01 | Jul | 2004 | nº 0005
Sale el día 1 de cada mes
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Urnas Clasificados Deble Sumario
ESTADÍSTICAS de circulación del nº 4
JOSÉ M. RODRÍGUEZ DE FRANCISCO
Una historia de mucha lengua y poco cerebro
Ubaldina Herzt | León | 01-07-2004

LA MALA CALIDAD DE LAS LEYES
No hay violencia de género, hay violencia
Cazurra Bit | EDITORIAL | 01-07-2004

LA UNIÓN BUROCRÁTICA EUROPEA
El último delirio de los hijos de Hegel
Enunilo Urpión | León | 01-07-2004

PAUL KRUGMAN
¿Se premia la economía política o se castiga la integración Europea?
Antonio Yuste | León | 01-07-2004

EL PÚGIL
ENTREVISTA A PAUL VIRILO
Ville Panique
Chronic'art

HIHILISMO CONTEMPORÁNEO
La inocencia organizada
Adilkno
OJALA
Sin nada que hacer
RAQUEL MALQUITE SONAGUA

Consultorio asertivo
RAQUEL MALQUITE SONAGUA

BIOTERRORISMO Y PANDEMIAS
Otra forma de contar la historia
Jorge García Diez | León | 01-07-2004

III INFORME
Hacia una propiedad de calidad
Atractor León | 01-07-2004

SAUDITAS CONTRA WAHABITAS
El cisma de la sociedad saudí
Hermógenes Lailo | 01-07-2004

LA DIFERENCIA SANGUINARIA
El mucho sexo de las mujeres islámicas y el podo seso de los occidentales
Hermógenes Lailo | 01-07-2004

REALISTAS CONTRA FUNDAMENTALISTAS
Choque de absolutos
Hermógenes Lailo | 01-07-2004
MOSCAS (5 nuevas tiras)
Karlos | León | 01-04-04
Humor animado y un poco sucio. Un excelente trabajo.

ADVERTENCIA

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EL CISMA DE LA SOCIEDAD SAUDÍ
Sauditas contra Wahabitas
Hermógenes Lailo | León | 01-07-2004

Osama Bin Laden, que es saudí, se ha trazado como meta la liquidación de la familia real Saud y el gentilicio "saudí" para constituir un califato árabe ejemplar que oriente los destinos de la población islámica mundial.


Abajo.
Iconografía criminal de Al Qaeda


Wahab defendió la existencia de un solo Alá que no comparte sus atributos con las personas
En 1744 Mohamed Saud y Mohamed Wahab se juramentaron para trabajar para establecer un estado administrado según principios religiosos
La historia del reino saudí es el fruto de la coalición de intereses del clan familiar de Mohamed Al Saud asentado originalmente en el centro de Najd, cerca de la actual capital de Riad y Mohamed Ibn Abd Al Wahab, lider religioso nacido en el norte del Najd, que se formó religiosamente a la sombra de su abuelo en una interpretación estricta y literal del Corán.

Wahab amplió sus estudios en Medina, Irak e Irán. Estamos hablando del siglo XVIII en un momento en el que los rituales religiosos o la práctica popular del Islam se alejaba cada vez más de los libros Sagrados, convirtiendo la práctica local en no universal, con añadidos que no eran del agrado de Wahab y que combatió a lo largo de toda su vida para lo cual no dudo en establecer alianzas, en este caso con los Saud, para generar un poder político territorial que preservara las enseñanzas del Corán y persiguiera las desviaciones. La labor religiosa de Wahab contra las prácticas que el consideraba erróneas, se inició en 1730 con escritos y prédicas poniendo el acento en la existencia de un solo Alá y que Alá no comparte su potencia y atributos con las personas. Wahab era unitarista contra las tendencias de la época, con imanes investidos de poderes sobrenaturales y elevados a la categoría de santos objeto de devoción por muchos fieles musulmanes y que Mohamed Wahab consideraba desviaciones politeistas.

Wajab se erigió en reformador, proclamó la necesidad de adherirse con fidelidad a los principios de la ley islámica y buscó una figura política para proporcionar base social a sus principios religiosos. En 1744 Mohamed Saud y Mohamed Wahab se juramentaron para trabajar para establecer un estado administrado según principios religiosos. Wahab aportaba un impulso religioso al proyecto político de un nuevo reino bajo los Saud. Energía funadacional que ha durado y persistido hasta nuestros días.

Mohamed Saud condujo ejércitos para unir ciudades y aldeas del Nadj (estepa pedregosa en el centro de la península arábiga) al tiempo que suprimía las prácticas religiosas locales consideradas heterodoxas por Wahab. En 1765 se logró la unidad política del Nadj bajo los Saud, sustituyendo las prácticas heterodoxas por el wahabismo. La alianza extendió su furor hasta Kerbala (Irak) ciudad que destruyeron. No ocurrió lo mismo con Medina y la Meca, se salvaron de la ira wahabí pero los monumentos y sepulcros de santos musulmanes objeto de devoción popular fueron destruidos. Wahab imitó al profeta Mahoma cuando entró en la Meca y destruyó en el 628 todos los ídolos paganos.

La conquista de la ciudad portuaria de Yidda, en el Mar Rojo, de la Meca y Medina, principal conglomerado urbano de la península arábiga, convirtieron al wahabismo en un fenomémo que entró en conflicto con la comunidad islámica internacional llamando la atención del imperio otomano. En 1816 el imperio otomano recobró el control de la ciudad Yidda. El curso de la historia posterior es bien conocido, el imperio de los Saud se derrumbó en varias ocasiones víctima de la hostilidad de sus vecinos islámicos que rechazaban el rigor wahabí.

El tercer reino Saudí fue fundado en 1902 bajo Abdul-Aziz ibn Saud que utilizando el
Ikhwan (hermanos en árabe), fuerza armada expansiva y fanática que actuaba bajo el grito "Los vientos del Paraíso soplan. ¿Donde está el que anhela llegar al Paraíso?", conquistó Riad y arrebató en 1924 a la monarquía hachemita (Jordania), el control de los lugares sagrados (la Meca), estableciendo el poder Saudí como el poder de la región y proyectando el wahabismo a escala internacional.

Entre 1924 y 1930 Abdul Aziz ibn Saud tuvo que sofocar la rebelión del
Ikhwan mucho más estricto que las crecientes necesidades diplomáticas que las circunstancias imponían al nuevo reino. Arabía Saudí se sumió en una guerra civil que terminó en 1930 con la victoria de Abdul Aziz ibn Saud. Las fuerzas talibanes y las organizaciones de Bin Laden se inspiran en el Ikhwan y los descendientes de Abdul Aziz ibn Saud, actualmente en el poder, representan la versión ligera del wahabismo, por curioso que resulte para un occidental y a pesar de la policía religiosa o mutawwa.

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Entrevista a Paul Virilo
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Como todas las victorias, la de Abdul Saud sobre el Ikhwan no fue completa. El ikhwan conservó muchas tareas en la retaguardia y en la misma medida que la familia Saud se extralimitada en la riqueza y en la abundancia los “hermanos” iban creciendo y ganando adeptos. El doble pilar sobre el que ha sido construido el reino de Arabia Saudí volvió al primer plano de la realidad cuando en 1979 un grupo de jóvenes inspirados en las gestas del Ikhawn tomó la Meca y la retuvo bajo su control durante dos semanas.


> El rompecabezas Saudí

El wahabismo es la variable religiosa más estricta y extrema del Corán, convertida en cuerpo jurídico legal superior y de obligado cumplimiento para todos los creyentes. Su radicalidad ha sido fuente constante de conflictos con los países islámicos. Vivir como manda el Corán e interpretar los conflictos de nuestros días a la luz de las enseñanzas del Corán, sin apartarse ni una coma de lo allí contenido tiene, no cabe duda, un gran mérito pero cuesta trabajo creer que constituya la mejor opción. Lo que nadie discute es que los grandes oleoductos y las inmensas riquezas de Arabia Saudí convertidas en gigantescas montañas de petrodólares proporcionan al wahabismo un poder extraordinario.

El wahabismo es una interpretación de la vida que se adapta poco y mal a las exigencias de las nuevas sociedades con grandes necesidades de intercambio de objetos, ideas y proyectos. Y si bien es cierto que los Saud, mal que bien, han intentado adaptarse a los tiempos relajando su rigor religioso, también lo es que la explosión demográfica de Arabia Saudí y la pérdida de poder adquisitivo de su población (pasan de los 30 millones), junto al dinamismo económico o lucha por el poder, está generando un gran descontento que ha optado por expresarse en su forma más radical, acudiendo a la parte fundacional del reino saudí, representada por el wahabismo. De ese modo los males actuales que padece Arabia Saudí tendrían su origen en el alejamiento progresivo de la enseñanzas del wahabismo (alejamiento de Alá).

El wahabismo, en el interior de Arabia Saudí, es una manifestación de hipernacionalismo con marcado acento religioso. Son las doctrinas de Jean Marie le Pen o el Ku Kux Klan multiplicadas por diez. El wahabismo fuera de las fronteras de Arabia Saudí, es un manifestación del poder de Arabia Saudí y una forma de imperialismo que ejercen con la financiación de madrasas (escuelas fundamentalistas) y la compra de clases políticas, que no disimula el intento de control de las fuentes del petróleo.

De momento, el wahabismo ha demostado su capacidad para la radicalidad y una contrastada actitud de sus seguidores para el combate anteponiendo los ideales que defienden a su propia vida. El wahabismo en su nueva fase expansiva y radical ha sido probado y ensayado hasta sus límites en la lucha de los afganos contra el imperio soviético. El islam, de la mano del wahabismo ha puesto a prueba su capacidad de convocatoria internacional para alistar muyaidines, guerreros de Alá, dispuestos al martirio. Su campo de operaciones ha sido Afganistán primero, Argelia después, Chechenia a continuación y ahora Irak. Han fracasado en los tres primeros y está fracasando en Irak. No sabemos lo que ocurrirá en Arabia Saudí, el siguiente teatro de operaciones. Sabemos por contraste, que el wahabismo no es el paquebote más aconsejable para surcar las procelosas aguas del mundo moderno. La alianza de la familia Saud con importantes núcleos de poder de los Estados Unidos, sobre todo en el ámbito del Partido Repúblicano, no parece ser suficiente para blindar a los Saud, cada vez más divididos, de las amenazas internas.

El wahabismo, es una hipótesis, puede destruir a la monarquía saudí. No está claro, sin embargo, que el propio mundo islámico tolere un califato wahabita intransigente y hostil. Un califato wahabita en fase expansiva y radical, con el ojo puesto en todas las fuentes del petróleo, es lo último que necesita occidente, lo que menos conviene a la sociedad islámica y una fuente de inestabilidad muy peligrosa por causa de su moralidad criminal y apocalíptica.


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Vivimos en el reino de las sombras
Entrevista a GUSTAVO BUENO
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Los grandes medios de comunicación, y le siguen a la zaga los medios locales, se han entregado en una carrera que no parece tener fin, a la compra de audiencia para vender a sus anunciantes. Donde todo vale, y vale más, lo que más barato resulta y mejores resultados económicos proporciona. ¿Está todo el pescado vendido y poco o nada cabe hacer?. Nadie lo sabe pero huele a mortaja. Los medios reducen y reeducen sus menguadas redacciones a la espera de que los distintos gabinetes de prensa les hagan el trabajo. Lo suyo es el manipulado, el manipulado de la información en el sentido más mecánico de la palabra (cortar, pegar, invertir, filtrar, censurar...). Plim, plam.

RECOMENDAMOS
***SERVOVALE.ORG
Para disfrutar. No se lo pierda. Necesita flash y sonido.
***FUNDACIÓN GUSTAVO BUENO. Artículos y otros documentos
Entre los entretenimientos idiotizantes, aquellos otros que exploran lo más mezquino del alma humana, la poca profundización en la responsabilidad social del informador y su entrega a causas particulares, políticas o empresariales, que disimulan bajo el manto del derecho a la información, los medios de comunicación occidentales están cayendo en la hondonada del descrédito y la falta de perspectivas para la renovación generacional de sus audiencias.

Un descrédito preocupante y que empiezan a irradiar a todo cuanto tocan y que afecta a la credibilidad general de todas nuestras instituciones y todo aquello sobre lo que informan. Estamos ante una auténtica pandemia.

La democracia y la libertad, dos grandes atributos de la civilización occidental, están siendo instrumentadas por los medios de comunicación para ser puestas al servicio de lo peor. Es la democracia inversa, puesta al servicio del peor criterio; es la democracia abusada para que se exprese lo peor de la condición humana con todo tipo de triquiñuelas.

Los medios de comunicación
han venido siendo el cuarto poder durante más de dos siglos y están dejando de serlo. La aduana de obligado paso entre mortales y cualquier tipo de poder temporal, se está polarizando. En unos casos, la aduana que exige porosidad en las dos direcciones, se está convirtiendo en muralla infranqueable que emite según convenga en una única dirección. En otros, la aduana alcanza tanta porosidad que no alcanza a acreditar el valor de su mediación entre los mortales y el poder temporal. El resto es cosa de tecnologías nuevas y nuevos bríos, los de la gente.

Que todo el mundo pueda emitir y recibir sin permiso previo es un nuevo embrollo, un nuevo punto de partida que a todos trae de cabeza y convierte a las empresas de información y a los periodistas en un sinvivir, en un galimatías de verdades terciadas sin valor de cambio. Mal asunto.

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Texto: Hermógenes Lailo
Pintura: Iconografia criminal de Al Qaeda
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