Occidente vira hacia
el futuro El Gran Nigromante 10·12·2004
A las izquierdas les ocurre, con bastante lógica, lo mismo que al marxismo, que para ser una doctrina fracasada, ha movido mucho más letra impresa que el Credo de Nicea
LOS ESTUDIOS de opinión están revelando que las cadenas de televisión y los grandes medios de comunicación están situados como norma general a la izquierda del público o bien en un terreno de indefinición. Las cosas están cambiando dramáticamente. La izquierda mundial está perdiendo la hegemonía cultural que dententó a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. La gente empieza a saber contrastar sus históricas palabras de paso, igualdad, anticapitalismo, solidaridad de clase... con la realidad y de dicho ejercicio el mejunje ideológico de la izquierda no está saliendo bien parada. Asistimos a la caída de la ideologías como sistemas de identidad colectiva y en su lugar nuevas constelaciones de valores se abren paso iluminadas las unas por el saber científico preñado de sorpresas, y de las que apenas hemos interiorizado unas pocas, y antiguas y nuevas construcciones comunitarias. El ascenso de la cadena de televisión Fox News, vertiginoso, con una estructura de opinión orientada al electorado conservador es la confirmación de lo que todos los estudios revelan y que acompaña al ejemplo mayor, el del triunfo de Bush a pesar de la hostilidad de la mayor parte de los medios de comunicación de masas de Estados Unidos. Estamos dentro de un terremoto político que no ha hecho más que empezar. La pretendida objetividad de las señeras cabeceras de la prensa hace tiempo, mucho tiempo, que huyó por el portalón de la basura que da al callejón.
MOSCAS(5 nuevas tiras) Karlos | León | 01-10-04 Humor animado y un poco sucio. Un excelente trabajo.
LLUEVE SOBRE MOJADO El falso sistema educativo Antonio Yuste 10·12·2004
Sobre el sistema educativo han caído losas y finalidades que han pervertido su funcionalidad
EL PROGRAMA PARA la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA), ha proporcionado resultados previsibles y que acentúan los problemas hace tiempo detectados. Llueve sobre mojado, la enseñanza secundaria no proporciona, con diferente gradiente, los resultados esperables o resultados proporcionales al esfuerzo inversor que realizan nuestra sociedades.
Nuestros jóvenes de 15 años están por debajo de la media de la OCDE en matemáticas, lectura, ciencias y resolución de problemas. Si se considera que la media de la OCDE es a su vez muy decepcionante las conclusiones que cabe obtener pueden ser cinco: a) los jóvenes occidentales son una vagos redomados; b) los jóvenes occidentales bordean la deficiencia mental; c) lo que llamamos sistema educativo no es un sistema; d) el fracaso es del cuerpo de profesores; y e) el programa PISA evalúa un sistema que ha fracasado desde el propio sistema.
A muchos les parecerá oportuno reunir las cinco hipótesis como causa de tan penosos resultados. A otros les apetece cargar las tintas sobre éste o aquel punto. Es cierto que el sistema educativo español tiene todo menos estabilidad, que si LOGSE, que si LOCE y lo que venga. Con cada fracaso se idea un plan que añade en casi todos los casos más leña al fuego. Son planes que se construyen con la misma deriva, el sistema es bueno por sí mismo y el fracaso es por causas exógenas al sistema: pobreza, exclusión social y desestructuración afectiva.
Sobre el sistema educativo han caído losas y finalidades que han pervertido su funcionalidad. Se ha extendido desde hace décadas, la especie de que tanto el trabajo como los estudios son tareas que conviene acometer desde la diversión y donde la inspiración primera debe ser la motivación y el conjunto final debe estar organizado alrededor del todo fácil y sin esfuerzo. Es algo así como el aprendizaje como felicidad. Es el triunfo de las ideologías del deseo sobre las de la voluntad; el triunfo del escamoteo sobre el aprendizaje efectivo; y el triunfo de la concepción del sistema educativo como un sistema de igualación social y parking para cuidar niños, adolescentes y hombres hechos y derechos, cargados de hora lectivas, materias y ruido, mucho ruido y poca educación. El sistema educativo no es un mecanismo de igualación social, no lo es dado hacer tal cosa, debe perseguir ser un sistema eficiente de aprendizaje de la realidad al que todos tienen derecho. Y siendo eso, si se consigue, ya es mucho.
El sistema educativo de enseñanza secundario alemán, que ha generado tres vías distintas a partir de los 10 años, el giymasium que termina en el abitur y da acceso a la universidad, la realschule que abre el camino a la formación profesional y la hauptschule, de menor duración y exigencia que abre el camino a una formación profesional menos cualificada y que culmina a los 15 años, es un sistema que en mi opinión y a la luz del propio sistema, tiene gran sentido y atinencia. El mayor fracaso del sistema se produce, como era de temer, en la hauptschule, donde se acumula lo que nuestro sistema educativo considera grupos de riesgo expuestos a los factores exógenos al sistema antes citados.
En la última evaluación del test PISA, los estudiantes de hauptschule empeoran, se mantiene en indicadores bajos en la realschule y mejora ligeramente el gymasium. La primaria reacción de las autoridad federales ha sido proponer la supresión de las distintas vías y apostar fuerte por la gymasium. La reacción de los distintos lands, la mayoría, gobernados por los democristianos y con fuertes competencias en el sistemas educativo ha sido rechazar la propuesta afirmando que suprimir las vía de formación profesional no garantiza con automatismo mejores resultados. Suscribo tal planteamiento porque en mi opinión el fracaso escolar tiene poco que ver con la extracción social de los alumnos y mucho con las ideas equívocas y falsas sobre el papel de la pedagogía, lo que es cultura y el aprendizaje efectivo y no temporal de normas.
El falso sistema educativo se enfrenta, y digo que es falso porque produce mucho fracaso desde los propios sistemas de autorreferencia (PISA), aún más fracaso si consideramos la insatisfacción que genera en lo que el propio sistema considera casos de éxito, y todavía más fracaso si se considera el esfuerzo creciente que la sociedad realiza para financiar y sostener el no-sistema, se enfrenta, digo, desde hace tiempo a un problema de gran calado: la incapacidad para discriminar la normas que deben ser aprendidas y no ser olvidadas de aquellas otras que pudiendo ser aprendidas serán olvidadas.
El primer gran error que produce el no-sistema educativo es el de considerar que la cultura es ajena al individuo, está fuera de él, lo que hace décadas choca con la ciencia evolutiva. El segundo gran error es no distinguir qué cosas hay que aprender efectivamente y cuando hay que aprenderlas. El tercer gran error que padece el no-sistema educativo es no saber distinguir entre lo aprendido efectivamente y lo aprendido temporalmente y el cuarto gran error es no aceptar que la capacidad de aprendizaje es desigual y rechazar que para saber de lo que a une se le antoje están las bibliotecas o lo que es lo mismo, conviene discernir lo que debe y no debe hacer el sistema educativo.
Los no-sistemas educativos están produciendo sobreeducación a raudales, sin norte ni concierto, con una bajísima productividad en términos de saber, de renta social, renta cultural y renta económica. Crece la desproporción entre lo que se invierte en saber y la productividad esperada en la misma medida que el sistema educativo se interioriza por parte de los ciudadanos como un mecanismo más de la sociedad del bienestar. Es una percepción falsa y un error espantoso. Bajo ningún gobierno o sistema social, es indistinto, el sistema educativo puede ser una forma de bienestar social. Forma parte de las fantasías que se instalan en el cuerpo social, en este caso de la mano de corrientes políticas e ideológicas preñadas de vacuidades. Si la posibilidad de saber es un derecho universal, garantizado por ley, el saber producirá individualmente beneficios sociales en aquellos que aprovechen bien sus oportunidades. De igual modo, si el sistema educativo, es efectivamente un sistema y lo es de manera eficiente, la sociedad entera disfrutará de su productividad.
Se me ocurre y lo propongo para la reflexión que siendo todos cultura, por haber nacido cultura, con capacidades innatas para identificar las relaciones que rigen la realidad y acaso su causalidad, el sistema educativo debiera concentrar su energía en lo que a enseñanza secundario se refiere:
En el dominio del lenguaje, para el que estamos dotados genéticamente, todo lo exhaustivo que sea posible. No estoy hablando de gramática ni de formas literarias. Estoy hablando de algo más arduo y complejo: el dominio del lenguaje en todas su formas y expresiones del que las normas, siendo importantes, es apenas el 10% del problema. No hay dominio del lenguaje sin comprensión de su significado y potencialidad
En el dominio de la noción abstracta de tiempo (pasado, presente y futuro, tiempo geológico, astral y tiempo flexible), para el que estamos genéticamente dotados. Dominio de la noción de tiempo con referencia a la aventura colectiva de nuestra especie y sus realizaciones. Los tuyos y los otros iluminados por el tipo de vínculos que unen y han unido a las comunidades.
En el dominio de las matemáticas (lenguaje formal anómalo desde el punto de vista lógico pero de grandioso poder descriptivo). Y cuando acentúo lo de lenguaje formal anómalo desde el punto de vista lógico lo hago por la complejidad didáctica que entraña.
El ejercicio físico y el deporte.
Nada más. Pero nada menos. El primer y segundo punto facilitan la construcción de la identidad individual y la del grupo. Las tres aproximaciones sientan sólidas bases para el crecimiento personal y una más rápida y consistente formación posterior. El alumno podrá elegir ámbitos temáticos complementarios. Uno o dos como mucho, que puntuarán pero no serán decisivos, para los cuales el sistema debe de proveer de tutores especialistas. Dedúzcase que lo que estoy proponiendo es rehacer el sistema educativo. Si es necio desconocer que existen la bibliotecas lo es aún más que existen los medios de comunicación de masa con una gigantesca oferta de contenidos y que la existencia de internet, autoconstituída como una gigantesca base de datos, son complementarios de forma natural al sistema educativo y a los que el alumno accede sin intermediación del sistema educativo. Si se añade a lo anterior, la premisa de la desigualdad cognitiva en función de las distintas aptitudes, el sistema empezará a producir rendimientos que ahora escasean.
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