![]() |
|
| 01 | Mar | 2004 | nº 0002 | Somos un Rizoma Sale el día 1 de cada mes | |||
| Portada · Envés · Cazurra Bit · Agenda · Mapa | Ojalá · El Púgil · Clasificados · Foros · Urnas · Sumario · El Deble |
|
-publicidad----------------------------- ----------------------------- En ayuda del subcomandante llega con frecuencia Ignacio Ramonet, general en jefe ideológico de Le Monde Diplomatique, que dispara desde la trinchera parisiense con retaguardia en los Campos Elíseos, para precisar "el nuevo capitalismo constituye una inmensa ruptura económica, política y cultural. Somete a las empresas y a los ciudadanos a un dictado único: adaptarse. Abdicar de toda voluntad, para mejor obedecer las anónimas órdenes terminantes de los mercados financieros, cubriendo de oprobio o definiendo como arcaicos todos los esfuerzos proteccionistas y todas las tentativas de regulación democrática y todas las críticas a los mercados financieros". "La única fuerza motriz del pensamiento único es la competencia", dictamina Ramonet empeñado en que el capital, el trabajo y las materias primas, cada una de ellas por separado sigan siendo, para que quepan en el modelo marxista, las fuerzas determinantes, como en el siglo XX, un siglo chachi para los ingenieros sociales con fuerzas del trabajo convertidas en masas para hacer revoluciones. ¡Que tiempos aquellos, los del Viejo Orden!. la globalización genera heterogenidad y no todos nos globalizamos de la misma maneraEl intelectual lacandón, no es tonto, ya he dicho que es el más listo desde Marx hasta hoy, y sabe "que la globalización genera heterogenidad y que no todos nos globalizamos de la misma manera" o en su remedo que cada cual se globaliza como puede, circunstancia que no pasa inadvertida para el subcomandante que se expresa así en Oximorón, la derecha intelectual y el fascismo liberal, sorpréndase, "el buen intelectual de izquierdas no se deja seducir ni comprar por el dinero corruptor, en su lucha heroica, casi siempre en solitario pues la solidaridad no es la principal característica del intelectual progresista (!)". ¿Lo comprenden?. Se lo repito. El buen intelectual de izquierdas, sólo el buen, no se deja seducir ni comprar por el dinero corruptor. Se puede ser de izquierdas y no ser buen. ¡Ojo con ellos!. Existe como contrapunto según el subcomandante, el intelectual blandito, el que se deja persuadir por las luminarias de la inevitable globalización a la que sucumbe y termina asistiendo con su bagage intelectual para legitimar el poder de los de siempre, que prestos y seductores, regalan sillones y poltronas, por contribuir con su jerga al pensamiento único, o lo que es lo mismo, «la bicha», la bicha absoluta. El pensamiento único o neoliberalismo es la nueva bicha de las izquierdas melancólicas del Viejo Orden. ¿Y qué es el pensamiento único?. Además de la bicha, es sobre todo el fin de la historia, es decir el fin de la historia contada como una secuencia interminable de lucha de clases desde los albores del homo sapiens, contada... como un cómic o lucha interminable por la pela. Y además y dejando a un lado el fin de la historia ¿en qué consiste el pensamiento único o bicha?. Pues en eso... qué quiere que les diga, en los latiguillos de siempre, en la omnipotencia del dinero, en el reemplazo de la polícia por la política, en la sobreexplotación de los seres humanos, ah, y en el racismo, en la intolerancia, en la guerra y seguro que olvido algo pero que en su conjunto se soluciona, al parecer y de manera irrevocable, definitiva y para siempre, con la famosa multiculturalidad y la toma del poder por las fuerzas progresistas progresadas. Si se le preguntara a un economista de izquierdas diría sin pestañear que el pensamiento único se elabora en los años 80 por la escuela de Chicago, unos cuantos profesores chiflados, al servicio de firmas multinacionales, de los bancos de Wall Street, la Reserva Federal de los EE UU y los organismos financieros internacionales, que consagran lo que ellos llaman el Consenso de Washington. Una doctrina hecha de disciplina presupuestaria, reforma fiscal, reducción de los gastos públicos, liberalización de los intercambios comerciales y de los mercados financieros y privatización, en su conjunto, o sea, el verdadero apocalipsis de la economía mundial que está destruyendo las gloriosas empresas públicas obsolescentes, las gigantescas deudas públicas progresistas, las victoriosas burocracias políticas y funcionariles que todo se lo quedaban y las ejemplares barreras proteccionistas para salvar monopolios y empresas chollo al servicio de cuatro listos. > Los símbolos de 'la bicha' Los símbolos de la bicha son bien conocidos, la encarnan la bandera barriestrellada y los acrónimos BM, FMI, G-8 y OMC el poker del mal más el sindicato de actores de Hollywood, los rancheros de Texas y el bigotitos que les tiene a mal traer, y que en conjunto con sus perniciosos talonarios anulan las entendederas de centros de investigación, profesores, periodistas y universidades que de otro modo, se hubieran convertido, de manera natural, en buenos intelectuales de izquierda. Los intelectuales de izquierda, los que quedan, muy poquitos, conducidos por el intelectual lacandón, por Ignacio Ramonet, el general jefe de los ideólogos de Paris y Máximo Pradera dirigiendo desde el cuartel general de PRISA, todas las operaciones de las bastas legiones progresistas del planeta. Leánlo, dos y además españoles más un mejicano contra todos, nos recuerdan todos los días, a toque de silbato, que los del pensamiento único son una banda de reaccionarios que venden una mercancía oxidada: nada más y nada menos que un presente, puaf, lleno de libertades donde cualquier puede comprar, sean artículos de primera necesidad, ideologías o programas políticos. ¿Lo pillan?. ¿Pillan lo que venden el intelectual lacandón, Ignacio Ramonet y Máximo Pradera, este último un poco más emboscado? El resentimiento de los intelectuales de izquierda con el mercado es total. Antes el mercado les compraba sus tópicos y ahora tienen severas dificultades para colocar su mercancía. Es un resentimiento de igual intensidad al que tiene con los nuevos ideólogos neoliberales. Los hay químicamente puros y no faltan, maldicen los intelectuales progresistas, los peores, los exmarxistas arrepentidos, que en su petulancia, se atreven unos y otros a ser visionarios y proporcionar felicidad y paraísos al final de sus soluciones. En los ideólogos del nuevo liberalismo, en los ideólogos de la bicha ven, a secas, competencia desleal y a los nuevos fariseos que se atreven a vender mesianismo, un coto tradicionalmente reservado al buen utópico de izquierdas que redimía en solitario y en un párrafo a todos los oprimidos del mundo. ¿Qué cómo redimen los intelectuales de izquierda y de un plumazo a todos los oprimidos del mundo?. Sencillo, aplicando la consigna "a cada uno según sus necesidades", es decir con una rotativa offsett, con tecnología de marcas de agua, hilos de seguridad, marcas holográficas, bandas iridiscentes, tintas OVI, fibrillas luminiscentes invisibles y demás zarandajas, lo último en impresión de billetes, que los intelectuales de izquierda no son tontos, pero sin dueño, algo así como una Fábrica de la Moneda con barra libre. Una solución sencilla, democrática y progresista que solo necesita un matón en la puerta para seleccionar la clientela. La coima se cobra en un aparte. los gobernantes del pensamiento único son como gerentes, mientras el intelectual de izquierdas es un ingeniero socialLos buenos intelectuales de izquierda no soportan las maneras de los del pensamiento único. El problema está en las maneras, que consideran invasivas. Denuncian al nuevo liberalismo, más que nada, por su pretensión herejética de organizar su oferta ideológica como una utopía con paraíso al fondo, a saber, un mercado liberador que procurará la felicidad, la equidad y la armonía universal, exactamente igual que el suyo pero haciendo lo contrario. ¡El colmo del fariseísmo!. Una utopía, denuncian los progresistas progresados, que se parece demasiado a las recompensas que ofrecen sus utopías, algo sucede, algo hay que hacer, algo se soluciona y el final es feliz. NO SOPORTAN, literalmente, a los de la bicha, a los del fin de la historia que consideran intrusos. ¿Si nosotros decimos que el mercado es la perdición, cómo demonios se atreven a decir y razonar que el mercado es una consecuencia más de la Libertad que nos proporcionará felicidad y dicha?. ¿A dónde vamos a llegar, se lamentan?. ¡Nos están quitando, gruñen, el púlpito, el isopo, el derecho a hablar excátedra, urbi et orbe, y la elaboración de encíclicas progresistas en artículos cortos!. ¡Intolerable, directamente, intolerable!, se revelan, nos conjuraremos y ¡los destruiremos!, sentencian los intelectuales de izquierda. Los intelectuales de izquierdas que no son jefes, sin embargo, saben muy bien que los gobernantes del pensamiento único son como gerentes, mientras ellos son ingenieros sociales; saben bien que ejércitos y polícias son los nuevos cuerpos de vigilancia del pensamiento único y que ellos los disolverían para asegurar un nuevo orden vigilado y sostenido por los voluntarios del partido o el movimiento progresista; saben bien que los intelectuales del pensamiento único son los nuevos relaciones públicas del capital y ellos no, ellos son la conciencia crítica de la sociedad. ¿Lo pillan?. Lo explica a la perfección en Le Monde Diplomatique, el intelectual con ritmo latino y sin lugar a dudas el de más suín desde Marx hasta hoy, el intelectual lacandón de izquierdas, el subcomandante Marcos: "en el hipermercado de la globalización los intelectuales de derecha son multiusos: sepultureros del análisis crítico y la reflexión, malabaristas con las ruedas de molino de la teología neoliberal, apuntadores de gobiernos que olvidan el 'script', comentaristas de lo evidente, defensores de soldados y policías, árbitros que dicen lo verdadero o lo falso según su conveniencia, guardaespaldas teóricos del Príncipe, y presentadores de una nueva historia. Y continua impertérrito el intelectual lacandón con más suín de la historia desde Marx hasta hoy, "la tarea de los pensadores progresistas, que son los de la esperanza escéptica, no es nada fácil. En su labor intelectual se han dado cuenta del malfuncionamiento de muchas cosas y, nobleza obliga, deben revelarlo, desmontarlo, denunciarlo, comunicarlo. Pero para hacerlo, deben enfrentarse con la teología neoliberal, y detrás de ella, con los mass media, los bancos, las grandes multinacionales, los ejércitos y las policías. Y tienen que afrontar todo esto aquí viene lo bueno en plena era visual. Esa es su mayor desventaja. Pues han de enfrentarse al poder de la imagen con un único recurso, el de la palabra. Su escepticismo frente a lo evidente les ha permitido descubrir la farsa. Y armados con el mismo escepticismo, en sus análisis críticos se dedican a desmontar, conceptualmente, la máquina de bellezas virtuales y miserias reales". Lo que digo, las izquierdas son totales, tiene la exclusiva de la crítica, del mesianismo, de las masas, de la palabra, de la justicia, de la igualdad e incluso del escepticismo, la repanocha. Por si no lo sabían, sean precavidos, no olviden que el intelectual de izquierdas tiene la patente del escepticismo. Ellos conocen lo que anida antes, mientras y después de cada cosa. Ellos son una dimensión total, diríase que divina, con la misión nada disimulada de redimir a la Humanidad de la opresión, del mercado y sobre todo de la bicha, o sea, del pensamiento único, del fin de la historia y de los nuevos fariseos. Lo peor de todo, al parecer, es que mientras los de la bicha dictan sus homilías en imágenes, el intelectual crítico, una pequeña contrariedad, sigue necesitando púlpito, isopo y encíclicas cortas para señalar el bien y el mal y hablar urbi et orbe. El intelectual de izquierdas es como el elixir de la conciencia crítica, son seres refulgentes que irradian tópicos y lugares comunes y que recortan el paisaje con el mismo aire majestuoso que irradiaba el Papa del Palmar de Troya. Son la voz profunda de la fuerza de trabajo y sectores descontentos que sirve para constituir masas y hacer antaño revoluciones y ahora cambios progresistas. El intelectual de izquierdas dispone de una plantilla que superpone sobre la realidad social. Cuando la plantilla está superpuesta procede: arrima pacá, empuja payá, quita daquí, ponte pallí y a sumar. Si todo suma cero hay cambio progresista. La plantilla del intelectual de izquierdas es científica pero flexible, como de gomachicle, y está fabricada en Taiwan. La plantilla del intelectual lacandón, de Ignacio Ramonet y de Máximo Pradera no es de gomachicle, se trata de una edición corregida en oro macizo fabricada por Vuiton y diseñada por Versace. ---------------------------- Texto: Enunilo Urpión Fotografía: ----------------------------
|
|
|
| |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|