01 | Abr | 2004 | nº 0003
Sale el día 1 de cada mes
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Cazurra Exprés Ojalá El Púgil Foros
Urnas Clasificados Deble Sumario
Utopía de un hombre que está cansado
JORGE LUIS BORGES
Con un protagonista al que le dicen alguien

...Amor, Oscar
LYLANDA
Curiosa historia de amor


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ADVERTENCIA

Las secciones CLASIFICADOS, FOROS y URNAS entrarán en funcionamiento en diciembre de 2004. Son servicios que necesitan, a pesar de la automatización con la que están concebidos:
Una masa crítica de usuarios.
Recursos humanos suficientes para mantener su calidad y frescura.
Las nuevas tecnologías son consumidoras de recursos humanos como ninguna otra tecnología lo había logrado. El uso masivo de recursos humanos se compensa con sus extraordinario réditos en productividad, transparencia, participación y proximidad. Un rizoma es un reto y un año pasa rápido. El interés y viabilidad de un rizoma está determinado por los contenidos, por el interés que concita, los apoyos que genera y un poco más adelante por los servicios que proporciona. No al revés.
ESTRATEGIA DE LOS
TRES SEMESTRES


I semestre. 1 de enero de 2004. Cazurra Bit es un rizoma en estado de propuesta, con contenidos que se renuevan mensualmente.
II semestre. A partir del 1 de julio de 2004 Cazurra Bit renovará sus contenidos semanalmente y desplegará todos sus servicios
III semestre. A partir de 1 de enero de 2005 Cazurra Bit se transforma en un rizoma en tiempo real, con más y mejores contenidos.
Cazurra Bit utilizará la estrategia de los tres semestres para reunir energía y apoyo social; para alcanzar la masa crítica que garantice su supervivencia.


...AMOR, OSCAR
Lylanda | 01-04-2004



Figura. Henri Matisse

Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo

PABLO NERUDA ,Veinte Poemas de Amor

> I

Oscar y Alicia acuerdan verse a las cinco. Ella llega puntual y se sienta en el sillón junto a la ventana. A pesar de que pasa la hora fijada, no parece tener prisa, no observa el reloj ni se le ve contrariada. Su mirada se pierde hacia la acera, por donde pasan cientos de transeúntes cansados rumbo a sus hogares al finalizar la jornada. Ella, por el contrario, siente que su día apenas comienza, con ese encuentro largamente esperado, como si durante la mañana viviera en un ensueño y sólo fuera real la noche, la intimidad, la alcoba en penumbra que comparte con Oscar durante un rato.

El sol declina lentamente en la ventana, dejando un último resplandor en las montañas. Ella enciende algunas velas y se despoja del abrigo. Piensa en tantos encuentros como ese, en departamentos prestados, en habitaciones alquiladas por horas, sitios siempre diferentes para que la rutina no desluzca la mecánica del amor. Mientras espera a su amante, imagina cómo será su cita de hoy. En ocasiones, Oscar le lleva flores y se comporta como el más romántico de los hombres, galante, discreto y respetuoso; otras veces, la fiebre de su deseo es tan fuerte que no le permite ni siquiera cerrar la puerta y se acopla a su cuerpo musitando obscenidades tiernas hasta que el éxtasis llega inesperado como una súbita detonación  que suspende el tiempo para los dos.

Cada tarde depara una sorpresa para Alicia, acostumbrada a las ficciones creadas por Oscar y en las que participa de buena gana, en total armonía con sus intenciones. A veces, él le pide que use tacones de puntilla en vez de sus acostumbradas sandalias y ella sabe que le gusta verla bailar sobre una mesa, vestida únicamente con dicha prenda para observar las suaves curvas de su cuerpo contoneándose en tan precario equilibrio. Otros días, se comportan como dos extraños a los que la pasión desborda y hacen el amor adoptando gestos y posturas que les son ajenas, en esos casos se llaman por nombres desconocidos, se convierten en otros personajes cuyos cuerpos no les pertenecen y de quienes solamente conocen el deseo que les embarga. En ocasiones, la consigna es no hablar y no encender ninguna luz, amarse sólo con piel y nervios. Expresar su pasión con el tacto, con olores, con las humedades y el sabor de cada sinuosidad que rozan. Este juego fue propuesto por ella y acogido por Oscar con gran entusiasmo desde la primera vez que lo hicieron, aunque fue ella quien rompió las reglas al sentirse acometida por el goce y desgarrar el silencio con un único grito que iluminó la habitación y reveló el deleite que Oscar retenía en sus labios apretados.

Esta vez, Alicia desea ser tratada suavemente, quiere que él la tome como si temiera romperla. Hoy, ella se siente frágil y su apariencia así lo demuestra: ha elegido un traje en el que se combinan el azul celeste y el blanco, su perfume es una tenue fragancia de flores y lleva muy poco maquillaje. Imagina suaves caricias y dulces palabras para su encuentro de esta tarde, besos casi imperceptibles sobre su piel y el torso de Oscar acunando su cuerpo con delicadeza. Mientras le espera, Alicia se adormece y se abraza a sí misma soñando que es su amante quien la rodea cálidamente.


> II
Horas después, la habitación es invadida por varios desconocidos que llevan extrañas vestimentas, gritan y corren agitados de un lado a otro. Las enfermeras no dan crédito a los que ven sus ojos y se preguntan cómo pudo haber ocurrido este desastre. El cuerpo de Alicia es transportado con mucha atención hasta una ambulancia que espera en la calle.
Los vecinos dicen que doña Alicia entró a su habitación antes de las cinco de la tarde y no volvió a salir para tomar los alimentos de la noche ni para hacer la oración como se acostumbraba en aquella casa.

Los bomberos rescataron de las llamas un pequeño baúl en el que había varias cartas con sello de Corea, fechadas entre 1950 y 1951 y una amarillenta fotografía de un soldado en la que se alcanzaba a leer “... amor, Oscar”.

El informe del forense reveló que Alicia Cortés, de 77 años, falleció por quemaduras de tercer grado sufridas en el incendio que consumió gran parte del Hogar para el Adulto Mayor “Los Años Dorados”.


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Texto: Lylanda
Pintura:
Henri Matisse
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