INFORME XII. ELABORADO POR CAZURRA BIT Partidocracia y efectos secundarios. Deuda familiar
Lorey Bonante. Box of Glances, 1998
L
AS HIPOTECAS representan entre el 66 y el 75% de la deuda familiar y en España el endeudamiento familiar se ha disparado en los últimos años con hipotecas con tipos de corto plazo variable. Los peligros saltan a la vista. El poder adquisitivo y de compra de las familias descansa en tres activos, su salario, la vivienda que deben y los ahorros. El salario es cada vez más volátil porque volátil es el empleo, genera incertidumbre y abre oportunidades al mismo tiempo. El valor de la vivienda es volátil, depende del ciclo económico y de los asuntos generales. El ahorro familiar se ha esfumado, ha crecido en los últimos años un 6%, exactamente la mitad de lo que ha crecido el endeudamiento familiar, el 12%.
El saldo vivo de los créditos hipotecarios superó en España los 100 billones de las antiguas pesetas, 602.259 millones €, esto es, cerca del 80% de la riqueza nacional, del PIB. Si la economía descarrilla, se generará paro, habrá dificultades para hacer frente a las hipotecas y necesariamente descenderá el valor real de la vivienda. ¿Qué pasa si el precio de la vivienda desciende por debajo del préstamo concedido?. Lo que pasa es muy serio y es mejor que no pase. El banco se queda sin respaldo, en números rojos y el propietario de la vivienda con cara de lelo.
Los expertos aseguran que el mercado de la vivienda es altamente imperfecto. Decimos nosotros que como casi todos los mercados. Si la economía se contrae es el chiste de la economía de mercado. La economía de mercado es, por definición, evolutiva, y por tanto cambiante. El Banco de España lanza invectivas para que se modere la concesión de créditos hipotecarios y se serenen los tasadores a sueldo. El aumento del precio de la vivienda, sostenido en el tiempo y desde hace una década, no se lo pone, no obstente, fácil a Cajas y Bancos. Para ellos existe pocas inversiones tan claras como la concesión de hipotecas.
¿Qué circunstancias son las que promueven tal estado de cosas?, ¿por qué la deuda familiar está concentrada en la vivienda en proporciones dantescas y por qué la economía está tan escorada hacia la vivienda hasta el punto de ser casi monotemática? Pues, en esencia, por el régimen partidocrático que hemos construido y que consagra nuestra constitución. A los partidos políticos, a las grandes marcas políticas, les encanta concentrar el poder en un punto y organizar el gasto desde ese punto. No les gusta descentralizar, necesitan retener el dinero para mantener la burocracia central y autonomíca y lleva siglos la primera y años la segunda, condenando a las administraciones municipales a una economía de supervivencia que se confunde con un estado continuado de indigencia estructural.
La Cajas de Ahorro soportan la parte del león del saldo hipotecario y las cajas están gobernadas por los partidos políticos. Los ayuntamiento se financian básicamente de la venta de suelo porque la administración Central y Autonómica son aspiradoras de recursos, centralistas, burocráticas y controladoras y mantienen a los ayuntamientos ayunos de recursos presupuestarios. Las corporaciones locales y sus representantes controlan las Cajas de Ahorro, luego las Cajas de Ahorro actúan como impulsoras del precio de la vivienda, para hacer aumentar el precio del suelo con el que se financian los ayuntamientos. Los españoles acudimos a las urnas para votar a los que han disparado la deuda familiar que son los mismos que nos ofrecen combatir la deuda familiar y paralizar el descomunal aumento del precio de la vivienda y el peligroso escoramiento de nuestra economía y nuestro PIB hacia una actividad monotemática: la construcción.
¿Estamos ante una paradoja? Nada de eso. Estamos ante una tomadura de pelo por parte de los partidos políticos. Es así como las incompetencias de un régimen partidocrático afloran a través de sus efectos secundarios para colarse en nuestra vidas y arruinarnos de forma real. Es la importancia de la política y de cómo la política se cuela en nuestros bolsillos por mecanismo tan singular. La alianza entre políticos y constructores es una alianza de auxilio mutuo, natural e inevitable. Se necesitan mutuamente y seguirá siendo así. Nada en el horizonte hace temer que dicha alianza se rompa. A los españoles nos conmueve y enternece el estado agónico de las arcas municipales y preferimos acudir en su auxilio, aumentando la deuda familiar, antes que moler a palos nuestro régimen partidocrático estrafalario, fuera de siglo.
Contado del modo que lo hemos hecho quizá se entienda mejor la alianza entre AGELCO (Agrupación de Empresarios Leoneses de la Construcción) y el liderazgo político de la ciudad de León. Ellos son los tenedores de el suelo útil de la ciudad de León y los que animan y sostienen la actividad política local. Se necesitan. Sin dicha alianza a ninguna de las partes les salen las cuentas. A las familias leonesas, usted lo sabe bien, tampoco nos salen las cuentas. La alianza de constructores y equipos municiaples, de izquierdas y de derechas, es un subsistema de financiación municipal con capacidad por si mismo de alterar las magnitudes económicas nacionales.
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