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Ojalá sale el
día 1 de cada
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01 Lunes Noviembre 2004
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Los caballeros las prefieren rubias o por qué ustedes no son unos caballeros
Lylanda
...NO OBSTANTE, yo siempre he considerado mucho más interesantes esos casos en los que la ficción o la obra de arte preceden a los hechos reales que parecen imitarlas, sin que haya conciencia de ello por parte de sus actores. Se trata de jugadas maestras del Destino en las que uno o varios seres humanos, al azar, terminan poniendo en escena situaciones que ya había pensado (y llevado al papel o al celuloide) otra persona que contaba con los medios para hacerlo...
El libro de las in-mutaciones
Lylanda
...EL JOVEN NOBLE, con caminar circunspecto, se acercó al oráculo desconocido. Dudó unos instantes antes de formular su pregunta. La pregunta ya era antes de ser declarada. El oráculo conocía la respuesta antes de emitirla. La ceremonia del té trajo paz y sosiego. En la calma, el noble interrogó al oráculo: ¿SE PROLONGARÁ MI LABOR COMO INSTRUCTOR? Y el oráculo respondió...
Catálogo de asuntos
AMQS
...TENGO UN AMIGO cuya mujer no me conoce y teme que haya algo que no hay entre nosotros. Para ahorrarse explicaciones, quedamos en secreto. A veces nos reunimos también con una amiga cuyo marido piensa que la voy a animar peligrosamente a hacer lo que a ella le apetezca, así que le miente. Le cuenta que queda con sus amigas casadas, a las que en realidad no ve jamás, porque están demasiado ocupadas con sus vidas clandestinas....
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LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS O
POR QUÉ USTEDES NO SON UNOS CABALLEROS
Lylanda
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--Madonna |
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Dedicado a Sharon Stone,
Marilyn Monroe y, por supuesto,
a Madonna
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Así se escribió 'Por qué ustedes no son unos caballeros'
LYLANDA ha creado una especie de "taller literario" con tres amigos en el que tratan de ejercitarse en el asunto de escribir. Siguiendo un orden propuesto de antemano, uno de los asistentes plantea una "tarea" a partir de la cual cada uno debe elaborar un relato. Dos semanas después se reunen y los leen, los critican y el que sigue deja la tarea para el relato de la siguiente sesión. Por qué ustedes no son son unos caballeros nació a partir de una tarea en la que debían cambiar algún detalle de su apariencia personal y elaborar un relato que consignara las reacciones de otras personas ante dicho cambio. |
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¿QUIÉN COPIA A QUIÉN: la ficción a la realidad o viceversa?. Todos hemos visto y leído esas historias "basadas en casos de la vida real", que bien pueden resultar una obra de arte (Noticia de un Secuestro, Una Mente Brillante, Cordero de Dios, Guernica) o espeluznantes episodios que van a engrosar el archivo de programas como Siguiendo el Rastro.
No obstante, yo siempre he considerado mucho más interesantes esos casos en los que la ficción o la obra de arte preceden a los hechos reales que parecen imitarlas, sin que haya conciencia de ello por parte de sus actores. Se trata de jugadas maestras del Destino en las que uno o varios seres humanos, al azar, terminan poniendo en escena situaciones que ya había pensado (y llevado al papel o al celuloide) otra persona que contaba con los medios para hacerlo.
Piénsese por ejemplo en la malograda historia de Lady Di, una humilde maestra, desposada por un príncipe (en quien nunca se operó la magia del beso que le quita la apariencia de sapo), y que se convierte, de un día para otro, en Princesa Diana y hace realidad tantos cuentos de hadas en los que, siempre, hay una vieja bruja como la Reina Isabel II y al menos una rival tan bruja como la anterior, encarnada en este caso por Camilla Parker-Bowles.
Pero qué decir de esas anónimas historias de amor que comienzan (por favor, imaginen a Meg Ryan en plan universitaria-bonita-e-inteligente-pero-despistada, llevando en la mano varios libros y una gran mochila) tropezando, cuando se cruza con un émulo del atractivo Tom Hanks gafufo, y el inevitable montón de libros esparcidos por el suelo, entre los cuales se encuentra precisamente el que ha escrito el torpe de Hanks, a quien ella admira y quería conocer desde que leyó su primera publicación ya que está segura de que él obtendrá el Pullitzer o de que al menos le ayudará a ella a obtenerlo.
De todos modos, los relatos que más impactan en el gran público son aquellos en los que el asesino ha utilizado técnicas tan sofisticadas como las del Doctor Hannibal Lecter (caso del caníbal alemán que conmocionó al mundo el año pasado cazando sus presas por Internet) o en el que dos jóvenes amantes de [el barrio] Venecia cometen suicidio porque sus familias (Capuletos y Montescos proletarios) no consienten tal relación.
Sin embargo, hay ocasiones en las que pasa desapercibido ese rasgo de lo real que hace paralelo con las creaciones ficticias que conocemos, como cuando nos inquieta una sonrisa pero no atinamos a recordar a la dama napolitana inmortalizada por Leonardo o cuando intuimos que esos dos desconocidos que han intercambiado miradas en el supermercado terminarán revolcándose esta noche entre champagne y satén negro pero no tenemos en cuenta lo mal que terminaron Michael Douglas y Glenn Close en Atracción Fatal.
Tal vez por eso, por la poca atención que en ocasiones se presta a pequeños detalles de las situaciones que vivimos, es que he visto frustrado, en cierta medida, el experimento de cambiar algo en mi apariencia para observar la reacción de quienes me rodean. Puede haberse tratado de desinterés o sencillamente de cortesía, ya que nadie se ha atrevido a manifestar la sorpresa que le causa mi inquietante cruce de piernas... ¿será que, a pesar de que soy rubia, psicóloga y escribo, no se acuerdan de la escena más famosa de Bajos Instintos?.
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Texto: Lylanda |
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