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Prensa libre y prosperidad Tim Carrington y Mark Nelson
Carrington y Nelson, expertos del Instituto de Estudios del Banco Mundial, nos plantean el papel motor de la prensa libre en las sociedades en desarrollo, su papel contributivo a la transparencia, a la vigilancia y participación social y las dificultades para su supervivencia.
Medios de comunicación libres y eficientes son parte indisoluble del desarrollo económico
Los medios contribuyen a la actividad económica, pero el estado de la propia economía influye en la salud de los medios
La existencia de medios de difusión libres y que funcionen, asociada durante largo tiempo con cualquier democracia feliz, resulta tener vínculos igualmente fuertes con economías de mercado capaces de crecer, crear empleo y aliviar la pobreza. El vínculo de los medios de difusión funcionales con el progreso económico ha sacado de un ámbito de discusión puramente político las cuestiones de la libertad y viabilidad de los medios de difusión. Si una prensa floreciente parece ir de la mano con mejores resultados económicos incluidas las medidas como tasas más bajas de mortalidad infantil, entonces, las instituciones como el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo deben comenzar a apoyar el desarrollo de los medios como uno de los elementos que contribuyen al desarrollo económico y social más amplio.
Sin embargo, la interacción entre los medios y la economía circundante no es simple. Los medios contribuyen a la actividad económica, pero el estado de la propia economía influye en la salud de los medios. La experiencia en varios países ilustra las maneras en que la prensa está imbuida en la economía, tanto al contribuir a ella como al nutrirse de ella por lo menos cuando las leyes, políticas e ingenio comercial de los gerentes de los medios de difusión lo permiten. Las empresas necesitan medios independientes con prestigio para que los productos y servicios de las empresas entren en contacto con su base social.
En Polonia, el principal diario, Gazeta Wyborcza, resistió los sombríos años de ley marcial comunista imprimiendo a mano y luchando para apoyar a los miembros encarcelados de su personal. La democracia, la desaparición de los férreos controles del gobierno y el reordenamiento económico general cambiaron radicalmente el ambiente de la actividad de los medios. A mediados de la década de 1990 Gazeta se privatizó, se expandió a la radio, la televisión y la Internet, y acudió al creciente sector privado de Polonia en busca de avisos de publicidad. Zofia Bydlinska, editora del periódico antiguamente atribulado, hizo algunos cálculos en una etapa de la expansión y estimó que sus acciones en la compañía de medios de difusión, adquiridas al comienzo de la transición a precios preferenciales, habían subido enormemente a un valor de 2,3 millones de dólares.
Las compañías de medios de difusión, sin embargo, no siempre siguen esta trayectoria. En enero de 1999, Anderson Fumulani, un emprendedor reportero y editor en Malawi, inició Business Watch, una revista independiente trimestral que cubre información de comercio y economía en ese estado recientemente democratizado del sur de Africa. Economizó mediante la contratación de periodistas en formación que esperaban poca o ninguna paga y trabajó incansablemente para conseguir publicidad del sector privado de Malawi. Pero después de cuatro números - ninguno de los cuales atrajo más de 500 compradores - Business Watch tuvo que cerrar. En vez de calcular el aumento del valor de sus acciones, dos años después del fracaso de la publicación, el señor Fumulani todavía estaba lleno de cuentas pendientes. "Todavía no he terminado de pagar las cuentas de teléfono", se quejaba.
Malawi, uno de los países más pobres del mundo, está limitado por altas tasas de analfabetismo, redes de distribución débiles y un sector de comercio que sigue sujeto a la influencia política. Aunque los inversionistas extranjeros han invertido millones de dólares en el promisorio negocio de los medios de difusión en Polonia, la mayoría ve en los medios independientes una tarea titánica condenada al fracaso. La publicidad con frecuencia proviene principalmente del gobierno. Incluso a las empresas llega a preocuparles anunciarse en publicaciones que critican al gobierno.
Detrás de los debates con frecuencia apasionados sobre los derechos y responsabilidades de los medios, hay un hecho simple que con frecuencia pasan por alto las organizaciones internacionales que dan forma a los proyectos de apoyo a los medios: los medios son un negocio. Y como ilustran los casos de Polonia y Malawi, el negocio de los medios es capaz de crear tanto éxitos financieros enormes como fracasos deprimentes. El éxito de los medios depende sobretodo de las estrategias para crear una base de lectores, reputación e ingresos en distintas condiciones económicas.
A medida que más analistas reconocen que los medios funcionales son un "bien de desarrollo", capaz de contribuir a mejorar la responsabilidad, los mercados eficientes y las sociedades ricas en información, es importante reconocer que todos estos beneficios se derivan de la independencia financiera de los medios. Y esa independencia, a su vez, es una función tanto de la economía circundante como de la habilidad de una compañía de medios de difusión en particular para aprovechar un ambiente económico dado.
> Independencia financiera
La búsqueda de independencia financiera raramente es fácil. Las presiones financieras podrían empujar a las organizaciones de medios de difusión hacia salvadores que aseguren su solvencia, pero que cobren un alto precio en términos de su independencia. Los medios financieramente débiles en democracias frágiles son vulnerables a la absorción por intereses políticos o económicos con tendencia a convertirlos en unidades de propaganda con fines distintos a los de la información independiente.
Tatiana Repkova, quien fundó un semanario de negocios en los primeros años de la transición de Eslovaquia y luego fue directora del importante diario eslovaco Pravda, escribe que "en los países antiguamente comunistas la censura de los medios como principal limitación a la libertad de expresión ha sido reemplazada, en gran parte, por la presión económica.... Esto es algo bueno para la independencia, aunque no siempre se lo entiende de esa manera".
Este sentimiento se refleja en un boletín del Centro Internacional de Periodistas publicado en Internet en octubre de 2001 (http://www.ijnet.org). Según este informe, "Los medios impresos en Serbia enfrentan problemas económicos formidables y con frecuencia busca apoyo financiero. Como resultado, 'se convierte en fácil presa de los políticos', dijo Dragan Janjic, jefe de redacción de la agencia Beta News, a mediados de octubre, en una mesa redonda organizada por el Instituto de Filosofía y Teoría Social".
Según el informe, Janjic añadió que los cambios importantes en los medios sólo serán visibles cuando haya cambios importantes en la economía. "Antes de eso, no podemos esperar nada", dijo.
Como lo destaca el testimonio del jefe de redacción serbio, las presiones económicas cada vez peores con frecuencia empujan a las organizaciones periodísticas a buscar un puerto seguro, lo cual puede resultar en acudir a políticos o intereses especiales para obtener ayuda. Sin embargo, hacer esto podría dañar su independencia editorial. El periódico o la estación de radio o televisión podría estar sufriendo pérdidas económicas, pero si ayuda a decidir una elección, o a asegurar una ventaja legislativa o reglamentaria deseada, el propietario probablemente podría llegar a la conclusión de que esa unidad periodística se ha ganado su manutención.
> Rusia: un florecimiento y una caída
En ninguna parte este vínculo con las condiciones económicas circundantes y los altibajos de un proceso de transición económica poco firme ha sido ilustrado con más claridad que en Rusia. El país experimentó un florecimiento de la libertad de los medios en los primeros dos años después de la caída de la Unión Soviética, pero esta nueva cultura de medios tuvo que enfrentarse a las sombrías realidades económicas del entorno. A medida que el ingreso per cápita caía más del 50 por ciento durante la década, y se estancaban las partidas para publicidad, una gran parte de los medios cayó en manos de patrocinadores nuevos y altamente politizados, tanto públicos como privados, que los usaron con sus propios fines estrechos.
Tras el derrumbe de la Unión Soviética, la mayor parte de los medios rusos buscaron la independencia editorial y el sustento financiero de las autoridades públicas y de patrocinadores privados. Fue una fórmula para el fracaso. No sólo los pagos de las autoridades del gobierno han sido demasiado pequeños para asegurar la creación de compañías de medios de difusión modernas, sino que la continuada dependencia de patrocinadores partidistas hizo poco para crear un periodismo de calidad o para convencer a los lectores del valor de los medios en el nuevo ambiente posterior a la Unión Soviética.
Una analista de las tendencias de los medios de difusión rusos, Ellen Mickiewicz, del Instituto de Política Pública Terry Sanford en la Universidad de Duke, encuentra que los consumidores típicos de información periodística se han ajustado permanentemente a estas distorsiones: dice que los lectores y televidentes rusos esperan poco en materia de exactitud y confianza y tienen la noción de que "la información no es un producto estable por sí mismo". Con esta perspectiva, los rusos miran la producción periodística como un conjunto de informes tendenciosos, ofrecidos como un mosaico combinado de información del cual los consumidores deben extraer sus propias versiones de lo que es cierto y exacto.
Los gobiernos regionales todavía adjudican una importante porción de sus presupuestos a los medios de difusión en masa, y aunque estos subsidios no son enormes en términos monetarios, son suficientes para causar dolores de cabeza a los competidores independientes, que deben sobrevivir sin la colaboración financiera o política del gobierno local. Puede ser problemático competir por anunciantes contra rivales subsidiados que pueden cubrir parte de sus costos con fondos del gobierno y ofrecer tarifas más bajas a los que se anuncian.
Las compañías de medios de difusión que no quedaron bajo control de las autoridades políticas cayeron en manos de los imperios financieros y negocios que surgieron en Rusia en la década de 1990. Los notorios "oligarcas" tendían a dirigir las unidades de medios no como empresas de información y noticias de calidad sino como brazos de propaganda para otros intereses. Las unidades de medios de difusión quedaron envueltas en la batalla entre los oligarcas y el gobierno, y su "independencia" fue tan limitada como la de los que dependían de la buena voluntad política.
No obstante, muchos administradores de medios rusos dicen que el país está saliendo lentamente de la fase más difícil de su transición y pronto se parecerá más a Polonia o a la antigua Alemania Oriental. Será crucial crear una economía más firme, junto con una nueva capacidad para construir una base financiera con la publicidad del sector privado en vez de la generosidad del gobierno o los subsidios de los oligarcas.
> Brechas digitales, fronteras digitales
A medida que aumenta la preocupación por la "brecha digital", es útil recordar que la conectividad de alta tecnología en general se alinea con la saturación de medios de baja tecnología. En "Brecha digital: participación cívica, pobreza de la información y la Internet mundial", Pippa Norris escribe: "Los países ricos como Suecia, Estados Unidos y Australia están adelante no sólo en lo que respecta a la Internet, sino también en cuanto a la distribución de otros medios como lectores de periódicos, aparatos de radio y televisión, computadoras personales y teléfonos de línea y celulares. Había poca diferencia entre el uso de medios antiguos y medios nuevos; la proporción de personas en línea en cada país se relacionaba fuertemente con la distribución de servidores de Internet, teléfonos y computadoras personales, pero también estaba relacionada de manera importante y fuerte con la distribución de radios, aparatos de televisión y lectores de periódicos en cada nación. Esto significa que la gente que vive en sociedades más pobres, excluidas del flujo mundial de comunicaciones como Burkina Faso, Yemen y Vietnam estaban separadas en gran parte de toda forma de tecnología de la información, incluso medios de difusión en masa tradicionales como radios y periódicos así como de los más modernos, como teléfonos móviles y computadoras personales".
No obstante, las oportunidades en línea ayudan a algunos periodistas a eludir los controles estatales impuestos a los medios tradicionales. Una de las evoluciones más interesantes de la prensa en el mundo ha ocurrido en Malasia, uno de los tigres económicos asiáticos donde el gobierno de Mahathir aplica una ley que prohíbe las noticias "maliciosas" y le permite al gobierno cerrar las publicaciones "subversivas". Todas las publicaciones periodísticas deben ser licenciadas anualmente. Una Ley de Sedición y una Ley de Seguridad Interna restringen aún más las críticas a las políticas del gobierno.
Sin embargo, las nuevas plataformas de medios de los servicios en línea e Internet disfrutan de una condición altamente protegida en Malasia, que se ve a sí misma surgiendo como una potencia de alta tecnología y desea evitar que el sector en surgimiento de la tecnología de información quede atrapado en la misma red de restricciones que rodea a los medios noticiosos de la corriente principal.
Steven Gan, un periodista precursor que con frecuencia se encuentra en disputas con el gobierno, estableció el periódico de Internet Malaysiakini a fines de 1999 y ha conseguido mantenerlo a flote desde entonces, con un público de 120.000 a 150.000 lectores. Con fondos iniciales de la Southeast Asian Press Alliance, Gan descubrió que Malaysiakini había atraído 100.000 lectores luego de 18 meses de operaciones, cinco veces más que los 20.000 que había esperado. Mientras tanto, el periódico consiguió publicidad del sector privado que cubre el 50 por ciento de sus costos operativos.
La estrategia de negocios se ajusta a las realidades económicas y políticas de Malasia, donde existe una base de publicidad comercial comparativamente vibrante y donde el público tiene curiosidad por leer en línea lo que no hay en la prensa general. Lo más importante fue la apertura creada por las políticas divergentes del gobierno respecto a los medios antiguos y los nuevos. "El gobierno ha prometido no censurar la Internet al tiempo que mantiene fuertes controles sobre la prensa tradicional", dice Gan. "Estamos explotando esa escapatoria".
Los países que han hecho progresos más rápidos como los reformistas rápidos de Europa Central y Oriental han tomado la creación de una prensa eficaz como parte integral de la agenda de reforma del sector público y de la economía. Estos países no sólo han insistido en que los medios sean privatizados y se los quite de los presupuestos de las autoridades nacionales y regionales, sino que han seguido políticas económicas y reglamentarias dirigidas a crear un ambiente en el cual se pueda afirmar el negocio de los medios de difusión, así como un sistema económico con base en la información. También han aprendido a vivir con las críticas que los medios dirigen inevitablemente contra las autoridades públicas, reconociendo que dichas críticas son en sí mismas una de las maneras en que los gobiernos ajustan sus políticas y corrigen sus errores.
-------------- Texto.Tim Carrington y Mark Nelson · Instituto del Banco Mundial
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