, con la mirada pérdida, acompañados de una lira celestial y cantando, con voz monótona y cansada, eternamente a la Paz, salvados por su inquebrantable fe y ajenos al ir y venir celestial. Si tienen dificultades para imaginar entre algodones celestiales el cuadro que describo, imaginen el careto de un ejército de porretas, a reventar de jachís, desparramados por las ramblas de Barcelona. No todos los pacifistas fuman porros pero sí todos los pacifistas imaginan la paz eterna como la describo, sosa y exenta. A la paz que profesan se llega después de perseguir a los que la preservan de la barbarie, la ofuscación y los ideales criminales con las más variadas excusas. Nunca se movilizó tanto la gente para realizar la paz y organizar la rendición incondicional global ante los tiranos. Los ejércitos de la paz disponen de organizaciones internacionales muy poderosas, léase la ONU, para alcanzar sus auténticas metas: preservar a los tiranos del mundo de la justa cólera de sus pueblos oprimidos y de la imprescindible ira de los pueblos libres.
En eso consiste la demanda irrestricta de paz, en la defensa cerrada de los tiranos y de la corrupción. Así ha sido a lo largo de la historia. En los años de entreguerras los pacifistas protegían a Hitler, le daban alas, desarmaron a Francia y a punto estuvieron de desarmar al Reino Unido. Durante la guerra del Vietnam los pacifistas protegían a los Jémeres Rojos Camboyanos que asesinaron a machete a la tercera parte de su población y al Partido Comunista Vietnamita, que aprovechando la derrota de Estados Unidos por parte de su propia opinión pública, organizó una monumental masacre de su propio pueblo, con aniquilación física de la población que no le era adicta, e invadió Laos y Camboya. Así ocurrió en España y en el mundo entero en la famosa guerra de Irak cuando la gente se echó a la calle e invadió las retinas del mundo entero, cosa insólita, y de la que nadie se avergüenza, para proteger a Sadam Hussein y su régimen criminal nacional-socialista.
En los amantes de la paz, de inquebrantabls fe, no se distingue la paz que predican de la paz perpetua y de la paz eterna. Ellos aman, sin prudencia, un absoluto, la muerte echa paz, con una única excepción: que la muerte no sea la suya. Su amor a la paz es tan inquebrantable que no faltan, aunque sean escasos y estamos hablando de una ultraminoría, los que la rendirían honores a la paz y no-violencia aún cuando alguien osara rayarles el coche o adjudicarse sus bienes y propiedades. Repito que son una minoría, son sus líderes, que en la mayor parte de casos disponen de más uno, de dos y tres coches.
¿Quién lidera a dichos grupos?. Recuéstese en el respaldo de la silla antes de seguir leyendo. Los lideran los grandes medios de comunicación de masas en manos de multinacionales, grandes grupos de comunicación cotizados en bolsa. Los lideran grupos de poder que usan y abusan de palabras trampas, que se conjugan de manera absurda e irracional, para producir los efectos que ellos persiguen, la neutralización y derrota de sus oponentes.
Existe una retahíla de palabras trampa, paz, solidaridad, derechos civiles, justicia social, multiculturalidad e integración que sirven tanto para un roto que para un descosido, que se engatillan a un mundo rico, como se engatilla el dedo al revolver, opulento, propietario y disoluto con las formas de una sociedad sobre las que se asquea y babea siguiendo la estela del buen salvaje de Jean-Jacques Rousseau que vivió en contrario a lo que denunció, de manera exquisita. Son palabras trampa, palabras de paso, que franquean reservas y mentes, que se enseñan con las maneras del torero ante la bestia, las enseñan los grandes grupos de comunicación para hacer la faena a las masas antes de entrar a matar. Una parte del mundo occidental está harto de sí mismo y se pone a tiro para destruirlo en grupo siempre que le brindan la ocasión. Estamos hablando de la ira contra el bienestar, desde el bienestar y sin renunciar, claro está, en la práctica, al bienestar pero jugando a renunciar y tentando a la suerte. Es el juego hedónico del inconforme con barandilla de seguridad. Un juego bien conocido por los estrategas de izquierdas y amantes de todo tipo de totalitarismos.
La pavorosa oposición al despliegue de las fuerzas de la coalición en Irak se escenificó en una operación de acordeón informativa de manual. Fase a) Intensidad dramática. Las fuerzas del imperio acaban con la multicultaridad, o sea, el exotismo criminal, es una fase de expansión de la adrenalina; y fase b) Desenlace. Descarga de adrenalina o descanso y recuperación para volver al punto de partida con contento general de las masas que en el transcurso han logrado consumir emociones que anhelaban degustar. Las estrategias de acordeón, téngase en cuenta, no proporcionan rendimientos efectivos sino son adecuadamente lideradas por gentes con rostro, nombre y apellidos pertenecientes a los clanes del poder, aspecto que proporciona gran sosiego a la muchedumbre, que puede consumir en el mismo acto, una suerte de subversión ficticia.
Los grandes grupos de presión opuestos al gobierno de Aznar se pusieron al frente del pacifismo, dramatizando aún más, todo lo posible, el despliegue de la coalición en Irak y los grandes males que asolarían a la humanidad. El atentado del 11-M fue el acto final que provocó la mayor carga de adrenalina que han experimentado las masas en mucho tiempo cuya descarga se derramó, humedeciendo España, en todos los colegios electorales. La descarga de adrenalina fue tan potente que se llevó por delante todo un gobierno. Después vino la normalidad, el bienestar, la rutina diaria y el paso de página. Los pacifistas hablan de otras cosas y esperan, siguen esperando, nuevos episodios que les permitan expandir y contraer adrenalina. Se llama adición. El martes que viene, día 25, más.
MOSCA CAZURRERA.La Comisión Nacional del Mercado de Valores investiga una denuncia interpuesta por la SER, denuncia sin condón, contra el actual Presidente del BBVA, Francisco González. Denuncia que el Grupo PRISA convierte en exclusiva dejando claro quién manda en España y para quién será el BBVA. Polanco quiere el Banco y pide paso. ¿Usted qué quiere?. En adelante cualquier cosa que quiera, olvídese del Gobierno, diríjase a Polanco.
Comprender y aprender quizá sean, en último término, actividades rigurosamente individuales. Pero siempre ocurren en el extremo de alguna forma de conversación. Un proyecto de investigación, una escuela, una exposición, un museo, una conferencia, un texto, una obra de arte o un pedazo cualquiera de conocimiento sólo son algo si proveen estímulos a favor de la conversación.
En dicha concepción antiespañola (antiimperialista de España) es determinante la Leyenda Negra. Y desde que España es una Nación Política (alrededor de 1812), tal empeño antiespañol es preponderante entre las izquierdas «anarquistas» (que desconfían de todo proyecto con plataformas estatales) y, sobre todo, de las izquierdas «indefinidas» (desilusionadas por los fracasos de las izquierdas «definidas»), de tal manera que estas izquierdas (españolas) añaden a su desprecio hacia nuestro pasado imperial un particular rechazo hacia todo tipo de proyecto estatal (con plataformas estatales).
Vivimos en una era maximalista, de extremos, de fragmentación y polarización en las que el extremismo se ha convertido en el primer recurso en vez del ser el último. El desarme comercial de España y de León, un desarme maximalista y violento por la envergadura y por la rapidez, es otra cara, una más, del desarme industrial, agrícola y cultural; es otra cara del desarme, a la postre, intelectual de España.
Mohamed VI ha prometido al Rey que dejará de reivindicar Ceuta y Melilla. Con al-Andalus se conforma
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja