El Púgil
sale el día 1
de cada mes
PortadaEnvésOjaláEl Púgil
01 • Lunes • Noviembre • 2004
La historia del al-Andalus está muy capada de asperezas
Serafín Fanjul

ESA IDEA DEL ORIENTE inofensivo personificado en al-Andalus (edulcorado, embellecido) es buena. García Gómez tiene un párrafo –que cito en La Quimera de al-Andalus– que va por ese camino. No quiero hacer caricatura de don Emilio, pero en el fondo lo reconoce y él mismo se recreó, para su uso particular, una historia y una literatura de al-Andalus muy limada y capada de asperezas. Al-Andalus, como todas las sociedades medievales, fue brutalísimo e insufrible para nuestros actuales conceptos de vida. Será «caballo de Troya» si se lo permitimos a los mixtificadores que, en realidad, son pocos. Aunque les sigue una caterva de escritores, periodistas y políticos que no saben de lo que hablan.


Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía
Loretta Napoleoni

NO IMPORTA CÓMO lo llamemos —terrorismo, terror, lucha armada, violencia política—, el empleo de la violencia con fines políticos, los atentados contra civiles y el estado de miedo que eso origina forman parte de nuestro mundo desde hace más de cincuenta años. El fenómeno arrastra una gran carga emocional y por ello ha sido muy manipulado. Al norte de Londres, si estás a un lado de la calle el hombre bomba suicida es un héroe, y si estás en el otro, un terrorista y un asesino. Con tantas muertes y tanto sufrimiento por ambas artes, no es posible hoy día tender puentes políticos entre dos interpretaciones.



LA YIHAD MODERNA
CÓMO SE FINANCIA EL TERRORISMO EN LA NUEVA ECONOMÍA
Loretta Napoleoni

--Evacuación de un herido (Irak)

> Reproducimos las conclusiones del interesante libro de Loretta Napoleoni 'Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía'.
----------------
Editorial: Urano Tendencias
462 páginas .
ISBN 84-7953-554-7





Loretta Napoleoni

SE LICENCIÓ en la Escuela Superior de Estudios Internacionales de la Universidad de Jhon Hopkins (Estados Unidos) en 1981 tras obtener una de las prestigiosas becas Fullbright. Desde entonces ha trabajado como consultora en Londres, como economista en el Fondo Monetario Mundial, el Banco Nacional de Hungría, el Chase Manhattan y en la agencia de bolsa Laurie Millbank y como economista jefe en el banco Narodny de Moscú. Desde los años ochenta ha ejercido en diversas ocasiones como corresponsal para periódicos financieros italianos y para revistas de ese país. incluyendo el Corriere della Sera y el Milano Finanza. Se especializó en terrorismo árabe internacional y actualmente vive en Londres donde investiga y estudia sobre terrorismo en la London School of Economics.
EN LONDRES, alrededor de la mezquita de Finsbury hasta hace poco aún era posible comprar vídeos de propaganda islamista. Entre los más solicitados figuraban las grabaciones de las últimas horas de la vida de los hombres bombas suicidas. A pocas manzanas de esa mezquita, en un sótano, actores israelíes aficionados ensayan obras de teatro para recaudar dinero a favor de las víctimas israelíes de los bombarderos suicidas. Éste es el mundo en que vivimos. Nuestra vida cotidiana discurre a la sombra de la violencia política. Para las comunidades musulmana y judía del norte de Londres, que viven contiguas y comparten los mismos carniceros, no existe otra realidad. El 11 de septiembre no ha hecho más que extenderla al resto del mundo.

No importa cómo lo llamemos —terrorismo, terror, lucha armada, violencia política—, el empleo de la violencia con fines políticos, los atentados contra civiles y el estado de miedo que eso origina forman parte de nuestro mundo desde hace más de cincuenta años. El fenómeno arrastra una gran carga emocional y por ello ha sido muy manipulado. Al norte de Londres, si estás a un lado de la calle el hombre bomba suicida es un héroe, y si estás en el otro, un terrorista y un asesino. Con tantas muertes y tanto sufrimiento por ambas artes, no es posible hoy día tender puentes políticos entre dos interpretaciones. El análisis político queda contaminado por el resentimiento y deformado por el odio. La ciencia económica ofrece una herramienta más desapasionada para el estudio de las fuerzas que crean y mantienen organizaciones armadas. Con el tiempo hasta es posible que la economía ofrezca una solución viable.

En este libro he tratado eludir la trampa de la política utilizando un análisis económico para describir el nacimiento y la evolución de la Nueva Economía del Terror, esa trama hecha de delincuencia, corrupción y engaño. No es una red aislada, producto de la interacción entre organizaciones armadas y delictivas. Es una sistema económico internacional vinculado a los sectores legítimo e ilegítimo de las economías tradicionales. Como cualquier sistema económico, la Nueva Economía del Terror ha atravesado una serie de etapas evolutivas hasta adquirir vida propia. Entre dichas etapas las, principales han sido: las guerras por poderes del periodo de la Guerra Fría, el patrocinio de grupos armados desde el extranjero, la privatización del terror, el nacimiento de los estados embrión y la yihad moderna.

Al seguir el rastro de la economía de las organizaciones armadas se ha evidenciado su fenomenal crecimiento. Alimentada por la violencia política, la delincuencia organizada y la vulgar codicia, la Nueva Economía del Terror duplica hoy en volumen el PNB del Reino Unido, triplica el total del líquido en circulación de la moneda estadounidense, y sigue creciendo. En el momento actual, su motor principal es la yihad moderna, producto combinado de la ideología revolucionaria islamista, la búsqueda de la identidad musulmana y las aspiraciones socioeconómicas del mundo musulmán.

La yihad moderna se nutre de una red de economías dirigidas por Estados islámicos, Estados embrión y organizaciones armadas; sus medios de vida son numerosos y van desde empresas legítimas hasta los tráficos delictivos. Exportación de goma arábiga, transfeencias de musulmanes ricos a través de las ONGs, contrabando de armas y de drogas, blanqueo de dinero, forman parte del propósito de alcanzar la autosuficiencia económica. Los estados embrión desean hacerse con los beneficios de esa red, ella los absorbe, y el sistema va creciendo.

Hoy día, el objetivo declarado de la yihad moderna es la destrucción del Estado de Israel y de sus aliados imperialistas occidentales. Son entidades políticas que se definen por su credo religioso, a saber, el judaísmo y el cristianismo. Sin embargo, los verdaderos objetivos son otros: los regímenes que, como la casa Saud en Arabia Saudí o el de Gadafi en Libia, impiden la creación de estados islamistas puros y, por tanto, el nacimiento del nuevo califato que reivindicaría los ricos recursos de los países islámicos. Una vez eliminado el envoltorio religioso, aparece el enemigo en su verdadera naturaleza: las potencias extranjeras e interiores que explotan económicamente a las masas musulmanas.

La época actual es testigo de un choque entre dos sistemas económicos, el uno dominante, el otro subordinado. Esta es la raíz del conflicto entre el terrorismo islamista y Occidente. Al seguir el rastro de la economía de los grupos armados se ha ido descubriendo la complejidad de las fuerzas reales que están detrás del terrorismo islamista, entidades comerciales y financieras mantenidas en la periferia de la economía mundial por sus colegas occidentales. La caída de la Unión Soviética, sin embargo, hizo posible la alianza de esas entidades comerciales en países con una población de origen musulmán. La colonización financiera islámica de los antiguos del sistema soviético fue posible por la alianza de esas entidades financieras y comerciales con el wahabismo, la más estricta e las interpretaciones religiosas del islam.

En la aldea global de la economía internacional, algunas partes de la Nueva Economía del Terror, inevitablemente, entran en interacción con las economías de los países occidentales: blanqueo de dinero, empresas legales dirigidas por organizaciones armadas, organizaciones benéficas, son solo algunos de los muchos vínculos que hay entre ambos sistemas. Asombra comprobar el grado de interdependencia. Occidente es el primer consumidor y el principal vendedor de armamento, que son las principales partidas de ingresos y gastos, respectivamente, en la balanza de pagos de las organizaciones armadas. Las instituciones financieras occidentales reciclan el mayor parte del dinero generado por la economía ilegal del mundo, estimado en unos 1,5 billones de dólares anuales. Cuando le pregunté a un conocido economista ingñes qué pasaría si se retirase bruscamente del sistema toda esa liquidez, admitió que eso sumiría a las economías occidentales en una profunda depresión.

El análisis económico de la interdependencia entre la Nueva Economía del Terror y las economías occidentales sugiere que el primer paso en la lucha contra el terrorismo consistiría en identificar sus canales de interacción con las economías de Occidente, e ir cerrándolos progresivamente, interrumpir sus métodos de integración en le mercado libre y en el mundo del capitalismo. Esta es una decisión que incumbe a los gobiernos pero debe ejecutarse desde el nivel más básico. Lo que solo podrá conseguirse en tanto que nosotros, los ciudadanos de las naciones democráticas, utilicemos el más grande de los privilegios que nos ofrece la sociedad abierta: la oportunidad de estar informados acerca de las decisiones económicas que rigen nuestra vida y de participar en ellas.

En la medida que permitamos que alguien entre en un banco de Florida con un maletín lleno de dinero y lo deposite allí sin que nadie le pregunte por su origen, en la medida que nos obstinemos en vivir y trasladarnos de un sitio a otro de tal manera que crezca nuestra dependencia del petróleo extranjero, en la medida que invirtamos en empresas que se injieren en la política de estados independientes y obtienen beneficios sin tener en cuenta el coste humano, estamos labrando nuestra propia destrucción.

Son cuestiones económicas, pero que exigen una autodisciplina individual y colectiva, y la voluntad de tomar decisiones difíciles. Decisiones tan difíciles como las que nos exigieron en pasados tiempos de guerra. La amenaza ahora es más difusa, pero las consecuencias de no hacer nada son más dañinas, y más globales, que en ningún momento de nuestra historia.


--------------
Texto: Loretta Napoleoni. Experta en terrorismo árabe internacional. Investiga y estudia en la London School of Economics.

[c] COPYLEFT. Autorizada la reproducción sin fines comerciales | Publicidad | Directorio | Circulación | EDITA. Tradición Web, S.L. | Diseño e ingeniería: antizipa | Diseño optimizado para pantallas de 1024 x 768 pixeles y banda ancha. Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja.