La OTAN, Argelia y el Sahara El Gran Nigromante 03·12·2004
Arriba. Paap De Hopo Sheffer. Abajo. Abdelaziz Bouteflika
PAAP DE HOPO SHEFFER, Secretario General de la OTAN, visitó el pasado día 25 de noviembre la capital de Argelia a invitación del Presidente de Argelia Abdelaziz Bouteflika. La propia OTAN lo califica de un viaje histórico y la primera visita oficial que realiza un secretario general a Argelia. La visita alcanza todo su máximo valor político en el contexto de la crisis Saharaui y la elevación de la tensión militar entre Marruecos y Argelia. Jaap De Hopo Sheffer ha considerado a Argelia un socio muy importante por su papel destacado en el seno del diálogo mediterráneo y por su parte, la OTAN, ha hecho público que el viaje tenía como objetivo principal promover la cooperación en el terreno civil, militar y de promoción de la paz y la lucha antiterrorista. A buen entendedor pocas palabras bastan. Argelia es el país magrebí que más ha sufrido las embestidas del terrorismo islámico radical bajo las siglas del GIA, con un saldo de 120 mil víctimas en una década (1988-1998) y la ralentización económica, política y social. El integrismo islamico ha sido responsable de gravísimas atrocidades, degollamientos masivos y la puesta en escena de formas de terror de ferocidad desconocida. Argelia es el país del mundo en el que con mayor violencia se ha manifestado el terrorismo islámico. A mucha distancia se situaría Irak y a diferencia de lo que ocurre en Irak han sido los propios argelinos, en solitario, los que han batido y extirpado uno de los peores enemigos, más enloquecidos, gratuitos y crueles que ha conocido la edad contemporánea. A finales de noviembre de 1992, el gobierno argelino declaró la guerra total a las partidas islámicas del Ejército Islámico de Salvación, (EIS) a las que se unirián más tarde el Grupo Islámico Armado (GIA), Fieles al Juramento (FAJ) y Grupos Salafista de la Predicación el Combate (GSPC) y otros grupos autónomos con su propia capacidad de violencia y similar forma de operar. Es Argelia un país, por tanto, de importancia capital para Occidente. Conocen mejor que nadie la formas del terrorismo radical islámico y la capacidad destructiva de los muyaidines educados y formados en Afganistán al calor de la yijad antisoviética. Conoce muy bien sus formas de operar y organizarse y a su vera, los servicios de inteligencia españoles en la época de Aznar, pudieron profundizar en sus fauces y zonas oscuras. Se sabe que la cooperación entre ambos países fue intensa y muy provechosa para la lucha común contra el integrismo islámico. En el 2001 en una cumbre antiterrorista celebrada en Argelia a la que acudieron los principales cuerpos de policía occidentales, incluidos el FBI, el gobierno argelino les ofreció su experiencia y ayuda y les facilitó pruebas de la financiación de Bin Laden al GIA y al Grupo Salafista. El nuevo vínculo Argelia-OTAN no ha dejado indiferente a nadie.
MOSCAS(5 nuevas tiras) Karlos | León | 01-10-04 Humor animado y un poco sucio. Un excelente trabajo.
EDUCAR A LA CIUDADANIA Aporía del lelo Antonio Yuste 03·12·2004
Nicholas Nixon. Tiempo de reflexión
DICE GUSTAVO BUENO que la izquierda reparte alas para acompañar a los dioses en el disfrute de la realidad. Una realidad que sólo puede ser vista de forma inteligente. La inteligencia, claro, la pone la izquierda, la única racional con postulados eternos, buenos y puros. Todo lo demás, lo que falta, el resto, es efímero, malo e impuro. La izquierda lleva unos años atacada con el concepto ciudadanía como alternativa a pueblo. Descarta el concepto de pueblo, imagino, porque al medio rural no llega el ADSL. Lo de ciudadanía les debe sonar más a internet, a neón y a multicolor por extensión de lo multicultural. Lo de ciudadanía suena en sus labios a añoranza de la sociedad multirracial de la series televisivas. La izquierda española ve mucha televisión y demasiadas series y con los complejos y carencias que la iluminan hace sus propias conjeturas. La más sorprendente es la asignatura Educación para la ciudadanía para impartir en la ESO y bajo la tutela de los profesores de filosofía, geografía e historia.
Se proponen con tan singular iniciativa educar, cómo no, en valores, propuesta que fundamentan en su punto 9, Los valores y la formación ciudadana del siguiente modo la educación debe contribuir a formar personas que puedan convivir en un clima de respeto, tolerancia, participación y libertad y que sean capaces de construir una concepción de la realidad que integre a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma. Es de leer cómo la memoria explicativa, de más de 100 páginas, pasa revista a los más variados asuntos, emigración, tolerancia, individualismo, participación, libertad, democracia, transversalidad, ética, moral o medios de comunicación. Es, ya digo, de leer cómo enumera lugares comunes, frases hechas, contradichas, inconclusas, incoherentes, tornadas e ilógicas en un todo con tintes de manifiesto que bien podría intitularse Aporía del lelo.
La izquierda española se ha propuesto nada más y nada menos que enseñar a ser ciudadano a quien ya lo es. La ciudadanía se alcanza, desde tiempos de Pericles, por nacer en aqueste o aquel otro lugar, ser hijo de quien somos y cuando no es así, por el tiempo de exposición al dióxido de carbono, como decía mi colega de Envés, Clas-Clas, que varía según las legislaciones, a saber, por los años de residencia y otros menesteres. Los militantes de ERC, PSC, IU, CiU, PNV, EA y BNG, auténticos sabuesos étnicos, pensarán, no lo dude, que es una asignatura para españoles. Las palabras de paso, tolerancia, libertad, democracia, moral, ética, inmigración, participación, individualismo son auténticos cajones de sastre que se invocan como apaños al servicio de objetivos partidarios que cabalgan a lomos de otras palabras de paso como solidaridad y justicia que son el eco de otras lejanas que no se anuncian y que suenan como antiimperialismo, anticapitalismo, revolución e izquierdas.
Las opiniones de ningún modo son respetables, qué cosa es esa, en todo caso son discutibles, aceptables, útiles, improductivas o perniciosas. He preguntado mucho, sin lograr satisfacción, cómo se respeta una opinión. La tolerancia sin criterio es quincalla; la democracia sin objetivos es un desideratum; la libertad sin código de conducta, escrito o no, es el caos; el individualismo sin entorno es un embuste; la comunidad sin individuos no existe; la ética sin leyes comunes es inasible; la moral sin convicciones, sin un orden de pensamiento, no existe; los medios de comunicación sin libre albedrío qué son; la izquierda sin demagogia, por último, ¿existe?.
Catecuménesis de izquierda. La Educación para la Ciudadania es eso, la publiciosis de la izquierda, una ulceración del ideario. A mi me suena a Gangrena del Espíritu Nacional y a masas de alumnos de ESO en actitud de pues vale, bostezando, mirando de reojo la pantalla del móvil por ver si entra el mensaje. El mensaje para quedar y hacer la democracia juntos.
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