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03 Miércoles Noviembre 2004
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LA RECONVERSIÓN TOTAL
El negro futuro del carbón no es un pleonasmo
Cazurra Bit
LA MAYOR PARTE de nuestras explotaciones mineras han sido organizadas para atender a un único cliente: la generadora eléctrica que tienen en sus alrededores. Si a dicha instalación térmica por imperativos del Protocolo de Kyoto se le limitan la emisiones de dióxido de carbono y tiene que suspender la quema de carbón o limitar su combustión, ¿qué alternativa le queda a su único proveedor?... [sigue]
LAS LECCIONES DE FLORIDA 2000
Los americanos hacen cola para elegir presidente
Jorge García Diez
DE LOS 34 ESCAÑOS del Senado que se disputan en las presentes elecciones, cuatro que ocupan republicanos los de Alaska, Colorado, Kentucky y Oklahoma y cinco que ocupan demócratas La Florida, Luisiana, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Dakota del Sur son los más reñidos, y determinarán el partido que controlará el 109 Congreso. El partido mayoritario establece el calendario legislativo y encabeza cada una de las comisiones del Senado, así que el control partidario del Senado es importante, independientemente de quién gane la presidencia. El partido mayoritario controla, a su vez, la modulación de debate en cualquier cuestión que se presenta ante el Senado. Dado que el Senado ejerce poder exclusivo para aprobar legislación y aprobar impuestos y asignaciones, desempeña un papel decisivo en el logro o fracaso de los objetivos de una administración. Los estadounidenses eligen cada dos años un tercio de los 100 escaños del Senado, cuyo mandato es de seis años.... [sigue]
TENDENCIA DEL VOTO
La lucha por la Casa Blanca
Cazurra Bit
EN LA PRIMERA VUELTA votan los ciudadanos en la segunda los Estados. Si más de dos candidatos, tres, cuatro, cinco
consiguieran electores, en la votación del estado podían hacer bascular el resultado hacia un candidato que no hubiera sido el más votado. Por eso se dice que votan los ciudadanos y votan los estados. En cualquier caso la polarización entre el partido demócrata y el republicano es tan acusada que los candidatos de partidos pequeños o independientes apenas tienen posibilidades de conseguir electores... [sigue]
El arte de agitar
Antonio Yuste
LOS QUE HEMOS vivido muy de cerca la campaña electoral de EE UU, sabemos con precisión el salto cualitativo que ha experimentado la red (Internet) y el papel principal que ha desempeñado en toda la campaña. Internet está transformando los incentivos del liderazgo político, los incentivos para la participación y las estrategias de comunicación como nadie podía suponer que ocurriera. Modificará en un corto periodo de tiempo, las estrategias de representación.... [sigue]
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MOSCAS (5 nuevas tiras)
Karlos | León | 01-10-04
Humor animado y un poco sucio. Un excelente trabajo. |
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LAS LECCIONES DE FLORIDA 2000
Los americanos hacen cola para elegir presidente
Jorge García Diez 03·11·2004 |
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Laura Bush
El Senado de los EE UU
De los 34 escaños del Senado que se disputan en las presentes elecciones, cuatro que ocupan republicanos los de Alaska, Colorado, Kentucky y Oklahoma y cinco que ocupan demócratas La Florida, Luisiana, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Dakota del Sur son los más reñidos, y determinarán el partido que controlará el 109 Congreso. El partido mayoritario establece el calendario legislativo y encabeza cada una de las comisiones del Senado, así que el control partidario del Senado es importante, independientemente de quién gane la presidencia. El partido mayoritario controla, a su vez, la modulación de debate en cualquier cuestión que se presenta ante el Senado. Dado que el Senado ejerce poder exclusivo para aprobar legislación y aprobar impuestos y asignaciones, desempeña un papel decisivo en el logro o fracaso de los objetivos de una administración. Los estadounidenses eligen cada dos años un tercio de los 100 escaños del Senado, cuyo mandato es de seis años. |
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DE LOS ERRORES de las elecciones en La Florida, en las pasadas elecciones presidenciales en los EE UU, fueron muchas las instituciones, fundaciones e institutos de análisis, las que se prodigaron en estudios para entresacar conclusiones. Una conclusión común, compartida por todos, fue que los sistemas mecánicos de recuento de votos debían ser revisados y sustituidos por otros electrónicos más eficientes. Las papeletas de cartulina soportan mal la intensa humedad y generas mucha casuística, con pérdida de votos, por los errores en las perforaciones manuales y posteriormente en los recuentos. Son sistemas que malgastan derechos políticos de los ciudadanos transformándolos en voto nulo, no contabilizable.
En el mismo sentido se sugería que si se reducían los costes de campaña, se reduciría el séquito de expertos, asesores y abogados que tanto influyeron en los sucesivos recuentos que se produjeron en el estado de La Florida y que tanto perturbaron a los ciudadanos de aquel Estado y tanto daño hicieron a la imagen pública de los Estados Unidos.
Fueron muchos más los que pusieron el acento en la naturaleza constitucional del ordenamiento jurídico de los Estados Unidos para limitar las interpretaciones de organizaciones sociales y cívicas, partidos y medios de comunicación que invocando sondeos o la opinión de la gente, estaban minando la integridad y fiabilidad del proceso electoral. Muchos concluyeron que era un bien universal disponer de un sólida administración electoral que hiciera posible un censo más fiable. Y para minimizar las arbitrariedades que anidan en la improvisación y un exceso de voluntarismo, se recomendaba poner algo más de negocio en la estructura electoral.
Eran advertencias que se hacían intentando limitar las interpretaciones extensivas que invocando derechos fundamentales, se oponían a la existencia de censos fiables, bien administrados, a la existencia de autoridades y estructuras electoras más solventes y a la necesaria imparcialidad de dichas estructuras, imparcialidad que convenía proteger con poderes y atribuciones sólidas para evitar la judicialización de los resultados y el menoscabo de su autoridad por expertos, abogados y asesores de los distintos partidos.
Hasta aquí las recomendaciones más sensatas. El Congreso de los Estados Unidos se calzó las botas de resolver tan humillante espectáculo y pidió a la Comisión Federal Electoral que elaborará un reglamento que sirviera de guía para la modernización de los sistemas de recuento. En 2002, después de pasar la criba de la exposición pública, dicho reglamento vio la luz. ¿Fue suficiente?. Pues no. Muchos de los procedimientos allí expuestos no se han respetado. Los procesos de certificación no se cumplen, el código (software) no se abre para el escrutinio de los auditores y certificadores. Los procesos de certificación de la mayor parte de estados son opacos y están a merced de las diminutas estructuras electorales que mangonean las adjudicaciones de contratos a proveedores. Las empresas proveedoras de soluciones de voto electrónico con fallos muy graves, caso Diebolds, no han visto revocadas sus certificaciones. La improvisación y las carreras, para terminar, ha sido la nota dominantes en dicho proceso de modernización.
No se ha avanzado nada o muy poco, y no deja de resultar curioso, en la estabilización de la organización humana electoral de los distintos estados y en la conveniencia de disponer de un censo más estable. Por razones que ya hemos explicado los ciudadanos se resisten a ser censados y que los censos que se constituyen para cada votación sea conservados. Existe en buena parte de los Estados Unidos la tradición política del gobierno pequeño, sin sobrecarga de funcionarios y con las atribuciones justas para gestionar el interés general. Una suerte de tradición liberal-anarquista con potente base social, rechaza un excesivo peso y control por parte de la administración estatal. Rechazan la existencia de un censo estable y la existencia de una cédula personal de identificación, tal como existe en España.
Las raquíticas partidas presupuestarias asignadas para sustituir los sistemas manuales o mecánicos por otros electrónicos han dado como resultado muy pocos colegios electorales para muchos electores. De un lado, el administrador ha supuesto que el sistema de voto electrónico aporta mayor productividad, lo que es cierto en eficiencia y calidad del recuento. No lo aportan, como ellos imaginan, en la captación del voto. El proceso sigue siendo igual de laborioso que con el procedimiento manual. Sus previsiones se verán contrariadas por los hechos. Como norma general los estados han planificado un despliegue gradual de urnas electrónicas, en parte por previsión, para evitar un colapso o fracaso global y en parte para diferir los costes a través de varias legislaturas. Y donde hay urnas electrónicas habrá muchas colas por una insensata y desproporcionada adjudicación de electores.
Para la mayor parte de sistemas electrónicos, la captación del voto es un sistema lento, que se complica en la misma medida que coinciden elecciones presidenciales, legislativas federales, estatales, a gobernador y numerosos referendos. Añádase que las previsiones de participación se han disparado.
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Texto: Jorge García Diez |
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