INFORME XIII. ELABORADO POR CAZURRA BIT Antibióticos y la política
Astrid Stricker
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A HISTORIA de Antibióticos proporciona a los leoneses, pero también a los españoles, un ejemplo vivo de las debilidades y fragilidades de la política, sus zonas oscuras e incompetencias. Antibióticos era de las pocas empresas españolas cuya actividad productiva estaba respaldada por un consistente I+D, que era muy rentable y que contenía elementos estructurales para haber liderado una empresa o un sector químico-farmaceútico de gran calado y muchas posibilidades. A lo que asisitimos es, exactamente, a lo contrario. El cursos de los acontecimientos ha demostrado, una vez más, que en España la cultura antiempresarial, antiemprendedora, antitecnológica, anti I+D+i, se prorroga y se ha prolongado por las nuevas generaciones con una salud de hierro.
Dicha cultura ha hecho fortuna entre los partidos, en manos de un ejército de funcionarios en excedencia y entre los sindicatos y periodistas que aspiran, estos últimos, a ser corresponsales de guerra para inventariar el dolor de terceros desde sus butacones de hoteles de cuatro estrellas; con sindicatos que sueñan con prorrogar el estado de gracia de las ubres del estado, de la caja pública, que imaginan de chicle; y funcionarios, no importa la adscripción política, que se guiñan el ojo para prorrogar el imperio del Estado sobre la sociedad. El sistema educativo, de otro modo, es un sistema entrenado y programado, desde primaria hasta los cursos de doctorado, para crear dependientes y obreros. España es una sociedad antieconómica que solo ama, respeta y tiene en consideración el dinero a la vista, en cuenta corriente y disponible de inmediato.
Los españoles, y por tanto los leoneses, despreciamos el procedimiento universal para producir riqueza: hacer cosas por y para los demás y hacerlas bien. Producir riqueza consiste en saber hacer cosas, hacerlas bien y que sean útiles, de demostrada utilidad. Primero fue Montedison y ahora Sir Fidia los que han ordeñado toda la potencialidad de Antibióticos. Y cuando decimos toda la potencialidad, decimos toda e incluimos en la potencialidad, la capacidad productiva de Antibióticos, su I+D, sus mercados internacionales, las subvenciones de las administraciones públicas españolas, los beneficios fiscales, el dinero barato y los créditos contra sus bienes inmuebles y el suelo que ocupa.
A los poderes políticos, a las fuerzas políticas les importa un bledo explorar la potencialidad económica-financiera contenida en nuestra planta industrial regional de granes empresas y de MIPYMES. No prestan oídos, ojos e inteligencia comprensiva de su potencial. Para el tejido social leonés, se trata de acontecimientos naturales e inexpresivos, propios del capitalismo, un mal social que conviene tener bajo vigilancia para doblarle el espinazo a la primera de cambio. La realidad es bien distinta, el parque de micros, pequeñas, medianas y grandes empresas, es el resultado de mucho esfuerzo, detrás del cual existen historias individuales, sacrificios personales, tenacidad, capacidad de riesgo, sufrimiento y extraordinarias dosis de energía.
Detrás de la actividad económica, existe un dura y áspera casuística humana y existe, al mismo tiempo, una cadena de valor singular y específica, material e intangible, que es de sabios explorar y comprender. Nunca España, nunca los españoles o los leoneses, nunca nuestros partidos políticos o nuestro tejido social y académico, con pensamientos y manera antieconómicas, hemos reparado en la dura y áspera casuística humana que late detrás del epifenómeno económico y en las cadenas de valor, siempre singulares que le son propias. Al no hacerlo y no hacerlo de manera sistemática, con humildad y los ojos bien abiertos para inferir potencialidad y actuar, en función de las circunstancias, apuntalando procesos o fortaleciendo determinados puntos, al no hacerlo, repetimos, estamos cercenando y extirpando de raíz nuestra únicas posibilidades de prosperidad y crecimiento material e intelectual, no existen otras. No existen. No existen ni en España, ni en León, ni en ninguna otra parte del mundo. La única política estructural por parte del Estado es tener lo ojos bien abiertos. Es aceptar humildemente que detrás del hecho económico, existe una casuística humana y una singular cadena de valor. Y que más allá de la políticas económicas con rostro humano, lo que existe son políticas estructurales económicas muy injustas e igualitaristas, siempre falsas.
