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09 Martes Noviembre 2004
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EL INCIERTO FUTURO DE LA CIENCIA EN ESPAÑA
Llorar en España
Jorge García Diez
LOS INVESTIGADORES QUE suscribieron un manifiesto a favor de un Pacto por la Ciencia poco antes de la elecciones legislativas españolas, en marzo de 2004, comentan con la boca pequeña el escaso eco que tuvo su manifiesto a pesar de los apoyos y las promesas políticas recibidas. Los presupuestos generales de Estado no contemplan un cambio de estrategia de financiación a medio plazo y no parece que los partidos políticos, presentes en el Congreso, quiera hacer cosa distinta a maniobras orquestales, utilizando la ciencia como excusa para atacar al contrario pero negándole en el fondo el agua, el pan y el oxígeno. El Estado de las autonomías, por si los factores adversos fueran pocos, añade confusión y desorden al futuro de nuestros investigadores... [sigue]
LA DIFÍCIL MISIÓN DE EDUCAR
El sistema educativo a debate
Cazurra Bit
ESPAÑA NECESITA URGENTEMENTE evaluar de manera global su sistema educativo y su aportación al nivel de vida de los españoles. Es una sensación generalizada que nuestro nivel de vida depende más del entorno cultural y territorial al que pertenece España y muy poco a los rendimientos sociales de nuestro sistema educativo. ¿Posee España un sistema educativo carísimo en razón de su bajísima productividad social?... [sigue]
Las políticas progresistas matan de hambre
Antonio Yuste
NECESITAMOS SABER con precisión cuántos millones de personan han matado las políticas progresistas en los últimos 75 años. Políticas inspiradas por los países gobernados por partidos o coaliciones progresistas u organismos internacionales animados por doctrinas progresistas. Los progresistas aplauden el racismo inverso, de las minorías contra las mayorías y de los que se quieren vengar por racismos anteriores, aplauden la esclavitud (caso Sudán), el abuso sexual, la humillación de la mujeres, los campos de concentración, los éxodos masivos, la tortura, el crimen selectivo, la tiranía, la militarización de los niños y el hambre siempre y cuando su protagonistas estén embarcados en políticas de dinero con la excusa de la justicia social... [sigue]
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MOSCAS (5 nuevas tiras)
Karlos | León | 01-10-04
Humor animado y un poco sucio. Un excelente trabajo. |
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EL INCIERTO FUTURO DE LA CIENCIA EN ESPAÑA
Llorar en España
Jorge García Diez 09·11·2004 |
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MARIÀ ALEMANY LAMANA, catedrático de Biología y experto en nutrición y bioquímica de los alimentos, fue premiado en 1994 por la Fundación Catalana para la Investigación por su libro El virus de la gloria, en el que se abordan las intenciones ocultas, corruptelas, guerra masivas y puñaladas que se dan en el sistema universitario español por un pedazo de gloria. A lo que en su día fue considerado como un libelo por sus compañeros, debido a la incomodidad de sus contenidos, añadió en el 2002 otro título con la misma deriva, Investigar en España es llorar, en el que describe el ego del científico, los tipos de investigador y los equipos con los que se rodea, el
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ultramundo de los becarios y la selección de investigadores, la productividad, los resultados del trabajo científico, el concepto de espacio y tiempo para el investigador, el equipamiento, el contexto legal, los objetivos de la investigación y sus costes reales. El lector puede imaginar la vocación de Marià Alemany. Sus trabajos están a medio camino entre la denuncia y la descripción exhaustiva. Su libros tienen un doble valor, su capacidad descriptiva, que no hay que minusvalorar, y la bizarría que suponer desafiar las prácticas corporativas de los propios compañeros. Marià nos recuerda que alguna culpa tienen los propios investigadores y el propio sistema científico español, del estado actual de cosas. Los investigadores han demostrado por activa y por pasiva su poca o nula disponibilidad para mejorar el propio sistema. Son expertos externos al núcleo de la universidad, en su defecto, los que tienen la misión de informar y poner orden y futuro donde no hay nada o muy poca cosa y deslavazada. Cuesta trabajo creer que desde fuera del sistema, sin asentimiento del mismo, sin colaboración de sus actores principales, sea posible desplegar iniciativas que modifiquen el curso de los acontecimientos. El horizonte del sistema científico español es tan oscuro como sombría es la actitud de todos las partes implicadas: los investigadores, los políticos, los empresarios y la propia sociedad. Una actividad, la investigación, que exige por mitades disciplina férrea y motivación o entusiasmo, no es administrable con criterios burocráticos o interpretaciones administrativas iluminadas.
Los investigadores que suscribieron un manifiesto a favor de un Pacto por la Ciencia poco antes de la elecciones legislativas españolas, en marzo de 2004, comentan con la boca pequeña el escaso eco que tuvo su manifiesto a pesar de los apoyos y las promesas políticas recibidas. Los presupuestos generales de Estado no contemplan un cambio de estrategia de financiación a medio plazo y no parece que los partidos políticos, presentes en el Congreso, quiera hacer cosa distinta a maniobras orquestales, utilizando la ciencia como excusa para atacar al contrario pero negándole en el fondo el agua, el pan y el oxígeno. El Estado de las autonomías, por si los factores adversos fueran pocos, añade confusión y desorden al futuro de nuestros investigadores.
Uno de los firmantes del manifiesto, el actual Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Carlos Martínez Alonso, ha declarado recientemente que la situación administrativa del CSIC es deplorable. Deplorable es, asimismo, la interminable autorreforma del propio CSIC decenas de años consumidos, una institución burocratizada e inmovilizada por sus propias incompetencias.
A la renta percápita española y a nuestro PIB le corresponde otro tipo de esfuerzo financiero en investigación. El que no se realice forma parte de las paradojas de España. Se tiene la sensación de que se mantiene la estructura investigadora por su indespensabilidad para simular futuro y prosperidad y que más allá del propósito de simulación su interés languidece hasta la falta de aliento. Cuando los investigadores reclaman alejarnos de nuestro misérrimo 1% del PIB dedicado a investigación y acercarnos al 3% de la Unión Europea, olvidan que la mitad de los recursos que la UE dedica a investigación proceden del sector privado.
Muchos son los que se interrogan, con gran acierto, sobre los procedimientos para estimular el acercamiento de la iniciativa privada a nuestro sistema científico, considerando que dicho sector es PYME casi en su totalidad, con limitada disponibilidad financiera. ¿Qué mecanismos oueden hacer posible, el acercamiento de la PYME al sistema científico, lo que en puridad es complejo y difícil pues factores históricos, fiscales y burocráticos se oponen a dicho acercamiento?.
Se espera de la Universidad que esté al día, investigue, instruya, que sea factor de prosperidad y motor del futuro. Se la exige además que lo haga sin recursos, sin combustible, y obtener las máximas calificaciones en la difusión de luz y libertad. Son propósitos que por sí mismos constituyen auténticos desafíos para la propia ciencia, van mucho más allá de la cuadratura del círculo, la química fina o la física celeste. ¿Cabe pensar que es así porque la sociedad española es plenamente consciente de estar a la altura de sus investigadores?. Para llorar, en España se investiga.
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Texto: Jorge García Diez |
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