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Se conocen los detalles de la amputación porque Sadam ordenó que se filmaran las mencionadas amputaciones. Exigió también que le llevarán las manos amputadas, que fueron posteriormente devueltas a la prisión. Los sentenciados fueron marcados a su vez por un cirujano con una equis en la frente y tuvieron que pagaran 50 dólares, cada uno de ellos, a las autoridades de la prisión. El asunto deja de ser extraordinario si se parte de la premisa de que estamos ante un acontecimiento que ocurre en el Irak de Sadam y que es fácil pasear por las calles de Bagdad y toparse con personas a las que les falta un ojo, una oreja, un brazo, una mano, una pierna o la lengua. A Sadam le gustaba amputar lenguas. Recientemente hemos visto como un comando retransmitía en directo el aserramiento por el cuello de un ciudadano vivo de los Estados Unidos. Se trataba de un ajusticiamiento, de un acto de propaganda, de las poderosas razones que asisten a los bravos herederos de Sadam para serrar el cuello en vivo y en directo a un ciudadano de los Estados Unidos. Nos hemos pasado semanas desayunando con fotografías de joviales ciudadanos de los Estados Unidos, posando para las cámaras, mientras torturaban a prisioneros iraquíes en la conocida prisión de Abu Gharib. No sabemos si se trata de guerra propagandística para sembrar el terror en las filas enemigas. Sabemos, en todo caso, que se trata de una maniobra premeditada, orquestada por una facción dentro de Estados Unidos, probablemente dentro del propio Partido Republicano, para desalojar del poder a otra rival, lo que no disculpa las torturas aunque si íexplica su denuncia. En Occidente tenemos el deber moral de denunciar y perseguir a los torturadores, a los terroristas y a los corruptos. La tortura está prohibida. Una parte de las tropas de los EE UU destacadas en Irak está integrada por grandes empresas de seguridad en labores logísticas y de retaguardia (MPRI, SAIC, Armor Group, Blackwater, Erinys, Vinnell, Global Risk Stategies, Task, Ariscan, Dyn Corp, Kroll Security...). Las empresas privadas le disputan al ejército oficial la custodia de las cárceles y ciertas labores de inteligencia. Quizá la captura y revelación de las imágenes de torturas tengan que ver con una lucha feroz por el control de determinadas partidas presupuestarias. En teoría las empresas privadas no pueden entrar en combate. Digo en teoría porque en la guerra, una vez que se desatan las hostilidades, todo lo que ocurre es en la práctica. Desde fuera de Estados Unidos las poblaciones tienden a alinearse a favor o en contra de los Estados Unidos, como un todo. Un todo que no existe. Olvidamos que EE UU es una democracia y que las distinas partes pugnan entre sí, sin necesidad de pedir permiso al resto de la opinión pública mundial. Aliarse con el Gobierno de los EE UU no significa aliarse con el imperio, significa, todo lo más, aliarse con una facción del imperio, exactamente igual a como ocurre en el resto de los países democráticos. Nuestros sistemas jurídico-políticos conceden ese margen de soberanía o independencia a las respectivas poblaciones. Las guerras no pueden ser limpias y legales, no les es dado. Lo limpio y lo legal nada tienen que ver con la guerra. Las guerras no pueden aspirar a ser limpias y legales. Las guerras son execrables por el dolor que generan y repulsivas por el odio que movilizan. La prisión de Abu Gharib es el mejor ejemplo de los que decimos. Las guerras tienen todas causas objetivas, pueden ser más o menos prudentes, más o menos necesarias y en ocasiones, las menos, las ganan los vencidos. Las guerras son un trasunto de humanos y pueden llegar a ser tan crueles como las que se dan en el seno de la familia. -publicidad El Púgil------------------------------------
> Echos un lío
Los índices de natalidad del mundo cristiano se han han precipitado al vacío. A repoblar solo acude el Islam y los musulmanes. Un 5% de la población de la UE, 20 millones de personas, se autoproclaman musulmanes. El cristianismo está abandonando de manera acelerada sus viejas convicciones y el derrumbe de la fe en Cristo no está siendo sustituido por un aumento de la fe en nuestro cuerpo jurídico-político, en los derechos humanos, en la separación de poderes y en las libertades básicas. El viejo continente ha encontrado como mejor instrucción cívica acudir cabizbajo a negociar con un islam ufano, enaltecido, robusto y convencido de la inutilidad de las conquistas jurídicas y políticas de Occidente.
A poco que se escarbe en las reflexiones, en las conversaciones, nos encontramos con el orden argumentativo de la claudicación y rechazo del punto de vista jurídico-político occidental. Si la Muy Noble y Vieja Europa quiere salvarse tendrá que escudriñar en su acervo juridico-político mal que le pese; tendrá que aprender a reconocerse en postulados esforzadamente construidos por la razón y abandonar el reino de la penumbra en el que está sumergida. Somos sociedades postcristianas atribuladas, confusas, políticamente extraviadas, a la deriva, perdidas, con un arduo camino por delante. No está siendo fácil sustituir el viejo orden moral cristiano, resultado de muchos siglos. ¿Sabe la Muy Noble y Vieja Europa, el proceso moral en el que está sumergida?. El laicismo ha sido arrastrado a una menesterosa cultura que está despojando de contenido jurídico-político al ciudadano en favor de su envés, el consumidor, un sujeto social hedónico, lineal y obtuso. El viejo orden moral cristiano está siendo sustituido por la tiranía de las ideologías-magia con paraiso al fondo. Construir un orden moral atinente con el espíritu laico no es posible hacerlo partiendo de cero. El ordenamiento jurídico-político es el resultado de destilar el pensamiento profundo de las sociedades. ¿Convertiremos las viejas catedrales en nuevas mezquitas?. La pregunta es una metáfora gráfica del problema verdadero, ¿sustituiremos nuestro sistema jurídico y científico por ideaciones teocráticas excluyentes y expansivas?. ------------------------ Texto: Hermógenes Lailo Ilustración: la aguja en el pajar
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