En el clima antiempresarial, anticapitalista de la transición política española, de 1977 en adelante, no es difícil imaginar el grado de compunción y aprehensión de los hombres que hicieron posible la gesta de Antibióticos S.A. y de, por ejemplo, Elosua. No es defícil imaginar que desearan vender, huir, salvarse o salvar los muebles. Pues bien, a pesar de los años transcurridos, ser emprendedor en España, en León, sigue siendo una actividad de muy alto riesgo, reservada a titanes, a personas con redaños para enfrentarse a un entorno permanentemente hostil, antiecónomico, igualitarista, que aunque ruín y falso tiene el poder que tienen los imperios, un poder absoluto e inapelable. Las políticas igualitaristas estructurales devienen todas en el lugar común de todos conocido: se trata con menor justicia al genio que al rufián, peor al trabajador que al indolente, peor a las personas inspiradas que a las adocenadas, pero a las víctimas que a sus verdugos, peor a los que son acapaces de acumular y reunir energía que a los que la disipan, peor, en suma, a los que hacen porque hacen.
El dinero, todo el dinero que disfrutamos los españoles, el que está en nuestras cuentas corrientes o invertido en nuestros hogares y bienes materiales, procede en su totalidad, en su to-ta-li-dad, de la actividad económica empresarial.
Si el comprador no se hace cargo de las deudas de Sir Fidia, la empresa propietaria de Antibióticos S.A., a Sir Fidia le interesa la quiebra. ¿A quién no le interesa la quiebra? No le interesa a las Cajas y Bancos que tiene créditos que recuperar. ¿Cómo se resolverá? Convirtiendo Cajas y Bancos la deuda en impagados que irá contra la cuenta de resultados de las propias entidades y embargando, a menos perder, los bienes inmuebles y el suelo para su resarcimiento. Suelo, claro, que entregarán a profesionales de la promoción inmobiliaria para su explotación. No es difícil adivinar el trasiego de intereses, de los unos y de los otros.
Montedison y Sir Fidia, extrajeron todo el valor de Antibióticos, su I+D, sus mercados, el nacional y el internacional, el dinero barato, los beneficios fiscales, las subvenciones a fondo perdido y los créditos sobre los bienes inmuebles y el suelo. ¿Quién pagará tanto dislate? Lo pagamos rigurosamente, a prorrateo, los españoles con nuestros impuestos o con nuestros ahorros. Rigurosamente. No existe otra alternativa o posibilidad. Y es justo que así sea, porque somos los responsables principales. Nuestra forma de concebir el mundo desemboca en el único sitio que es posible. Y lo pagamos por despreciar en qué consiste la economía y por considerar la actividad económica, como en los peores tiempos de las utopías revolucionarias un asunto de capitalistas asquerosos y por permitir que los funcionarios se apoderen de todas las áreas de decisión social a través de los partidos. Sus sueldos salen del mismo sitio de la actividad económica empresarial que ellos desprecian. Con otra cultura empresarial la suerte y el periplo de Antibióticos hubiera sido otra. Ya es tarde. La cultura, nuestra cultura no ha cambiado ni un ápice. Estamos donde estábamos y tenemos tiempo, todo el tiempo del mundo, para repetir el error de Antibióticos S.A. con el resto del parque empresarial de micros, pequeñas, medianas y grandes empresas. El Parque empresarial que logre sobrevivir será, en todo caso, a pesar del Estado Español, de la administración autonómica y local, del sistema financiero y de la cultura antiempresarial dominante que todo la infecta.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja